LA CORRUPCIÓN SE HA CONVERTIDO EN LA GÉNESIS DE TODOS LOS MALES EN AMÉRICA LATINA
Magdalena Bárcenas *
La corrupción es una práctica generalizada en América Latina que provoca el incremento de la pobreza porque propicia la desigual repartición de la riqueza y obstaculiza el avance de la democracia, además de que es parte del vocabulario de la población que ve en ella un modo de vida.
Considerada como uno de los principales problemas de la región, la corrupción está entre las prioridades de los gobiernos latinoamericanos, por ello se buscan los mecanismos para erradicar la práctica que lleva a la población a alejarse de los códigos éticos de su comunidad.
El diccionario de la Lengua Española dice que corromper es alterar y trastocar la forma de alguna cosa. Echar a perder, depravar, dañar y podrir. Este concepto puede aclarar en parte por qué el desarrollo del área no ha sido plena y los latinoamericanos pensamos diferente a los ciudadanos del resto del mundo.
En los últimos años han sido convocados varios encuentros bilaterales o de grupo para analizar el problema y encontrar la manera de erradicarla.
En marzo pasado, especialistas de América Latina y fiscales de algunos países del área se reunieron en la capital hondureña para analizar la corrupción y los efectos económicos y políticos sobre la sociedad, la economía y la ideología de las naciones, además del daño que la actividad causa a la aún débil democracia de la región.
Bajo el auspicio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se realizó la Conferencia Internacional sobre Corrupción en la que tomaron un lugar especial los casos de Colombia y Ecuador, donde se han registrados escándalos que involucran a las más altas esferas del poder.
Después de tres días de trabajos, los especialistas coincidieron en la necesidad de internacionalizar la lucha contra la corrupción e incrementar las sanciones a las actividades irregulares en el sector público y privado.
En el encuentro, los asistentes demandaron que los países desarrollados cesen el soborno para obtener licitaciones internacionales en las naciones pobres, donde las ganancias "van a parar a los paraísos fiscales", según denunció el jurista argentino Luis Moreno.
Los asistentes subrayaron que la penetración del narcotráfico en las instancias de poder y que la corrupción de los políticos amenazan al proceso de democratización de la región.
La corrupción también altera los valores ciudadanos y retarda la posibilidad de lograr sociedades con proyectos de desarrollo compartido, además de que empobrece más a la población.
La corrupción "es la amenaza más grande para el desarrollo de los pueblos, para la superación de los problemas económicos y la convivencia social, la armonía y la equidad", dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), Oscar Rodríguez.
"La corrupción, para resumirlo en una frase, es un impuesto sobre toda la sociedad", dijo el jefe de la Unidad de Estado y Sociedad Civil del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Edmundo Jarquin.
"Debemos estar conscientes de que no hay efectiva vigencia del Estado de derecho en un ambiente de corrupción sistemática", dijo Jarquin al señalar que la corrupción es un factor que retrasa el desarrollo.
El politólogo y ex ministro colombiano de Gobierno, Fernando Cepeda, indicó que el fenómeno "afecta la gobernabilidad, el desarrollo económico, la credibilidad y confianza en el sistema democrático".
Una de las principales consecuencias de la corrupción es el incremento en los índices de la pobreza y la imposibilidad de crecimiento económico de las naciones.
Rodríguez aseguró que "la corrupción amenaza la vida democrática y el crecimiento económico del área ... Hay criterios en las personas que dicen que si una persona fue a un cargo público y no se enriqueció rápidamente fue tonta porque no aprovechó el tiempo y eso es verdaderamente una perversión".
Es necesario legislar contra la práctica, vigilar el cumplimiento de las disposiciones y "erradicar de la sociedad la subcultura de la corrupción, en la que la gente considera normal el problema".
En el encuentro de especialistas, uno de los temas que más llamó la atención fue el caso de Colombia, donde el presidente Ernesto Samper ha sido acusado de aceptar dinero del narcotráfico en su campaña, situación que llevó a prisión a varios de sus colaboradores y generó desconfianza en el gobierno.
El fiscal de Colombia, Alfonso Valdivieso, reconoció en la reunión que las mafias del narcotráfico penetraron hasta en altas instancias del poder de su país, pero señaló que existe voluntad para combatir ese flagelo.
En Colombia, el narcotráfico es considerado como una amenaza que conlleva cierta capacidad de reacción, aunque reconoció que aún faltan mayores esfuerzos, incluso en el plano internacional para combatirlo.
Valdivieso indicó que la comunidad internacional, en especial Estados Unidos, tiene la impresión incorrecta de que el drama del narcotráfico sólo ocurre por "las actitudes tolerantes de Colombia" y aseguró que su país ha avanzado en la lucha antidrogas como en el cambio de actitud de la sociedad colombiana ante el fenómeno, sin que la comunidad internacional lo reconociera.
"El gran logro es el cambio de actitud frente al tema y eso no lo podrá desconocer nadie ni la descertificación más drástica que se pueda inventar", señaló el fiscal al apuntar que "la sociedad colombiana ya no favorece el narcotráfico".
En otra de las sesiones se analizó el caso de Ecuador, donde Abdalá Bucaram fue destituido de la presidencia del país en febrero pasado, tras seis meses de gestión, tiempo en el que realizó acciones insólitas en un jefe de Estado como grabar un disco, incursionar en el futbol y cortarse el bigote en público para recaudar fondos para beneficio de los pobres.
Tras la destitución por "incapacidad mental" según los diputados, se acusó al ex mandatario y a sus colaboradores cercanos de haber hecho uso indebido de 25 millones de dólares de las cuentas manejadas en forma directa por Bucaram, ya que sólo para seguridad política gastaba un millón de dólares al mes.
El presidente de la Comisión Anticorrupción Ecuatoriana, Pablo Baca, expuso en el encuentro internacional que la corrupción originó la crisis de gobernabilidad que llevó el 6 de febrero pasado a la destitución de Bucaram.
El jurista reconoció que aunque fue destituido Bucaram y se instaló un nuevo presidente, la corrupción permanece, "se manifiesta, no en los niveles dramáticos de antes, pero está ahí". Durante la administración del ex presidente se "compraron" a legisladores para que aprobaran el presupuesto con déficit, agregó.
En el encuentro surgió también el tema de los medios de comunicación, que deben actuar como fiscalizadores de la acción pública, pero sin el error de convertirse en jueces, dijo el representante de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Danilo Arbilla. "Los medios de comunicación son los que hoy permiten a los ciudadanos llevar cuenta diaria de lo que hacen los gobernantes y saber en todo momento cómo manejan sus asuntos sus representantes", explicó.
El funcionario advirtió que los medios de comunicación representan blancos estratégicos de corrupción, ya que para quienes ostentan el poder "la información es sin duda un instrumento más poderoso que el dinero y las armas". La SIP advirtió sobre nuevas amenazas contra la libertad de prensa en Latinoamérica, entre las que figuran el asesinato de periodistas, leyes restrictivas y corrupción.
Los asesinatos han sustituido la represión que se registró en décadas pasadas y al menos seis periodistas han muerto en la región en los últimos meses, por haber denunciado algún tipo de corrupción (tres de ellos en Colombia), mientras que los crímenes contra comunicadores suman 169 en 10 años, precisó.
Arbilla se refirió a los casos en que los periodistas se asocian con el poder y dejan de cumplir con su misión informativa, dando lugar a que surja "uno de los problemas más graves de corrupción.
"Los medios de comunicación son objetivo prioritario de la corrupción, en especial para quien tiene poder, pues la información es más poderosa que el dinero y las armas", señaló el dirigente.
Antes de esta reunión se han celebrado otros encuentros regionales que buscan analizar la corrupción a fin de erradicarla. El 9 de octubre pasado, la Asamblea General de la SIP llamó a la comunidad para combatir el narcotráfico y el entonces recién designado presidente de la organización, Luis Gabriel Cano, dijo que la práctica es la principal fuente de censura.
Del diario colombiano El Espectador, Cano propuso a los directores de las mil 300 publicaciones que pertenecen a la SIP utilizar "el enorme poder que tiene la prensa para encabezar una cruzada conjunta de pueblos y gobiernos de nuestros países para desterrar al demonio de la droga".
Ese mes, el presidente del Banco Mundial (BM), James Wolfensohn, advirtió a los países receptores de fondos que podrían ser cancelados sus créditos, si se detecta que las naciones están afectadas por "el cáncer" de la corrupción.
Expertos de la organización Transparencia Internacional, propusieron suscribir un pacto contra la "cultura de la corrupción", flagelo que amenaza el desarrollo de América Latina.
En el encuentro "Soluciones estratégicas para combatir la corrupción en América Latina", que se realizó en junio pasado en Perú, el director del grupo, el alemán Peter Eigen, exhortó a los gobiernos latinoamericanos a actuar con un alto nivel de integridad con base en reglas claras de conducta.
El grupo que reúne a especialistas de Argentina, Alemania, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, propuso frenar la corrupción por medio de coaliciones internacionales y nacionales.
"Transparencia Internacional, que cuenta con un presupuesto de un millón de dólares anuales y recibe apoyo de varios gobiernos, avanzó de manera sustancial en los últimos años al lograr que en 50 países se acojan sus recomendaciones", agregó.
En noviembre de 1995, representantes de ministros de Justicia y de Seguridad de América Latina y el Caribe adoptaron un conjunto de medidas para combatir la delincuencia organizada, así como para controlar y reprimir la corrupción gubernamental.
En el mismo mes, en la capital uruguaya se realizó el Seminario sobre probidad y ética cívica en el que se concluyó que la corrupción en los gobiernos de América Latina debe combatirse a partir de la transparencia de la gestión pública, controlada por un órgano rector independiente que fiscalice y sancione los actos punitivos.
En el encuentro patrocinado por la Organización de Estados Americanos (OEA), la corrupción en las entidades públicas de los gobiernos latinoamericanos cobró una relevancia mayúscula al destacarse maneras para combatirla y eliminarla.
El secretario general del organismo, César Gaviria, se manifestó por impulsar sistemas judiciales y controles más eficaces para terminar con la corrupción en los países del área. "Es imprescindible realizar exhaustivos controles sobre las finanzas de los partidos políticos y contar con un sistema judicial y sistemas de control eficaces y eficientes para acabar con la corrupción", destacó.
El ex presidente colombiano agregó que "es fundamental que los partidos estén sometidos a un régimen que asegure no sólo su adecuado funcionamiento, sino también un severo escrutinio sobre sus finanzas y sobre las de sus campañas electorales".
Si bien, los esfuerzos por erradicar la corrupción en Latinoamérica
no son nuevos, los especialistas han señalado que aún se
ve lejano el tiempo en el que los países del área puedan
dar el paso definitivo al desarrollo económico, cultural y democrático,
sin prácticas que atenten contra la ética de cada nación. 
* Periodista mexicana