POEMA DE UN HOMBRE TRISTE QUE MIRA A SU MUJER DORMIDA
decide, me digo...
cada vez que te miro
cada vez que respiras junto a mí
decido levantar los hombros...
como una puta indecisa
frente a un billete...
pero mi alma decide
mirarte
escucharte respirar
aún así levanta los hombros
en desidia, en hartazgo
y me escondo...
y si dejara de pasar
mirarte
escucharte respirar
no dejaría por ello
de levantar los hombros
y esconderme
después de todo todos
los días guerreamos
con la misma decisión
espectadores de nosotros mismos
de nuestra altura
y nuestro desencanto
y si dejara de pasar
no dejarías por ello
de ser mi causa perdida
mi estúpido orgullo
mis ganas de llorar
y mis pobres ganas de vivir
y desearía que me importara
mucho más de lo que me importa
mucho menos de lo que demuestro
desearía saber porqué me provocas
esta aceptación de la muerte
este no sentirme culpable
esta tristeza por lo que hacemos
y esta tristeza por lo que dejamos de hacer
desearía que me importara
y que me dejara de importar
porque cesa
este mirarte
este escucharte respirar
y en ese vacío que queda
lo invoco
y ocurre infinito
porque ocurre
en tus ausencias
porque te miro
te escucho
te respiro
y en el amor que provocamos
en esa guerra que los dos perdemos
te perdono
me perdono
y algo
en toda esta muerte
me sonríe
con tu rostro.
* Nació en la Ciudad de México en 1968. Ha trabajado como vendedor de libros, músico de rock y traductor de libros obscenos. Junto a algunos otros, fue precursor de las lecturas de poemas insertadas en el contexto de la música rock en la capital mexicana. A partir de 1995, declarado portador del virus del sida, sus apariciones públicas han sido mucho más esporádicas. Vive en un albergue para enfermos terminales.