México


DEBILIDADES DE LA TELEVISIÓN EN MEXICO


David Talavera *

La muerte del comediante Francisco Jorge Stanley Albaitero, el pasado lunes 7 de junio, y la presencia en México del expresidente Carlos Salinas de Gortari, pusieron en evidencia el vacío de información que producen las televisoras en México, así como la utilización de que son objeto en beneficio de intereses políticos.

El crimen de Paco Stanley derivó en una virtual campaña de Televisión Azteca y Televisa contra las autoridades capitalinas: En nombre de la "Familia Azteca", el locutor Jorge Garralda le exigió a Cuauhtémoc Cárdenas que renunciara a la jefatura del gobierno de la Ciudad de México, en tanto, Abraham Zabludowsky comparó las calles de la capital de la República con las de Kosovo.

El linchamiento contra el gobierno perredista demostró, con amplitud, el poder creciente y sin control que ejercen ambas televisoras para, primero, crear un estado de ánimo efervescente entre la población y, después, dirigirlo contra quienes estas empresas escogen como blanco de sus campañas.

Casi inmediatamente después de ser ultimado, las dos empresas televisivas desplegaron una gran cobertura para emitir sólo opiniones desmesuradas de sus locutores de noticias que reclamaban en vivo y a todo color, la falta de seguridad pública en la capital del país.

Particularmente, Televisión Azteca, primero en voz de Javier Alatorre y más tarde en boca del propietario de la televisora del Ajusco, Ricardo Salinas Pliego, exigían la renuncia de los funcionarios de la policía y del propio Jefe de Gobierno, porque consideraban inadmisible que se hubiera atentado contra la vida de un personaje público, cuya imagen difundida fue la de un padre de familia, un profesional de la televisión, un hombre que no merecía ese fin.

Sin embargo, a medida que la policía capitalina inició las investigaciones del caso, se empezó a dar a conocer que Stanley era adicto a las drogas y que portaba una credencial que lo autorizaba a portar armas de fuego, lo que adicionaba elementos que hacían suponer que su muerte no fue producto de un acto de delincuencia común y corriente, sino que se habría debido a intereses oscuros e ilegales, que finalmente habrá de confirmar o desmentir la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, única autoridad en esta ciudad para informar los resultados de las pesquisas del caso.

La cobertura inicial del episodio del Charco de las Ranas (restaurante a cuyas afueras fue ultimado el cómico de la televisión) puso en evidencia, eso sí confirmado a plenitud, que ambas televisoras se dedicaron a expresar sus opiniones sobre el caso, pero nunca a proporcionar información veraz acerca del crimen.

Sin duda, las dos televisoras magnificaron el asunto y lo politizaron para tratar de desprestigiar a un gobierno que, como se demostró, no es de su agrado, pero siempre habrá que insistir en que los medios de comunicación deben mantenerse al margen de cualquier interés político y dedicarse a lo suyo, que es la comunicación.

Otro capítulo que ilustra la debilidad de Televisión Azteca y Televisa fue el regreso de Carlos Salinas de Gortari a México. A su llegada al país, ambas lo entrevistaron y, también, le dieron una gran difusión a su "exclusiva".

Al igual que en el caso de Paco Stanley, en esa ocasión la información brilló por su ausencia, pues el político aprovechó los foros que le facilitaron para decir sólo lo que él quiso. Nunca hubo una sola declaración que permitiera saber con certeza a qué se debió, por ejemplo, la crisis económica que inició a finales de 1994, por qué se permitió el enriquecimiento ilícito de su hermano Raúl Salinas o el proceso que antecedió la muerte de Luis Donaldo Colosio.

Así, entrelazadas en su disputa por el liderazgo televisivo, las dos empresas privadas no dudaron en aceptar la entrevista, sin embargo, los resultados fueron magros para la sociedad que no pudo disipar las amplias dudas que tiene acerca del ejercicio sexenal del expresidente.

Ojalá y se cumplan las afirmaciones del presidente de la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión, Francisco Javier Sánchez Campuzano, de que los medios electrónicos se oponen a que los utilicen y que habrán de actuar con absoluta imparcialidad en lo sucesivo, porque de otro modo, añadió, "vamos a acabar en una situación muy difícil". 

* Periodista mexicano.

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