HACE 20 AÑOS EL EJÉRCITO GUATEMALTECO ASESINÓ A NUESTROS PADRES
Armando Ramírez *
Hace 20 años, una unidad comando del ejército guatemalteco asesinó a nuestros padres, Rodolfo Ramírez, secretario general de la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (Fasgua), y Andrea Rodríguez de Ramírez, su esposa. Quienes lo planearon y ejecutaron gozan de plena libertad e impunidad.
El 15 de abril de 1980, cerca de las 22 horas, nuestros padres, acompañados de uno de los hermanos menores, volvían del centro de la ciudad. El hermano acaba de abrir la malla que servía de portón.
Dos automóviles le bloquearon el paso, encerrándolo. Varios individuos con una vestimenta característica del oriente del país dispararon sus armas, calibre 45, contra el rostro y el pecho de ambos. Él murió de inmediato tras decir: “Ahora si Andrea”. Ella logró abrir los ojos e intentar decirle algo a los hermanos que se acercaron a ellos tras escuchar los disparos.
El hermano, de 15 años, que les acompañaba se salvó, pero los atacantes le amenazaron que callara o ellos regresarían por él. Un automóvil con hombres armados en su interior permaneció varios minutos a unos metros de nuestro domicilio.
Unos 45 minutos después se presentaron integrantes de una unidad de asalto de la policía conocidos como Swat, quienes se rieron de la posición en que quedaron nuestros padres y cuando uno de los hermanos pidió que se retiraran, respondieron con amenazas y sólo se fueron tras la intervención de varios de los vecinos.
Nuestra madre era obrera de la construcción y al casarse se dedicó por completo al cuidado de nosotros, sus hijos. Nuestro padre era secretario general del Sindicato de Albañiles y Similares de Guatemala y de la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (Fasgua), integrante del Comité Ejecutivo del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS), representante de los trabajadores de la construcción ante la Federación Latinoamericana de la Edificación, la Madera y la Construcción (Flemacon), ante el Comité de Unidad Sindical de Centroamérica (CUSCA), ante el Congreso Permanente de Trabajadores de América Latina (CPUSTAL) y ante la Federación Sindical Mundial (FSM).
Tenía más de 20 años de actividad sindical y en 1977 y 1978 fue advertido por terratenientes de las regiones de las verapaces, entre ellos uno de apellido Champán, de que sería ejecutado si regresaba. Los ministros de Gobernación y de Trabajo y Previsión Social habían amenazado a los integrantes del comité ejecutivo de Fasgua. Hombres armados habían ametrallado la sede de la federación en la ciudad de Escuintla.
La versión del gobierno guatemalteco, en el diario El Gráfico del 17 de abril, aseguró que se carecía de testigos y se ignoraba el calibre de los proyectiles que se dispararon contra nuestros padres -el calibre 45 es exclusivo del uso del ejército. Los voceros de los bomberos negaron información a los periodistas "por órdenes superiores".
La persecución contra nosotros, sus hijos se inició desde el mismo día del asesinato. Cuando esperábamos en la morge, los cuerpos de nuestro padres y nos dirigimos a una cafetería del lugar, fuimos vigilados por dos individuos que se conducían en una motocicleta.
El día del sepelio, la sede de Fasgua fue objeto de una fuerte vigilancia. Por teléfono, desconocidos preguntaban con insistencia por los hijos de los asesinados, en especial por quien había visto el ataque. Al responder, sólo se escuchaba la respiración de quien se encontraba en la línea sin decir palabra alguna. En la marcha fúnebre fuimos acosados por contingente antimotines.
Al volverse insoportable nuestra estancia en Guatemala, por la zozobra que nos generaban las múltiples intimidaciones recibidas, el 22 de mayo de 1980 salimos hacia Costa Rica bajo la protección de la embajada de Venezuela en Guatemala. Hoy continuamos en el exilio, en diferentes países, donde hemos decidido permanecer en tanto continúe la impunidad de los asesinos de nuestros padres.
El caso fue denunciado el 17 de noviembre de 1980 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que pidió información al gobierno de Guatemala el 19 de diciembre de 1980 y el 20 de abril de 1981, sin que haya recibido respuesta a la recomendación de que se investigaran los hechos.
El hecho continúa sin ser esclarecido por parte de las autoridades y 20 años después quienes elaboraron y ejecutaron la estrategia contrainsurgente que incluyó el asesinato de nuestros padres retomaron el gobierno por medio del Frente Republicano Guatemalteco.
Las posibilidades de lograr justicia y el castigo a los responsables
por medio de los tribunales guatemaltecos continúan siendo casi
nulas.
* Periodista.