REANUDAN ACTIVIDADES GRUPOS PARAMILITARES
Armando Ramírez *
Un profundo sentimiento de preocupación por la reanudación de la acción de los grupos paramilitares surgió luego de conocer sobre el secuestro y desaparición de una catedrática universitaria de Guatemala.
No es exagerado pensar que, con el retorno al gobierno del sector de los militares que planearon y ejecutaron la estrategia de tierra arrasada y genocidio como piedra angular de su lucha contrainsurgente, la integridad y la vida de los guatemaltecos vuelve a estar en peligro. Tampoco es exagerado pensar que también peligre la transición de Guatemala hacia la democracia.
Esa inquietud, tiende a confirmarse, con la desaparición el pasado 7 de abril de Mayra Angelina Gutiérrez, profesora de la Escuela de Ciencias Psicológicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Los primeros datos ponen de manifiesto que hay indicios de que la acción puede ser un secuestro político realizado por la estructura clandestina de represión que sirvió de sustento a los gobiernos militares y que lejos de ser desmantelada se convirtió en la base social del Frente Republicano Guatemalteco, dirigido por el general Efraín Ríos Mont.
Mayra Gutiérrez es miembro del partido político de izquierda en formación y en los años 80, en el conflicto armado, tres de sus hermanos -Julio, Brenda y Walter Gutiérrez Hernández- fueron desaparecidos; y como lo señaló un columnista guatemalteco, Mario Roberto Morales, su desaparición coincide con la presentación y aceptación de la demanda internacional por parte de la premio Nobel Rigoberta Menchú.
Menchú presentó ante los tribunales españoles una demanda contra varios militares por crímenes de lesa humanidad, entre ellos Ríos Mont, presidente del Congreso de Guatemala.
Por la participación activa de Mayra en los movimientos de reivindicación social, surge el temor de que al igual que en el pasado se esté atentando contra su integridad, así como que su desaparición marque el resurgimiento en Guatemala de la desaparición forzada como instrumento de represión a la libre expresión y la opinión política en el país.
No nos queda más que exhortar a la comunidad internacional para
reactivar la estructura de solidaridad con la lucha del pueblo de Guatemala
para frenar la ofensiva de los sectores más reaccionarios de la
cúpula militar.
* Periodista.