Música


UNA NOCHE ECOLÓGICO-DARK


Rubén Fieytal (texto y fotos)*

"We were younger then each day came
more we would grow but we are older now
each day comes takes more of my life away".
Johnny Indovina

Una combinación nunca antes vista en la ciudad de México se dio el pasado 5 de diciembre; por vez primera se realizaba un concierto de música dark en un lugar abierto: la ex refinería, y ahora parque ecológico 18 de marzo. El cartel estuvo integrado por el grupo mexicano El Clan, Edward Ka-Spel -ex vocalista de The Legendary pink Dots- y el estelar Human Drama.

El lugar resultó ser el ideal para tal evento. La luna fungió como un espectador más. Los darkies poco a poco comenzaron a llegar en medio de un espectacular despliegue de seguridad. Desde la entrada del parque granaderos daban la bienvenida a los vampiros, debido a los antecedentes de disturbios en conciertos realizados anteriormente en ese sitio. Lo que las intolerantes autoridades no sabían es que esto se trataba de algo diferente.

Las puertas del recinto fueron abiertas una hora antes de que diera inicio el recital. En punto de las 19:30 horas el resucitado Clan salió al escenario. El nuevo vocalista de la agrupación, Hugo Grob, demostró personalidad propia haciendo que muchos se olvidaran de su antecesor. En más de 40 minutos El Clan interpretó temas como Furia, Sin Sentir, Cavaría, Odio, Intriga y Ácido, entre otros. Esta resultó ser de alguna forma la presentación de su más reciente producción Sigue Soplando el Ánima.

En medio de tantas situaciones poco comunes se daban otras tantas. Las cervezas hacían efecto y la banda buscaba con desesperación los baños, éstos se encontraban algo retirados de donde estaba el escenario y para colmo los vampiros tenían que hacer cola para desahogarse. Un representante de la autoridad que no podía esperar intentó hacer valer su uniforme, pero éste de nada le valió y tuvo que formarse como todos los parroquianos.

Tocó el turno a Edward Ka-Spel. Un sintetizador fue suficiente para recrear atmósferas llenas de densidad y desesperación. Un Edward, que más que músico parecía un científico loco sacado de una película de terror, mantuvo expectantes a los asistentes haciendo una revisión de In City of Breakhearts y Tanit and Lion Tree, dos de sus mejores discos como solista.

El ambiente estaba lo suficientemente prendido para recibir a Johnny Indovina y compañía, quienes con los primeros acordes de Death of an Angel arrancaron una ola de alaridos y aplausos por parte de los asistentes. Inmediatamente después del aquelarre continuó con Another Fifty Miles, Sad I Cry y As Love Comes Tumbling, en medio de un duelo de requintos entre el guitarrista, el bajista y el violinista, quien hacía llorar su instrumento.

Los faroles iluminaban tenuemente la oscuridad. Al fondo del escenario se apreciaban los otrora contenedores de combustible de PEMEX. Human Drama complementaba el cuadro. "Este es el mejor lugar del mundo", decía Indovina a la multitud.

Johnny se dio tiempo para atender a sus seguidores y se acercó a la orilla del escenario, posteriormente se agachó para dar la mano a una fan que le regaló un dije, mismo que guardó en su saco cariñosamente, después otra le dio un anillo y así siguieron las muestras de afecto, a lo que apenado les pidió que no continuaran por favor.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando solicitó "un momento de seriedad", las fémicas se desgañitaban, por lo que en un tono más serio les pidió silencio. "Este es un pequeño homenaje para mi amigo, recientemente fallecido Rozz Williams", acto después interpretó una canción en honor de fundador de Christian Death Los tributos continuaron y Human Drama entonó su particular versión al clásico de Pink Floyd Wish you Were Here.

Una mascada negra voló hasta llegar al pedestal del micrófono de Johnny Indovina, quien parodió a Steve Tayler de Aerosmith, para después poner la prenda en el piano de Mark Balderas, definido por Indovina como "mi mejor amigo y a veces mi amante".

Toco el turno a la electrizante The Waiting Hour(Once Again), Blue, Y Could Be a Killer, Tired y A Million Years. Desgraciadamente para Indovina no todo fue miel sobre hojuelas; intentó interpretar algunas canciones acústicas, en lo que el resto de la banda se tomaba un respiro, pero las fallas en el sonido de su guitarra lo empezaron a desesperar.

Por más de diez minutos el líder del Drama Humano intentó dar lo mejor de sí al público, revisó el plug de la guitarra, la afinó y verificó su amplificador, pero las cosas no salieron como él hubiera querido, en medio de la paciencia del público que premió con una carretada de aplausos los intentos de Indovina, quien en ese lapso mantuvo una comunicación constante, dándose una buena interacción entre ambas partes.

La banda se despidió, pero la gente quería más, por lo que los hicieron volver al escenario. Otro momento especial para Johnny fue cuando orgullosamente presentó a sus padres que se encontraban a un costado del escenario, para posteriormente hacerlos pasar en medio. Los sexagenarios progenitores de Johnny Indovina, se desplazaron al frente y con una gran sonrisa agitaban sus manos saludando al público.

Del piano de Mark Balderas se desprendieron las notas de I Wonder Why, rola que los hijos de la oscuridad empezaron a corear hasta que Johnny desapareció a un costado del entarimado. The cuestion is clear, my dear / please answer / All of your lies / I Wonder Why?... y así hasta que las melancólicas notas musicales desaparecieron en medio de la satisfacción y alegría de los asistentes a esa noche ecológico-dark

* Periodista mexicano.

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