Centroamérica
UNA IZQUIERDA SIN BRÚJULA NI PROPUESTAS
Armando Ramírez *
Las fuerzas de izquierda centroamericanas parecen estar a la deriva y sin brújula alguna y sin capacidad de presentar propuestas alternativas ante las políticas neoliberales que imperan en los países de la región.
Un cada vez más fuerte caudillismo y una cada vez mayor división interna entre los sectores socialistas y los socialdemócratas reinan en las organizaciones políticas que, creadas para tratar de aglutinar a las fuerzas ex guerrilleras, han sido incapaces de generar un nuevo quehacer político.
La influencia en la sociedad que habían logrado como movimiento guerrillero se ha diluido y ha desembocado en una pérdida total de credibilidad ante la población que ha visto frustrada su expectativa de que los partidos de izquierda surgidos de la incorporación a la vida legal de los alzados en armas pudieran ser una alternativa.
Esa incapacidad es una de las principales causas de que las organizaciones guerrilleras hayan perdido credibilidad ante la población, que esperaba que la incorporación a la vida política legal de los insurgentes significaba el surgimiento de una nueva praxis.
En Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) aun no logra recuperarse de la derrota electoral que por tercera vez le propina la derecha.
En un intento por ganar votos en las próximas elecciones municipales, el diputado Nelson Artola propuso a la Asamblea Sandinista que la estrategia de esa organización sea enfocada a terminar con la corrupción en el aparato estatal, la cual incluso ha representado un peligro para la ayuda internacional, por los múltiples casos denunciados.
Los delegados sandinistas discuten la continuidad de las negociaciones con el gobierno, cuestionadas por un sector opositor a los arreglos políticos y rechaza las reglas para nominar a los precandidatos a cargos de elección popular.
El dirigente sandinista Lenín Cerna considera que "hay consenso en el FSLN de que el partido debe discutir con el partido en el gobierno las reformas electorales y a la constitución", pero una posición contraria mantiene el grupo Iniciativa Sandinista, el cual critica a la dirigencia de ese partido y rechaza las negociaciones sobre las reformas.
La negociación significa, agrega, la aceptación por parte del FSLN y su cúpula de su incapacidad para de ser una verdadera y legitima oposición, así como la carencia de fuerza para abanderar las verdaderas reivindicaciones de las capas populares empobrecidas.
En El Salvador, siete años después de su incorporación y tras su reciente derrota electoral, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional es escenario de disputas entre sectores que pugnan por renunciar a sus principios socialistas y buscar alianzas con sectores empresariales y quienes se oponen a ese tipo de cambios.
En Guatemala, la ex dirigencia guerrillera también sufrió un revés cuando el 82 por ciento de los electores se negaron a participar en el referendo para ratificar las reformas a la constitución establecidas en los acuerdos suscritos tras un proceso de negociaciones de paz con el gobierno.
Las reformas fueron rechazadas por el 55 por ciento de los votantes, sin embargo, el mayor significado está en el índice de abstencionismo que puso en evidencia que la mayor parte de los guatemaltecos no sienten como suyo el proceso de paz del cual fueron excluidos por las negociaciones cupulares.
La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca fue incapaz de movilizar a la población en torno a las reformas que creaban el respaldo jurídico al proceso de paz, quizás porque nunca formó parte de sus estrategias y por que le agobia las divisiones internas generadas por disputa sobre quienes debe ser su candidato presidencial para las elecciones generales de noviembre próximo, cuando se avizora que los resultados no le serán nada favorables.
Entre los factores que han influido en la perdida de credibilidad de la ex guerrilla guatemalteca está que en un intento de ganar la simpatía de "amplios sectores sociales", excluyeron desde un principio los principios socialistas que supuestamente le dieron origen y guiaron su accionar por 36 años.
Las ex fuerzas guerrilleras de los países centroamericanos afrontan una profunda crisis de identidad que apuntan incluso a su desaparición como fuerza política, aunque logren conservarse como organizaciones.
Y al carecer de esa ancla, han sido arrastradas por el sistema política
tradicional. Se convirtieron en uno más del montón.
* Periodista Guatemalteco.