AUMENTA NÚMERO DE PERIODISTAS ASESINADOS EN EL MUNDO
Kofi Annan *
En el contexto del Año Internacional de la Cultura de Paz, y con motivo de la celebración del primer Día Mundial de la Libertad de Prensa del nuevo siglo, instamos a todas las partes implicadas en situaciones de conflicto en el mundo entero -gobiernos, autoridades locales y fuerzas armadas- a proteger el derecho de todos los ciudadanos a una información fidedigna y el derecho de los periodistas a poder proporcionarla sin temor por su seguridad, su libertad o sus vidas.
El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General de la ONU resolvió celebrar cada año, el día 3 de mayo, el "Día Mundial de la Libertad de Prensa". El Día es un reconocimiento de que una prensa libre, plural e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática.
En toda sociedad, la libertad de información es fundamental para la transparencia, la rendición de cuentas, el buen gobierno y el imperio de la ley. Su supresión acarrea consecuencias funestas para la cohesión y la estabilidad sociales. Cuando se renuncia a esa libertad, independientemente de las razones que se aduzcan para ello, lo más probable es que vaya a producirse a corto plazo un conflicto.
Todos los Estados deben ratificar los instrumentos pertinentes relativos a los derechos humanos y examinar sus legislaciones nacionales, a fin de armonizarlas con las normas internacionales por las que se rige el derecho a la libertad de opinión y expresión.
En épocas de conflicto, reviste más importancia que nunca la responsabilidad de los medios de comunicación de proporcionar una información independiente y pluralista. Esos medios pueden contribuir a prevenir las peores atrocidades. Sin embargo, cuando las partes en conflicto consideran que la libertad de expresión es enemiga de su causa y que los medios de comunicación son un instrumento de propaganda, los periodistas que tratan de informar con imparcialidad son objeto de presiones, manipulaciones e intimidaciones, o incluso se los elimina.
Cuando se ven obligados a irse, el ciclo de la violencia sigue su curso. Los únicos testigos presenciales que quedan - ya se trate de los que prestan asistencia o de los habitantes - se convierten en el blanco siguiente de la violencia.
Tras un conflicto bélico, el establecimiento de una prensa libre e independiente representa un medio para pasar de la desconfianza y del miedo a un contexto en el que el diálogo es posible, porque las personas pueden pensar por sí mismas y fundamentar sus opiniones en hechos.
Se debe procurar especialmente que las mujeres hagan oír su voz. Se insta a los gobiernos a que tomen las medidas necesarias para eliminar los obstáculos formales y culturales que impiden a las mujeres el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión, comprendido el de estar informadas, y a que hagan efectivos todos sus derechos en última instancia. Se debe promover tanto el acceso de las mujeres a los medios de comunicación como su representación en ellos, en pie de igualdad con los hombres.
En toda circunstancia en que corra peligro la independencia o seguridad de los periodistas locales - ya sea en sociedades represivas, en épocas de conflictos o en situaciones posteriores a éstos -, se les debe proteger, y hay que respaldar sus esfuerzos para mantener la difusión de una información ecuánime e independiente.
Además, los medios de comunicación internacionales tienen una función importante que desempeñar, que es proporcionar información imparcial sobre los conflictos y sensibilizar a la opinión mundial a las crisis humanitarias, a las violaciones de los derechos humanos y a otras situaciones en las que el olvido puede ser la peor de las suertes deparadas a seres humanos que sufren.
La comunidad internacional debe seguir buscando soluciones contra las violaciones graves de la libertad de prensa. En nombre de nuestras organizaciones y en interés de la razón, la justicia y la paz, prometemos examinar todo planteamiento que ofrezca perspectivas esperanzadoras para permitir a los medios de difusión el desempeño de su labor inestimable y a menudo peligrosa.
Aumenta numero de victimas
En 1999 murieron 87 periodistas profesionales por causas relacionadas con el ejercicio de su trabajo, según cifras de la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) y del Instituto Internacional de Prensa (IPI).
Muchos fueron víctimas de la guerra de los Balcanes o de las luchas civiles en Sierra Leona y Colombia. Otros fueron asesinados o desaparecieron tras haber sido secuestrados.
Las distintas asociaciones de prensa coinciden en que el año pasado se produjo un notable aumento del número de periodistas que cayeron víctimas de la violencia. En este aspecto, 1999 fue uno de los peores años de la década, superado sólo por el trágico año de 1994 cuando la guerra de Bosnia y el genocidio de Rwanda cobraron 115 víctimas entre los profesionales del periodismo.
Premio
Cada año, en este día, la organización reconoce con el Premio Mundial de la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano a un periodista, organización o institución que haya contribuido de manera notable a la defensa o la promoción de la libertad de prensa en cualquier país del mundo, en particular si su labor ha entrañado riesgos.
El Premio, que incluye 25 mil dólares, fue atribuido el 3 de mayo en Ginebra, en la ceremonia conmemorativa del Día Mundial de la Libertad de Prensa, al periodista sirio Nizar Nayyouf.
Nizar Nayyouf, jefe de redacción de la publicación mensual Sawt al-Democratiyya (La voz de la Democracia) editada por el Comité para la Defensa de las Libertades Democráticas en Siria (CDF) y colaborador del semanario Al-Hurriya, se encuentra en prisión desde el 10 de enero de 1992. Nayyouf fue acusado de pertenecer a una organización prohibida (el CDF) y de difundir noticias falsas y condenado a 10 años de trabajos forzados. Según diversas asociaciones profesionales, la salud de Nayyouf es precaria y debilitada por la tortura. Está confinado en la prisión militar de Mezza, en Damasco.
El Premio lleva el nombre del periodista colombiano Guillermo Cano,
asesinado por informar sobre las actividades de narcotraficantes en su
país. En 1999, el ganador del premio fue el mexicano Jesús
Blancornelas.
* Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).