México
"CUÁDRENSE HIJOS DE TAL POR CUAL, QUE AHÍ VIENE EL JEFE DIEGO"
Rubén Fieytal *
I
Barba tupida y entrecana, puro en la mano, tono de voz fuerte y una recia personalidad, que lo ha llevado a ser líder moral del Partido Acción Nacional (PAN) de México, Diego Fernández de Cevallos evoca su infancia como "la de cualquier chamaco del campo", entre cultivos, caballos, cerros y arroyos.
Nació en Coyoacán, en la Ciudad de México, un 16 de marzo de 1941. Hijo de José Fernández de Cevallos, uno de los fundadores del PAN, y de Beatriz Ramos Martínez, fue el tercero de 15 hermanos.
Su infancia se desarrolló en el campo, en un rancho por el rumbo de San Juan del Río, Querétaro, propiedad de sus padres. A los 12 años de edad Diego Fernández se fue a vivir a Guadalajara. Desde el sexto año de primaria y hasta que terminó la preparatoria, su vida se desarrolló en casas de huéspedes.
Posteriormente se trasladó a la Ciudad de México, donde inició su carrera de abogado en la Universidad Iberoamericana, misma que tuvo que dejar debido al alto costo de las colegiaturas, para posteriormente ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México.
"Fue una época donde estudie lo suficiente para ir cumpliendo con los programas escolares, pero también donde participaba en todo lo que era el alboroto de las fiestas y de las escapadas y por supuesto de los gallos con las muchachas".
II
Desde temprana edad Diego Fernández de Cevallos empezó a participar activamente en Acción Nacional, "siempre en una condición de opositor y enfrentando al gobierno. [...] Mi padre fue uno de los fundadores del partido, ahí está su nombre y su firma en el acta constitutiva, por lo que yo lo acompañaba desde muy pequeñito a sus giras y mítines en el estado de Querétaro.
"A los nueve años de edad participé en el primer mitin como orador, por supuesto que no alcanzaba los micrófonos, pero ponían tablas o las cajas jitomateras, para que me sirviera un poco y pudiera yo alcanzar el micrófono y dejarme ver ante el público. Yo siempre siento respeto ante un auditorio, una multitud, pero nunca miedo".
El panista se ha caracterizado por ser enérgico y por su fuerte tono de voz, cualidades que imponen a sus adversarios. Mucha gente lo señaló como ganador del debate que se realizó entre los candidatos a la Presidencia en 1994, cuando enfrentó a Ernesto Zedillo y a Cuauhtémoc Cárdenas. "Desde niño se va formando la personalidad y, a veces, parte por lo que ya traes y parte por lo que el medio te exige, te va haciendo de esta manera.
"A veces creo que, indebidamente, se me considera una persona mucho más difícil de tratar de lo que soy, porque más allá de la forma directa, dura, áspera, que a ratos tengo, en el fondo sinceramente soy un hombre que tiene buen sentido del humor, que se divierte mucho, que se toma en serio pero no hasta llegar al ridículo y que me considero una persona absolutamente normal".
III
Casado con Claudia Gutiérrez, Diego Fernández tiene cuatro hijos: Rodrigo de 24 años, anterior a su matrimonio; Diego de 19, David de 18 y Claudia de 17 años de edad. "Me he propuesto ser al mismo tiempo con todos por igual, el padre más exigente y el más cariñoso que pueda existir. Obviamente no lo he logrado, pero el esfuerzo se hace todos los días, con inmenso cariño para mis hijos y para mi mujer".
- ¿A qué edad empezó a fumar y cómo nació su afición por el puro?
- Hace relativamente muy pocos años. Para mayor ironía yo no fumé antes de conocer a mi ahora esposa. Me casé cuando tenía 36 años y ella 16. Mi mujer desde muy chiquilla ya fumaba sus cigarrillos y cuando nos casamos y se pensaba en que pudieran venir hijos coincidimos en que no era muy recomendable que fumara. Ella misma me propuso que dejaría de fumar si yo fumaba y a los 36 años opté por fumar puro, y desde ahí para acá, con algunos intervalos que lo he podido dejar. Lo cierto es que ya es uno de los pocos placeres que me quedan.
IV
El personaje del Jefe Ciego, es uno de los mas populares y mejor realizados del programa Hechos de Peluche de una televisora mexicana. "Realmente me divierte al igual que a toda mi familia. Antes, cuando salía más seguido, cada quien estaba haciendo sus cosas y de repente se oía el grito ´Ahí está El Jefe Ciego´ e inmediatamente todos nos juntábamos frente al televisor y nos botábamos de la risa.
"Hace aproximadamente unos seis meses, llegaba a un Sanborns a comprar unos puros y a la hora en que bajaba de mi camioneta en el estacionamiento se acercaba a tomar su coche una señora, muy jovencita, con un chiquitillo de unos tres o cuatro años que llevaba en la mano. Ella muy rubia y él parecía una mazorquita, muy tierna, de maíz, con los pelitos tan güeros. La señora me saludó muy amablemente, yo la saludé y el chiquillo se me quedó mirando muy fijamente, así como nos acercábamos, y en el momento en que iba juntito a mí le dice con una sensación muy rara: ´Mamá, mamá, mira un peluche´, lógicamente la señora le dijo: ´Niño por favor´, y yo a carcajadas le dije: ´Déjelo señora, déjelo´. Me incliné un poco, me puse en cuclillas, y le pregunté que si él cuando fuera grande quería ser peluche, me respondió ´Sí, quiero ser peluche´. Para nosotros los políticos, los muñecos de peluche y las caricaturas y cosas así de broma nos alegran mucho".
Una de las particularidades que le da un toque muy especial a su personalidad es la barba, que según nos dice el propio Diego, "es una tradición familiar". Su padre siempre usó barba, al igual que sus abuelos y sus bisabuelos, de ahí que se la empezara a dejar desde los 22 años. "Yo hago la broma de decir que la barba la traigo desde siempre. A mi padre nunca lo conocí afeitado, todo el recuerdo que yo tengo de él era con barba, a lo mejor eso me influenció bastante".
V
Diego Fernández fue coordinador del grupo parlamentario de Acción Nacional de 1991 a 1993, una diputación de las más brillantes; entre sus integrantes estaban Juan de Dios Castro, Gabriel Jiménez Remus, Luis Felipe Bravo Mena y Felipe Calderón Hinojosa. La coordinación fue tan lucidora que le trajo como consecuencia el sobrenombre del Jefe Diego.
"En una sesión de la Cámara un priista de Jalisco, del cual no recuerdo su apellido, me llamó para que me acercara a las curules donde estaban sus compañeros porque me quería decir algo, yo accedí y al acercarme él simplemente les dijo, con una mala palabra que no hay que repetir: ´A ver tales por cuales cuádrense que aquí está su jefe El Jefe Diego´. Le reclamé y le dije: ´Oiga diputado, usted no me dijo que me necesitaba para esto´, yo ofrecí ahí la disculpa, se rieron, aplaudieron; de ahí se me quedó ese mote".
Las elecciones presidenciales de 1994, en las que compitió Diego Fernández, dejaron una profunda huella en la historia de México, por todo lo que pasó en torno a ellas: el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional pierde la vida en un atentado, los rumores de inequitativos gastos campaña de los contendientes, entre otras cosas.
- ¿Qué pasó por su mente después de las elecciones del 94?
Primero, una muy grande satisfacción de poder mirar el esfuerzo realizado por mi partido, con una cosecha de casi diez millones de votos, que son muchos en las condiciones antidemocráticas que se vivieron en esa época. Pero, además le di gracias a Dios, no sólo de que pudiera terminar con vida la campaña, que no todos la terminaron, está el caso dolorosísismo de Colosio, sino que además pudiera terminar con la conciencia tranquila.
- ¿Se han cumplido todas sus aspiraciones en esta vida?
- No, por supuesto. Creo que el ser humano naturalmente es alguien insatisfecho, siempre se tiene que soñar en algo más. Pienso que inclusive cuando no busco la Presidencia de la República, como hoy no la busco, no es porque me falte ambición, sino a ratos pienso que es porque mi ambición personal rebasa con mucho la Presidencia de la República; sin duda es una institución respetable la Presidencia, el cargo honrosísimo, si se gana a la buena y se utiliza para bien.
"Sin embargo, no creo que sea la máxima aspiración de un hombre que tiene la filosofía que tengo yo, y el sentido del tiempo y de la vida como para apostar a un cargo público que dura seis años, en el mejor de los casos, y que no siempre ha contribuido para la felicidad y la realización de quienes los ocupan, ni para servicio ni engrandecimiento de su sociedad".
Diego Fernández de Cevallos es sobrino de Carlos Septién
García. "Muy pocas personas saben que Carlos Septién
fue mi tío. Carlos Septién fue un gran periodista
que murió sirviendo a su país".
* Periodista mexicano.