Educación


BANCO MUNDIAL 4, UNESCO 1


Lilia Limón Erazo *

Lea usted los planes del Banco Mundial para la "nueva" educación superior y después pellízquese para comprobar que no (h)ojeó una novela de sci-fi:

La CAUT  envió dos representantes a la Conferencia Mundial de Educación Superior realizada en el cuartel general de la UNESCO en París del 5 al 9 de octubre de 1998. El siguiente alarmante reporte sobre la conferencia fue elaborado por Bill Graham, presidente de la CAUT, en el que destaca que  la delegación canadiense oficial no defendió vigorosamente la importancia de la educación pública media superior y superior.

Si la reciente Conferencia Mundial de Educación Superior hubiera sido un partido de futbol el marcador hubiera sido Banco mundial  4,  UNESCO  1. Para las poderosas fuerzas que buscan controlar la educación media superior y superior dirigidas por el Banco Mundial y sus aliados, el enemigo son los profesores universitarios en todo el mundo y se ha declarado la guerra. El grito de combate es que la educación superior debe "proceder al cambio más radical y a una renovación como jamás se ha requerido". Y eso significa cambiar radicalmente la universidad "tradicional" o "clásica" o "basada en la investigación" y a su personal para satisfacer las insaciables necesidades de la economía global basada en el conocimiento.

Los documentos oficiales a ser acordados fueron la "Declaración Mundial para la Educación Superior del siglo  XXI" y "Marco de Acción Prioritaria para el Cambio y el Desarrollo". Como es el caso en muchas prolongadas conferencias como ésta, los textos de la Declaración y del Marco habían circulado con suficiente anticipación al evento y reflejaban la comprometida serenidad que se asocia con tales declaraciones generales. Desde el primer día de la conferencia, sin embargo, fue claro que la discusión -que aparentaba ser de simples palabras y frases- reflejaba la pesada carga de los significados implícitos y de las consecuencias de su reglamentación.

La agenda original de la UNESCO desarrollada a través de muchas conferencias alrededor del mundo, así como el trabajo de su Director General, Federico Mayor, habían sido relegados al sótano por el Banco Mundial y sus aliados. En el pasado, los problemas que había que abordar eran las finanzas, el ingreso, la igualdad. La calidad y la relevancia, el aprendizaje a lo largo de la vida, la incorporación al mercado de trabajo de los graduados, la tecnología, el involucramiento de los negocios y la industria, el desarrollo del personal, la libertad académica y la autonomía y la paz.

Pero de unos años a la fecha, el Banco Mundial ha venido desarrollando una agenda sobre la educación superior que ha denominado como "La agenda para la reforma". Los conceptos fundamentales son: privatización, desregulación y orientación por el mercado. En la ruta de la instrumentación de esta agenda de reforma han puesto en claro que los problemas que hay que resolver son la universidad tradicional, en general y los miembros del personal académico, en particular.

La reforma del Banco Mundial salió viva de la conferencia. Su documento "El Financiamiento y Administración de la Educación Superior: Reporte del Status de las Reformas en el Mundo", escrito para la conferencia de la UNESCO, explica que la agenda para la reforma "está orientada por el mercado más que por la propiedad pública o por la planeación o regulación  gubernamentales". La dominación en casi todo el mundo  del capitalismo de mercado y los principios de la economía neoliberal se encuentran en la base de la  orientación por el mercado de la educación media superior y superior.

La educación superior, argumenta el Banco Mundial, es un bien privado -no público- cuyos problemas son manejables o están al alcance de soluciones de mercado. Esto es, se enmarca en una oferta limitada, no está en demanda por todos y está disponible por un precio. También los consumidores (negocios e industria) están "razonablemente bien informados"  mientras los proveedores "(administradores y profesores) están con frecuencia mal  informados -condiciones que son ideales para que operen la fuerzas del mercado". Financiar la demanda significa en la práctica

El propósito es hacer  de la educación superior algo completamente autofinanciable.

La agenda para la reforma también demanda que el poder en la toma de decisiones en la educación superior debe ser retirado del gobierno y las instituciones y depositarlo en los clientes (estudiantes), los consumidores (negocios e industrias ) y en el público. El Banco Mundial cree que el financiamiento gubernamental a la educación superior combinado con la responsabilidad institucional para gobernarla, es en gran medida, responsable de la sobrevivencia de la educación clásica y elitista que además, es insensible a las necesidades reales de la (desregulada) economía global. De ahí la necesidad de las reformas presupuestales.

La agenda para la reforma quiere poner término a la "presupuestación negociada" en la que el gobierno financia a las instituciones sobre la base de criterios tradicionales tales como la matrícula y el prestigio. Se debe dar paso a la "presupuestación  por rendimiento" en la que cualquier financiamiento público que permanezca debe estar atado a  la obtención de resultados comprobables basados en indicadores  de resultados determinados por el consumidor. De esta manera los administradores de las instituciones serán obligados a tomar las decisiones que hasta ahora han estado evadiendo, por ejemplo, reasignar los recursos en respuesta a las necesidades de los clientes y los consumidores. Y las instituciones serán obligadas a construír la diferenciación terminando con la "repetición isomórfica" de la tradicional universidad clásica basada en la investigación.

El Banco Mundial cree que el sector público es desafortunadamente ineficiente e insensible, renuente o incapaz de llevar a cabo la reforma de la educación superior. Los administradores institucionales deben  ser obligados a tomar en cuenta su posición en el mercado, el flujo de efectivo, la diversificación del producto y sus progresos en la creación de socios corporativos. También deben ser obligados a realizar un mejor trabajo de administración y control del personal. Como lo proclamó abiertamente uno de los oradores de la delegación oficial australiana: "el problema real con la educación superior en el mundo es el profesorado".

El Banco Mundial cree que el personal académico tiene demasiado poder  en la educación superior y los administradores tienen muy poco incentivo para controlarlos. El poder del personal académico o tiene sus fuentes en el control del currículum (desvinculado de la economía  global), en el gobierno compartido o colegiado, el sindicalismo y por supuesto en la libertad académica.

El propósito es obligar a los profesores a abandonar su poder y volverlos más empresariales como revela el reporte de "status" del Banco Mundial. Cambio radical o reestructuración de una institución de educación superior significa menos y/o diferentes profesores, trabajadores administrativos y trabajadores de apoyo. Esto significa despidos, retiros anticipados obligatorios o un mayor readiestramiento y reeducación, como en el cierre de instituciones ineficientes o ineficaces; la fusión de instituciones de calidad a las que solamente les falta una masa crítica de operaciones para hacerlas costeables. Y un cambio radical de la misión y la  función  de producción  de la institución, lo que significa alterar radicalmente quiénes son los profesores, cómo se comportan, la forma en que están organizados y la manera en que trabajan y son remunerados (Boletín de la Asociación Canadiense de Profesores Universitarios; traducción de Luis Bueno Rodríguez, transcrito de La Jornada Semanal, domingo 30 de mayo de 1999). 

* México, 1933; profesora jubilada de Lengua Nacional.

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