LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN TIEMPOS DE HUELGA
A raíz del conflicto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y debido a la campaña de mal información y tergiversación de los hechos, surge un espacio de expresión del movimiento estudiantil, la radio ¡Ké Huelga!, que comienza sus transmisiones el 28 de abril de 1999 en la frecuencia modulada 102.1, desde algún lugar del campus de Ciudad Universitaria.
Ante la descalificación al Consejo General de Huelga, la radio suRge como una reacción lógica que vinculó a la comunidad estudiantil universitaria en paro y a la sociedad. El 102.1 FM nace como espacio informativo veraz, con la iniciativa de expresar el punto de vista de "los que no tienen voz", nace con un objetivo claro: transmitir la información, para servir de contrapeso a la "seudo información" formal generada por el sistema.
La Ké Huelga emerge con el modesto equipo e implementos electrónicos disponibles en la comunidad parista y con una gran dosis de creatividad intercalada con los conocimientos técnicos y en ingeniería aprendidos en la máxima casa de estudios.
Si bien en el Valle de México era limitada, se escuchaba en colonias como Contreras, Ajusco, Tlalpan, Santo Domingo, Santa Ursula, Mixcoac, San Ángel, Taxqueña, División del Norte, Churubusco, Xochimilco. En ocasiones cuando el clima favorecía se abarcaban zonas como: Aeropuerto, Ecatepec, Santa Martha Acatitla, entre otras. La Ké Huelga contó con acceso a la red del ciberespacio, lo cual permitió convertirse en un órgano de difusión social efectivo, no sólo en México, sino en el mundo. A pesar del corto alcance, de la limitada penetración en la población, carencia de equipo idóneo y carácter "clandestino", las metas eran ambiciosas.
Se quería un verdadero medio de expresión y comunicación social, que alentara el crecimiento educativo y cultural de los universitarios y radioescuchas, promoviendo con esto una amplia convivencia social. Dichas metas se lograron conforme pasaba el tiempo y la programación se consolidaba ganando espacios sociales y culturales.
Desde el bello puerto de Xochimilko, mecidos por las olas, desde la trajinera blindada, ultra secreta, clandestina ´Lolita´, por nueve meses y días, la Ké Huelga aventó sus choros libertarios, montados en las ondas hertzianas. Entre la locura de la onda que chocó con edificios, cerros y nubes, escabulléndose siempre de la maldita interferencia (único argumento de las autoridades) mucha gente nos escuchó: amas de casa, jóvenes, trabajadores, profesionistas, punks, tiras, políticos, estadistas, personajes urbanos, huelguistas, niños, niñas, investigadores, precandidatos, antiparistas y uno que otro diputado nos prestaron sus oídos, algunos para escuchar otro punto de vista respecto al movimiento, otros tan sólo para poder oír sus rolas favoritas, sin censura y bendito sea Dios, si existe, sin comerciales.
Después de nueve meses, la comunidad se apropió del espacio. Se pusieron los micrófonos a favor de los sin voz, sobrepasando con ello, el planteamiento inicial de contrarrestar la información vertida por los medios electrónicos de comunicación. Si bien el movimiento estudiantil fue el gestador de la emisora, ésta sobrepaso la huelga, dando lugar a los problemas sociales, tanto locales, regionales, como nacionales e incluso internacionales; sin dejar de lado el carácter con el que nació, difundir las demandas estudiantiles.
Por más de doce horas diarias, se cumplió con la responsabilidad que se habíamos elegido: multiplicar los puntos de vista para posibilitar un auténtico derecho a la información, una verdadera libertad de expresión. De comunidad punk a programas infantiles, de Gabino Palomares a Rage Against the Machine, de Beethoven a John Zorn, de corridos mexicanos que se mezclaban con sones huastecos, el espacio radiofónico fue nuestro y mostramos en él algo tan amplio y diverso como nuestras vidas.
Con 283 días de transmisiones ininterrumpidas, el 102.1 FM, ya tenía gran aceptación, misma que se vislumbró en la necesidad informativa que requiere la sociedad mexicana, así como la respuesta que puede tener ésta ante la creación de medios de difusión alternativos, de participación, libres.
Casi cualquiera tiene acceso a los medios de producción. Casi cualquiera puede mandar imprimir un libro o conseguir el dinero necesario para grabar un disco. Cualquier escuela puede plantearse iniciar una revista. A eso le han llamado libertad de expresión, pero los medios de difusión siguen fuera del alcance de la mayoría, cualquiera puede decir lo que quiera, pero no en la tele, ni en la radio, ni en la prensa. Esto fue la principal causa de que se construyera una radio comunitaria, sin censura, con libre expresión.
Nuestro trabajo sirvió. Por todos lados nos llegaron mensajes de apoyo. Tan funcionó que las autoridades nos interfirieron, porque lo que expresamos, comunicamos o demás, les causó molestia: sus mentiras no resisten la crítica libre.
Como todas las radios locales, esta emisora transmitía con equipo técnico básico. Dentro de las necesidades urgentes se encontraban: material fonográfico, aparatos para una mejor calidad en las emisiones, pues el equipo era, por una parte, casero y por otra, donaciones de la misma comunidad, ya sea estudiantil o radioescuchas.
El apoyo se manifestó de distintas formas: material de papelería, discos, cintas, equipo técnico, contribución monetaria, trabajo, incluso alimentación, pasando por llamadas telefónicas, correos electrónicos de apoyo y felicitaciones tanto al movimiento estudiantil, como a la emisora.
El 102.1 FM promovió no sólo la crítica, sino también la reflexión, propiciando con esto un trabajo de concientización en la población, más allá del Movimiento Estudiantil. Así es como la Ké Huelga se convirtió en un espacio donde se expuso otro modo de ver las cosas, la crítica necesaria para construir una sociedad mejor.
Dentro de los planes que se tenían era aumentar su potencia, con ello tener mayor cobertura; mejorar y extender su barra programática; incluir más sectores sociales en el proyecto educativo, así como establecer un medio de comunicación estudiantil, es decir, realizado, trabajado y difundido por estudiantes. A su vez se contemplaba la posible unión con otras radios alternativas para promover la cultura, difundir el conocimiento y la organización social.
Una estación de radio libre no es suficiente. Somos muchos los sin voz. Convocamos a toda la gente a construir sus propios espacios de comunicación. El Estado no tiene la capacidad técnica para interferirnos a todos, ante un boom de radios comunitarias no tendrán más remedio que acercar lo legal a lo legítimo y reconocer que el espacio aéreo es de todos, todos tenemos derecho a transmitir por él nuestro punto de vista.
Las personas al tener acceso a un medio alternativo de comunicación, no patrocinado por el sistema, pueden formarse un criterio más abierto de los diversos problemas que existen, con base en el análisis de éstos, apegándose a sus valores y creencias.
La realidad
Ante la amenaza cumplida de la entrada de la Policía Federal Preventiva (PFP) a Ciudad Universitaria, la estación cierra sus transmisiones el 5 de febrero del 2000, horas antes de tomado el campus. Habitualmente la emisión era de lunes a sábado, por lo que el día del desalojo no se encontraba al aire, motivo importante para que la comunidad no se enterara o tomara precauciones por este medio.
En la última emisión, la Ké Huelga se despide, teniendo como respuesta de la gente (como muchas otras veces) el respetar este espacio de comunicación, incluso hacer válida la petición de aumentar un punto más al pliego del CGH: "la permanencia de la Ké Huelga después de terminada o levantada la huelga".
Es así como entre agradecimientos, nostalgia, opiniones por lo
que sucedería horas más tarde se cerraba un capítulo
en la historia de las radios libres y de los movimientos estudiantiles
en México. Se terminaban las transmisiones con la esperanza
de resurgir con otros parámetros, pero dentro del mismo ámbito
universitario, en la ciudad más grande del mundo y en uno de los
países con mayor necesidad de expresión.
* Coordinador del colecitvo original de la Ké Huelga