Periodismo


PÚLSAR: INFORMACIÓN, CIUDADANÍA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS


Andrés Cañizález *

La red de Internet, los satélites, las computadoras y la fibra óptica que nos lleva la televisión por cable, son cada vez más cotidianos en nuestras sociedades de América Latina. Sin embargo, la composición empresarial -por ejemplo- reproduce los mismos esquemas y profundiza una realidad de exclusión comunicacional, que tiene su origen en lo económico.

La nueva plataforma tecnológica, con desniveles asociados a lo económico y también a lo educativo, está presente e impregna a nuestras sociedades desde distintos ángulos. Para un ciudadano común de América Latina la presencia de las nuevas tecnologías en su vida tal vez sea un hecho imperceptible.

Laboralmente, los últimos años significaron un cambio importante para quienes trabajamos en el mundo de la información, de la comunicación. Por ejemplo, en las agencias de noticias en cuestión de una década literalmente se saltó de la máquina de escribir y el viejo teletipo, que se conectaba a una línea telefónica internacional, al uso de las computadoras y con ellas el correo electrónico y la red de Internet.

El público también ha tenido su parte en el nuevo escenario. CNN y CBS son señales cotidianas entre los espectadores latinoamericanos, hechos similares se han vivido en el mundo de la radio y en la prensa escrita. Hoy al abrir cada uno de los principales diarios de nuestras ciudades estos exhiben con orgullo su asociación internacional con páginas de medios como The Wall Street Journal o Financial Times.

Aún desde lo local, desde nuestra cotidiana vivencia, tenemos mayores posibilidades de ver el mundo, a la par que también es cada vez más común la posibilidad de ver lo que dice el mundo sobre nosotros.

Cuando hablamos de nuevas tecnologías e información difícilmente nos quedaremos en un plano meramente técnico. La información, sus posibilidades de incidir en la opinión de las sociedades y en la definición de prioridades dentro de las agendas públicas, es un asunto harto importante para el poder establecido. Pero asimismo, las corrientes de información alternativas a ese poder –construidas desde la sociedad civil- tienen en este momento un recurso valioso, y comparativamente económico, gracias precisamente al desarrollo tecnológico actual.

La construcción de alternativas

Entre decenas de emisoras comunitarias y alternativas de América Latina existió desde siempre la necesidad de contar con un servicio de información que representara sus intereses o en todo caso que presentara los hechos con una lectura desde la sociedad civil, desde el punto de vista de organizaciones y movimientos sociales, desde los intereses de las mayorías.

Durante años se realizaron intercambios de programas grabados en cassettes. Pero estos llegaban tarde, muchas veces se perdían en el correo. Difícilmente podíamos hablar de noticias con programas que llegaban dos o tres semanas después. Y como es bien sabido en el lenguaje radiofónico poco espacio hay para dedicarse a sesudos análisis, que es lo que podía enviarse en aquellos cassettes que llegaban con tanto retraso. Las radios requieren de información oportuna y con una redacción ágil.

El uso del fax, en la década de los 80, alumbró muchas cabezas interesadas en este intercambio de información. Pero hablamos de centenares de emisoras regadas en tantos países, que era insostenible económicamente un proyecto que previera el intercambio diario de información con llamadas internacionales.
En esos años, las grandes agencias de información tenían el teletipo y las redes de comunicación telefónica, pero esto se sostenía gracias a los subsidios de Estados o de grupos de grandes periódicos, además de que ya contaban con una estructura instalada desde varias décadas atrás.

La aparición y popularización de la red Internet y del correo electrónico es lo que finalmente hizo posible que se creara la Agencia Informativa Púlsar en 1996. Las nuevas tecnologías permitieron que se echara a andar el viejo sueño de un servicio informativo diario, con información inmediata, con un presupuesto mínimo, y que se destinara a satisfacer necesidades informativas de radios comunitarias, ciudadanas, locales e independientes latinoamericanas y caribeñas.

Esta plataforma tecnológica, de Internet y correo electrónico, posibilita que desde Quito se coordine una agencia informativa con una veintena de corresponsales en América Latina, el Caribe y Europa, al tiempo que se envían diariamente noticias a más de 2.000 suscriptores en 53 países y se actualice tres veces por día la página web.

Las nuevas tecnologías son precisamente el soporte para esta experiencia de comunicación ciudadana. Púlsar no habría sido posible, por razones económicas, sin Internet y el correo electrónico. Estos dos elementos nos permiten tener, por un lado, un intercambio cotidiano con los corresponsales en diversos países y al mismo tiempo enviar el volumen de información que sea necesario a cuantas personas e instituciones alrededor del mundo lo soliciten.

Púlsar hace énfasis en una lectura de los hechos con una óptica desde la sociedad civil, de los ciudadanos y ciudadanas. Tiene líneas temáticas definidas en las cuales los grandes medios no ponen el peso: infancia, las mujeres como protagonistas, indígenas y ambiente. Por una parte, esto nos diferencia, pero asimismo el perfil apunta a una lectura de los “grandes hechos” de cada día desde los intereses de las sociedades y de las mayorías de esas sociedades.

Todo ello nos coloca entre las experiencias de una comunicación alternativa, en sus contenidos, y esto lo combinamos con criterios profesionales, los de cualquier agencia, en el sentido de ofrecer información oportunamente y con una redacción ágil, pues dirigimos nuestro trabajo a emisoras de radio.

Adicionalmente, las nuevas tecnologías están posibilitando que las distintas voces de las sociedades de América Latina y el Caribe puedan ser escuchadas directamente. Uno de los retos en Púlsar, con la ayuda de ciertos programas técnicos, es colocar la propia voz de los protagonistas sociales bien sea entre nuestros suscriptores por correo electrónico o en la página web, para efectivamente construir esa pluralidad  de opiniones y puntos de vista, algo tan necesario en nuestras sociedades y medios.

Coloqué el ejemplo del trabajo que hacemos en la Agencia Púlsar por ser el que está más a la mano, por ser algo que desde Ecuador se está haciendo con una intención internacional y por ser una experiencia en la cual las nuevas tecnologías han jugado y jugarán un papel primordial para su ejecución y desarrollo.
Púlsar llega a suscriptores en 53 países, a muy bajo costo, gracias al correo electrónico, con un servicio gratuito que no tiene fines comerciales. CNN es vista en todo el mundo, el satélite permitió que esas siglas se convirtieran en una referencia mundial cuando hablamos de información, claro que dentro de un emporio empresarial de grandes dimensiones. La nueva plataforma tecnológica permite este tipo de expansión y el reto desde la sociedad civil es aprovechar al máximo las posibilidades de interconexión, de tejer redes y tender puentes entre grupos organizados, entre pueblos y culturas, donde todos tengan voces propias y todos tengan acceso.

Desinformación en la red comercial

Como nunca antes el exceso de noticias y posibilidades de encontrar información, por ejemplo, en Internet pueden contribuir con la desinformación. No está mejor informado el que más noticias lee, ni es mejor un canal de información por la abundancia de su servicio.

Carlos Valle, secretario de la Asociación Mundial de Comunicadores Cristianos (WACC, por sus siglas en inglés) es particularmente enfático al recalcar que vivimos en un mundo con un volumen avasallador de información, pero que mucha de esta información no tiene valor alguno, lo cual provoca que estemos falsamente informados o tan desinformados como siempre.

El exceso de información que caracteriza a Internet puede ser un espejismo pues muchas veces eso se confunde con democratización de la comunicación. No vamos a tener una democracia informativa si todos y cada uno de nosotros tenemos una página personal en Internet, es el espejismo que nos vende la red mundial.

Carlos Valle nos apunta que nos confrontamos a una torre de babel de la comunicación en este cambio de milenio, pero la misma es monolingüe. Las tendencias apuntan a que Internet puede terminar convertido en un lugar donde sólo un puñado de grandes empresas estadounidenses marquen la pauta, y estas firmas llevan a la red a ser un mercado virtual, para facilitar la compra y venta de bienes, productos y acciones. Si esto se consolida, entonces habremos perdido la posibilidad de que una expresión técnica novedosa ayudara al mundo a intercomunicarse, a crear efectivamente una comunidad global de información.

El 83 por ciento del contenido de la web es comercial, según determinó un estudio del Instituto de Tecnología de Georgia. La tendencia es creciente a que tenga ese perfil de espacio para la negociación e intercambio comercial, especialmente en Estados Unidos y Canadá, donde se concentra el 54 por ciento de los conectados a la red. El 90 por ciento de las transacciones comerciales electrónicas tienen lugar en territorio estadounidense.

La nueva concentración en la producción y difusión de información, asociada a una carga simbólica y comercial, nos hacen insistir en la necesidad de un amplio debate sobre este matrimonio entre comunicación y globalización. Como ha venido insistiendo una de las propuestas de ALAI, este debate debería producirse en el seno de una conferencia específica sobre el tema en el marco de Naciones Unidas.

Esa concentración y las tendencias que de ella derivan son las que nos hacen insistir en la necesidad de puentes dentro de la red de Internet, en vista de su condición de expresión símbolo de las nuevas tecnologías. Necesitamos construir espacios reales y virtuales, puntos de encuentro, cruce de caminos, para la información, para la comunicación democrática.

Bibliografía

ALAI. Ciudadanía global y derecho  a la comunicación. En América Latina en movimiento  Nro.299. Quito, 15.09.99.

Huyghe, François-Bernard. Quando as idéas andavam a pé. En O Correio da Unesco Nro. 8. Rio de Janeiro, agosto 1997.

Informe sobre Desarrollo Humano-PNUD. Cable de la agencia EFE. Nueva York, 12.07.99.

Valle, Carlos. La torre de Babel de la comunicación es monolingüe. En Signos de Vida Nro.13. Quito, septiembre de 1999.

Waterman, Peter. El mundo feliz de Manuel Castells. En Nueva Sociedad Nro. 157. Caracas, septiembre-octubre 1998.

* Periodista venezolano con maestría en Ciencia Política y director de la Agencia Informativa Púlsar, desde la oficina regional de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC, en Quito, Ecuador.

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