Puerto Rico
LA DEMOKRACIA "RADICAL"
Ivanóskar Silen-Acevedo *
"... el reclamo por la autodeterminación de las naciones es un principio cada día más abstracto y absoluto": Juan Duchesne, Chloé Georas, Ramón Grosfoguel, Agustín Laó y Pedro Rivera. ¿Qué significa, entonces, la autodeterminación que estos profesores repudian? Este es el movimiento por erradicar el colonialismo del mundo. Si nuestros "ilustrísimos" se oponen a este movimiento, a la erradicación del colonialismo del mundo, toman automáticamente partido por la explotación, por el pillaje, y por la deshumanización a nombre de la demokracia. Los días acontecen, entonces, con la misma violencia de esta voz.
Pero los días acontecerán también para recordarles a los que lo "saben", y también para recordarles a los que no lo saben, que los "issues" (la lucha por los presos políticos puertorriqueños, la defensa de Vieques, el bombardeo criminal de Estados Unidos a Kosovo) no deben separarse unos de otros en un momento tan importante como éste.
Si "nuestros" políticos-profesionales se equivocan, si se olvidan de esta dialéctica, nos toca entonces a nosotros desde la "base", desde la marginidad, desde los límites, ORDENARLES lo que tienen que hacer. Recordarles el sentido mismo de la dignidad. Porque es muy cómodo citar a una reunión A PUERTA CERRADA para hablar de los presos políticos puertorriqueños en la ciudad de Nueva York como si esta reunión no se hubiera llevado a cabo, porque los que estabamos interesados en ella jamás nos enteramos. O hablar de ellos porque les convenga a los-Quincalleros-del-status-quo, o a los Propagandistas de la-Estadidad-del-suicidio.
Pero al no querer hablar puertorriqueñamente de Vieques, o al no querer hablar de KOSOVO (del bombardeo democrático a la embajada China, del bombardeo democrático a las guaguas de civiles -de niños, de mujeres, de ancianos-), porque les resulte embarazoso políticamente a algunos, se desperdicia el sentido mismo de las coyunturas históricas donde estamos ubicados.
Oímos lo que la voz dice: ¡EL PUERTORRIQUEÑO ES UN HUIDOR! Hablar de la VERDAD (aquéllo que la prensa calla, o aquéllo que la "prensa" no repite ideológicamente), hablar de la-LIBERTÁ (ese problema político que la filosofía esconde del pensamiento) es-estar-siempre en el sentido mismo de la revuelta de la realidad y del devenir. Porque todo lo que es da sentido. Pero quien es bizco no ve y quien es ciego miente.
Sé, entonces, conocemos sus nombres, que hay algunos que no hablarán
de Vieques, que no hablarán de Kosovo, pero que hablarán
cínicamente de los presos políticos, como si éstos
fueran una cosa distinta al resto del mundo, sencillamente, porque los
presos políticos (ahora) han subido de precio, tienen prestigio.
Hoy hablar de los presos, defenderlos políticamente, como hacen
concejales y representantes, al margen del crimen democrático que
realiza Estados Unidos a nombre de la OTAN
en Europa, es oportunismo y es mala fe.
Si los "representantes" quieren hablar de los presos políticos
¡TIENEN! que hablar (aquí no hay
alternativas) de la matanza que realiza Estados Unidos en Yugoslavia
y ¡TIENEN! que hablar políticamente del genocidio cultural
que Estados Unidos realiza en Puerto Rico. No basta decir que
Puerto Rico es una colonia, ésto lo sabe todo el mundo, ésto
ya se ha convertido en el cliché de los discursos anexionistas,
sino que hay que decir que el movimiento que se pretende realizar hacia
la
estadidad como crimen, es la HIPERCOLONIA que los avergonzados y los
acomplejados pretenden traficar como la droga ideal del mito de la demokracia
(cuando los puertorriqueños huyen encendidos de sí mismos-asqueados
de sí mismos; sidistas de sí mismos).
Y la demokracia se ha convertido en la-TECATA-moral de los que viven
bien y de los que "educan"
mal sobre la muerte de esos puertorriqueños-ahorcados que la
policía yanqui "suicida" día tras día en las cárceles
y en las calles democráticas del imperio.
El puertorriqueño es un huidor. Cada hombre y cada mujer que
vota por la estadidad (ese entierro de "Dios"), o que vota por el muñocismo,
no hace otra cosa que huir de sí. Cada hombre que defiende a
la-demokracia-yanqui, o cada mujer que defiende a la-ciudadanía-del-invasor,
se mata a sí mismo por detrás. Se mata como si él
fuera otro hombre. Alguien que ha venido a robarle a mitad de la noche.
Pero un día este hombre, asaltado por sí mismo, regresará
de sí, regresará de su complejo de inferioridad, regresará
de su miedo, y disparará sobre él. Un día "este hombre"
dejará de matarse a sí mismo (en la droga, en el suicidio,
en su "progreso", en su amo) y matará de verdad. Será cierto.
Entonces todos los discursos en que hoy cree, empezando por el de la-Constitución-yanqui,
continuando con "su"-constitución-copia, y con el de sus poetas
y el de sus filósofos, serán falsos. Ese día será
el grado cero de todas las cosas. Ese día morirá el nihilismo,
morirá la colonia y morirá el "dios" en el
"Dios" que ha muerto. Ese día el puertorriqueño habrá
regresado de sí. Habrá regresado de todas las mentiras que
hoy trafica como verdad y verá a-otro-hombre.
Ese hombre-extraño lo juzgará: lo llamará cobarde,
escupirá sobre él, de la misma forma en que él
escupe ahora sobre sí mismo. Se reirá de su-inglés-falso,
como el Amo se ríe ahora de su español, y el Huído,
el Roto, contemplará su TRAICION y verá su odio en la voz
de "Dios" que dirá: Los puertorriqueños se odian teatralmente
a sí mismos. Los puertorriqueños se odian falsamente a sí
mismos. Pero un día el odio terminará, un día las
palabras serán inútiles.
¿Y qué harás entonces? ¿Qué harás con tu memoria? ¿Qué te dirás a ti mismo? ¿Tendrás piedad de ti? ¿Te confesarás? ¿A cuántos amigos has traicionado para tener la posición que ocupas? O lo que es todavía peor, ¿cuántas veces te habrás traicionado a ti mismo? El puertorriqueño es un huídor de su propia palabra de su propia historia y de su propia verdad.
Si esto es abstracto, si esto es obsoleto (como el derecho que tienen todos los pueblos a su autodeterminación a pesar de la opinión de los colaboracionistas), entonces, lo que resulta verdaderamente obsoleto es la-voz-eco de nuestros pensadores-de-la-Baba-posmoderna, o-de-esa-sofística-de-la-"estadidad"-radical.
Porque nunca antes la-demokracia-Esfinge había sido tan violenta
y tan racista como hoy en día. Nunca antes la demokracia-yanqui
había sido tan antipuertorriqueña como la que vivimos
cotidianamente en la ciudad de Chicago y en la ciudad de Nueva York.
Si los "nichistas", o los "cubiculistas", no se enteran es porque son parte
de esta posición acomodaticia que ellos han asumido dentro de la
enajenación misma (ese otro artefacto de lo abstracto y de lo caduco).
Celebrar, entonces, la-demokracia-yanqui-de-la-corrupción contra
cualquier tipo de revuelta es haber desembocado ya a la complicidad misma.
Porque aquí no se trata ya de "la libertá de expresión",
ese otro mito de la decadencia de la posmodernidad, sino de una colaboración
que en otros países se paga, o se hubiera pagado, con la muerte.
La gran diferencia entre la antigüedad y la modernidad es la
experiencia con la esclavitud que aquellos tenían.
Los antiguos, "la mayoría silenciosa", sabían que eran
esclavos, los modernos, los "democráticos", lo ignoran. En la antigüedad
los esclavos estaban reducidos a su-ser-cosa. Si los puertorriqueños
no ven su-cosidad-de-neoesclavo-capitalista, su-ser-cosa-de-"hombre"-democrático,
es porque su neoesclavitud, su-no-ser político, su no existir como
país, están escondidos no sólo en la-apariencia-de-su-seudo-gobierno,
sino en las voces de los que celebran polichinelamente la apología
"demokrática" de los invasores. ¿Hasta cuándo huirás
de ti mismo?
* Poeta puertorriqueño, autor entre otros libros de La Poesía como libertá (Premio Pen Club de Poesía 1993).