EN DEFENSA DEL LIBRO
Lilia Limón *
Quizá el lugar menos apropiado para hablar de libros sea una revista de Internet, ventana para atisbar al mundo global de la cultura, pero indudablemente para mí siempre será como mirar sobre los hombros en un libro ajeno, libros lejanos e imposibles, la tarea de la investigación, más que el gozo primario de la lectura.
Leer es más que la búsqueda de mensajes, aunque ese sea su fin primordial, el acto de leer se inicia desde el coqueteo de la elección, cuando acariciamos tapas, leemos solapas y discernimos entre la promesa del tesoro buscado y la presentación aveces simplemente comercial.
Luego ya en nuestro poder, previo a sepultarnos entre sus intimidades, abrazándolo junto al pecho palpitamos con el anhelo de la espera, aspiramos su olor de papel nuevo, o viejo, que trasciende de ambientes de bosque, y la tinta, el canto a la creatividad de quienes lo hicieron; estrechar un libro es como estrechar a la humanidad entera.
Y por fin llega el momento esperado de la entrega, cuando dos artistas
en comunión estrechan sus almas, el creador con todos los hilos
mágicos de su bello oficio en juego y el recreador, completando
mensajes, reacomodando partes de un rompecabezas, vibrando con emociones
ajenas, inventadas por otro pero inmersas en si mismo, unidos solamente
por el lenguaje y a través de él, creando unidos el milagro
de la belleza. 
* México, 1933; profesora en Lengua Nacional, jubilada