"LA FIESTA DEL CHIVO". ALGO MÁS QUE NOVELÍSTICA PARA EL LECTOR DOMINICANO
Yoé F. Santos *
"Mataron el 'chivo' en la carretera...
mataron el chivo y no me lo dejaron ver"
(merengue alusivo al ajusticiamiento
de Trujillo, 30 de Mayo de 1961)
A Micky las gracias por dejarme revivir esa herida
de todos,
el pasado viernes Santo, al frescor paradisiaco de la
estancia
en Palo Roto... y por cederme el turno con el libro de
V. Grimaldi, quizás no estoy tan sano como
antes,
pero lúcido, quiero estar hasta "la pared de enfrente".
Como quien vuelve al trago más clásico de la misma Hélade, el chivo, emblemática de la tragedia, resulto ser el nombre que un día le dio el pueblo a Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Cuando la tragedia se hace jolgorio algarabía, es porque el o la siniestrado/a, debió tener varias "deudas pendientes" con las instituciones de una ciudad, nación o región, aunque en ocasiones tal perfil se complejiza, como en el caso de los gerentes y ejecutores del Holocausto (1939-1945) en la culta Alemania, referencia que también introdujo Vargas Llosa al momento de responder preguntas de los asistentes, durante el acto de puesta en circulación.
Tampoco hablamos de las acepciones de los sacrificios bíblicos del macho cabrío, sobre una meseta de piedra en los montes Ararat... digamos que hoy quiero hacer una versión un tanto excéntrica para situar el contexto del novelar de Vargas Llosa y su ultimo texto editado.
Partir de una investigación documental y de informaciones de primera mano con el fin de poner en movimiento los resortes del relato, según confeso esta noche el escritor peruano Mario Vargas Llosa, constituyo un apasionante desafío al momento de reconstruir los escenarios sociales y políticos, la tarima desde la cual accionaba Trujillo, manufactura similar a 'Chucky' -"simpático" muñequito de filmes de terror y gran suspense-, en el maravilloso astillero del 'Big Stick' y el 'New Deal', engendro particular de las fuerzas norteamericanas de ocupacion en el periodo 1916-1924.
El brigadier Trujillo Molina, quien se destacó a lo largo de toda lo ocupación extranjera por su inclemencia frente al enemigo y su saña en su rol de torturador, frente a los 'gavilleros' o nacionalistas alzados en armas en la manigua -según cuentan testigos e historiadores- y tuvo el 'encanto' de alzarse con el santo y la limosna, apenas seis años después de retiradas la soldadesca extranjera, cortocircuitando un joven ensayo democrático. A diferencia del Coronel de García Márquez: Trujillo sí tiene quien le escriba...
Desde el punto de vista del impacto de ese texto en la reconstrucción y fijación de responsabilidades frente a la hoy gerontocracia ultraconservadora dominicana, una parte de la cual, fue -y en su propio coleto, sigue siendo trujillista- con los síntomas el marco para libar de buena fuente que brindaba la Feria Internacional del Libro deja honda preocupación, a juzgar por la forma en que se ha vuelto a dividir la opinión publica nacional, tal y como si hoy fuera la fecha del 30 de mayo de 1961.
Trujillo sigue vivo en las almas de una fracción de la burguesía, amparada en los privilegios que como migajas, dejaba caer en sus manos el nepotismo de los Trujillo. Esa burguesía 'afortunada' de nuevos ricos, con su peculiar sistema de fortalecer la acumulación originaria, en ocasiones usando el trabajo esclavo, solo sirve para confirmar cuanta razón tenia Ramfis Trujillo, quien al ser interrogado en una de sus andanzas por París, sobre su origen nacional y la procedencia de la fortuna, que le permitía competir con los estilos de vida de los miembros del jet-set, identificó a la República Dominicana, como: "una finca propiedad de su padre y familiares, con 3 millones y pico de esclavos".
El conflicto ético, componente o eje transversal, que atraviesa la novela en su conjunto, a partir del personaje central Urania, una dominicana, hija de un funcionario público de la administración trujillista, que se ve en la obligación de extrañarse del país, antes que saciar los apetitos del tirano, para quien no había que parar mientes, en el momento en que por su despacho y antedespacho, desfilaban 'en ofertas', lo más granado de la belleza, la sociedad y la conformación de una relación de lealtades my típica de la valoración medieval de relaciones entre vasallos y señor feudal, es en parte el detonante de la obra, como anteriormente lo fue la lógica del Jarro Picha’o, canción que popularizara el intérprete mexicano Enmanuel, con arreglos de Juan Luis Guerra, en la década de los 90’s.
El jarro picha’o, en su versión merengue había sido muy popular en los sesentas, crea una ficción narrativa, a partir de la metáfora, para establecer así que: en la demarcación de Bonao, para ese entonces municipio de La Vega, José Arismendy Trujillo (a) Petán y su séquito de incondicionales, se habían atribuido el rol de la primera noche de intimidad, con las muchachas o señoras, poseedoras de mejores atributos físicos, razón por la cual el viajero, que es la posición que adopta el autor de la pieza musical, no alcanzó a encontrar una muchacha 'virgen, casadera', para la constitución de su hogar.
"Yo iba pa’ la Vega
y pase por Bonao
y a mi me dieron agua
en un jarro picha’o...
y dicen las mujeres
eso no puede sei
un jarro nuevecito
tapado con copey
¡Hey! Picha’o
el jarro está picha’o"
En parte de esa actitud de irrespeto a la dignidad de la persona humana, surge el conflicto con las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa y la forma de conducción de la dictadura, sin descontar el hecho de que Minerva se recibió de abogada en plena dictadura y sabía perfectamente qué eran y por qué existían los derechos humanos. Todo ello sin tocar la brújula de sus afectos con el también abogado Manuel Aurelio Tavares Justo, uno de los cogestores de Movimiento Clandestino 14 de Junio (1J4), de cuya visita en la cárcel regresaban ella y sus hermanas cuando la dictadura fingió un accidente para arrebatarles la vida, conmocionando a la sociedad dominicana en su conjunto y reconocida su función, por el Sistema de Nacional de Naciones Unidas, dedicándoles el 25 de Noviembre de cada año a su nombre.
Finalmente, desde la perspectiva latinoamericana y universal, la comprensión de las modalidades en que centros de documentación, archivos y organismos de seguridad se autoatribuyen, un papel extrainstitucional, un rol en la 'garantía de la paz', tratando de ocultar, clasificar, movilizar, destruir o negar la existencia de información para el establecimiento de la verdad histórica sobre los regímenes de fuerza que, en diversas asonadas y casi siempre con el sostén de los argumentos que dieron forma y cuerpo a la 'guerra fría' en los países de la órbita occidental, particularmente en las excolonias o naciones de relaciones emergentes a la institucionalidad democrática.
El panorama de ocultación y ejercicio consciente de la desmemoria con fines políticos, no beneficia la paz, ni a las víctimas, tampoco la conformación de una ética formadora de auténticos seres humanos, sujetos protagónicos de su historia y del devenir comunitario, máxime cuando a tales esfuerzos por tapar el sol con un dedo, como ha sucedido en buena parte del Cono Sur, se suma los aparatos confesionales de transición, legislando para el olvido o confiriendo poderes excepcionales a la figura jurídica de ex presidentes de la República.
Así las cosas, la virtualidad y sus herramientas podrían si existe en las distintas comunidades académicas el interés, con la subsiguiente réplica y aplicación en los discentes para coloca a educadores e investigadores, en la difícil tarea de ir compilando y bordando los eslabones perdidos de las ciencias sociales en su abordaje de las formas, estilos y modalidades de ejercicio del poder político, a fin de que -como sostuvo al final de la entrevista el propio Vargas Llosa anoche- "!Esto no suceda nunca más!" en ninguno de los pueblos del mundo y para ello la comunidad internacional, en sus entidades solidarias y comprometidas con la democracia, deberán mantenerse vigilantes, prestas a acudir allí dondequiera que la falta de transparencia o la intención de violar por la fuerza la voluntad expresada en la definición de los posibles cauces de acción del futuro inmediato.
Allí la función de las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación, así como los mecanismos
para la transmisión y producción de conocimientos, serán
capitales (Santiago de los Caballeros, 27 de abril de 2000).
* Escritor y consultor en República Dominicana.