POEMAS DEL NEOMISTICISMO
Ivanóskar Silen-Acevedo *
I Dios es amargo
Dios es la tecata mía y sou yo
la tecata de Deu. Io sólo anduve
loco en la tiza de su ausencia. Solo
Dios amargo en el poeta de la sombra
mía, tua, nostra. Solo Deu en los ojos
del niño que come vidrios del espejo del
árbol del pájaro ciego que
pica la cuenca, la grieta, el grito, la Musa
de mirra del Dios en el sueño meu.
¡Oh, Deu, arrebato mío! Tecata
de la muchacha que celebra la dicha del suicidio.
¡Oh, señora del trémulo seno! ¡Coze, oh
muchacha, la jeringa de la dicha!
¡Clava, tú...la tecata del espanto!
(26 de febrero de 2000, Nueva York)
II Alabadora Gris
¡Oh, amiga mía, Aterradora de la
teta desnuda! Mirra dulce del seno,
acre-mirra del miedo de los niños
que se masturban encendidos al borde
del espanto. Luna lila de l'aurora
de los ángeles verdes. ¡Oh, Alabadora-Gris
de los abismos! Desnudo el brazo, hinchada
la vena atada, remota--saliva
de Dios, cuchara antigua--y la jeringa añeja,
coz que cae en el espejo como una
luna-gris. Como una Virgen de Milo...
frígida, limo, fugaz. ¡Oh, Alabadora
del asombro! Mirra-dulce del moho:
dicha de los niños...que celebran el espanto.
(27 de febrero de 2000, Nueva York)
III Los peces de la muerte
¡Xo, Musa mía! No vueles tan alto en la
caída, que peces de muerte existen ahora contra ti
y no importa que Emmanuel te cuide en
los baños públicos (en la muerte y en la sombra) do
caballos hay desiertos, encendidos, en llamas
en todos los puentes rotos de Manhattan.
¡Oh, drogadicto del cielo! Angel del prepucio
roto y del falo curvo. ¿Qué cantas?
¡Pobre de ti, infeliz, si soñar la carne
quisiste! ¡Oh, Putalma mía! ¡Oh, perseguidor
del seno descosido! Llueve, tranquilamente, estulta,
y tu caída es procaz, siniestra y
se oirá en los espejos de Manhattan do los niños
se masturban por ti, do los niños por ti se masturban.
(28 de febrero de 2000, Nueva York)
IV ¡Oh, loca!
¡Oh, Musaraña, oh, loca! Ablativa de la muerte,
salteadora de los ventores, ¿qué haces brincando
la cuica por el Hades? ¿Por qué juegas a saltar
los días si el tiempo huye? Desnuda la
vulva del alma (o el alma del infierno:
cáliz de Dios, ¡oh, infeliz!), ¡suicídate!
¡Quita el sueño de mí, oh, borracha! Arroja
las cabezas de las mujeres que te buscan, pero no
muevas un dedo, no tomes una foto,
no bajes el zíper, y reza en el espejo:
reza fiebre, hambre reza, lengua reza
y canta, y poema, y degolla
para que Dios te oiga en el disparo. ¡Oh, alma
mía, arroja, entonces, la cabeza contra el Hades!
(28 de febrero de 2000, Nueva York)
V La Musa
Hay sed de mediodía en el desierto,
y hay sed de media noche en el espejo
do la luna sangra el periodo de la madre y
el menstruo de la virgen también sangra.
Hay lobos del alma ladrando, mordiendo,
y lamiendo el óleo de la madre del
muslo, del asesino del seno. Hoy la noche está
vacía y el cielo está vacío y
Dios está vacío.
¡Dame (adesso) entendimiento, oh,
Musa mía, cuál David! ¡Dame sabiduría
y dame fango para mi boca, dame fuego
para el alma, porque la madre se ha arrancado
los ojos y la virgen se ha cosido la vulva.
(29 de febrero de 2000, Nueva York)
VI Los príncipes negros
¡No me dejes retornar de esta manera!
Aguanta mi triciclo en el espejo. Que
no cruce el cielo ni el infierno, que no
cruce la carne ni el prepucio, ni el virgo
de las niñas, ni el clítoris de la muñeca de
losa, ni la Musa de Dios, ni la-mía-lengua
azul, anaranjada, verde. ¡Oh, flamaboyán
de la casa del sueño! ¡Oh pesadilla
de mi cuerpo! Los monjes rezan en los pasillos
del convento y extrañas naves
rozan los pinos. Los ángeles están
descendiendo en velocípedos verdes
y las niñas sueñan con príncipes negros
y sudan, colapsan, se mustian, orgasman.
(29 de febrero de 2000, Nueva York)
* Poeta puertorriqueño, autor entre otros libros de La Poesía como libertá (Premio Pen Club de Poesía 1993).