UNA BUENA MUJER
Arturo Mora Torres *
A ti, Susan.
Era una noche
de granadas estrelladas.
El campo celestial
dormía con el arrullo de los grillos.
Bajo ese inmenso manto,
un fuego mayor
bullía en tu pecho.
Esperaste que se fuera
y abriste tus senos plateados
a la caricia lejana;
Las estrellas del firmamento explotaron excitadas,
mientras tus ojos cobijaban la noche,
él bebía tus labios.
El tiempo atrapó la luna.
Cuando regresó…
Tú dormías con luceros en el pecho,
con rocío en el cabello.
Te dio un beso en la frente
y para siempre, te cubrió de silencio.
* Fracasado recurrente, empedernido soñador.