México


IDEOLOGÍA, TESIS DE VIDA Y NO DE INMOVILISMO


Fermín Palacios *

Distintos actores políticos del Partido Acción Nacional, han tomado la palabra para decir lo que a su interés conviene. Detrás de ellos hay dos telones de fondo. Por la magnitud de los esfuerzos que requiere para redefinirse, el mayor corresponde al Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuya vida futura depende del giro que dé para separarse del fenómeno que le dio origen (ser un partido apéndice del poder), rescatando de su pasado lo que cumpla con las exigencias de un entorno político y económico global, en un país que no renuncia a sus sellos nacionales. Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), según aclaró su presidenta nacional, también tendrá que darse mecanismos de acción más ágiles al tiempo que perfila su ideología por cauces políticamente benéficos y evitar caer de nuevo en la ideologización a ultranza que prohija laicismos totémicos.

El panismo llegó a la presidencia y, desde ese sitio de enorme responsabilidad, tiene la oportunidad y el deber de demostrar a quienes le dieron su confianza, que cuentan con la convicción de que las cosas en política deben hacerse de una forma distinta, por lo menos, de lo que hizo el PRI. La mayoría que acreditó a los partidos de oposición, votó por un cambio, y aunque algunos analistas insisten en que esta sociedad actuó irracionalmente, este escribidor que admira a Groucho Marx insiste en que no hay que despreciar la inteligencia instintiva, pues una cosa es no poder definir claramente los objetivos, y otra muy distinta que el ser humano no sepa a dónde quiere llegar o cuáles accidentes no desea repetir.

Pero esto es cuestión generacional, y así hay que verlo, dado que los jóvenes, a decir de las encuestas, fueron decisivos en el cambio de rumbo. Por ejemplo, Luis H. Alvarez, quien se define a sí mismo como optimista empedernido, declaró que Vicente Fox no se desentendería del programa político del PAN. Si se refiere a los principios, está bien; sin embargo, este mal pensado escribidor que suele ver moros con tranchete –malhadado escepticismo innato- creyó leer entre líneas que se refería a la conformación del gabinete, o séase, a la repartición de puestos que esperan, liados con la tradición de todos estos años, han de tocarles ahora que accedieron al gobierno federal. En racional contrario, Medina Plascencia aplaudió la sana distancia que el candidato ganador interpuso, no sólo entre él y su partido, sino con el equipo de campaña y el Verde.

Estando en el vórtice de la transición, ha de entenderse ésta como lo que es: Acción, paso cambio; es decir, movimiento continuo que no dura mucho tiempo. Nada peor que institucionalizarla y confundirla con un hecho dado y congelado en el tiempo. Al pedir a su partido independencia y libertad para conformar el gabinete entrante, Fox no da la espalda al PAN, sino que asume su destino que es cumplir el mandato que sus seguidores le dieron, a prueba.

Clones pesimistas

Que nadie, ni Porfirio Muñoz Ledo, acostumbrado a hacer su voluntad, malentiendan lo que tienen ante su vista. En Guanajuato, Fox gobernador escogió a su equipo bajo el esquema de una contratación empresarial. Buscó, no a los amigos –que si lo son, seguirán siéndolo- sino la competencia probada de los funcionarios sin importar el partido de origen, y esto, después del movimiento ciudadano en las urnas, no puede ser sino el cumplimiento de gobernar para todos, con todos. Se impone, necesariamente y para bien de México, la suma de las tendencias orientadoras, desechando el trámite de la amenaza con el paredón contra aquellos que decidan participar en esta redefinición nacional. A diferencia de lo que algunos esparcen por ahí, la única manera de no pulverizar las ideologías, es precisamente vivirlas.

El lingüista Noam Chomsky, que tanto ha alertado con sus ensayos sobre las mentiras que se repiten junto con verdades que se dan por hechas, ha dicho que una oposición a ultranza, desnuda estructuralmente, sólo sirve para impresionar a los jóvenes; “es bueno para hacer carrera en este mundo que desconocemos, porque permite demostrar que uno es más radical que los otros, mientras, básicamente, te abstraes de cualquier forma de lucha comprometida”. Cuando algunos priístas y perredistas rechazan integrarse a un gobierno que se necesita sea plural y se autoasignan la misión de ser salmones antes de saber a ciencia cierta hacia dónde correrá el río, uno tiene que concluir que, por alguna razón incomprensible, desechan ver y oir. Confunden de nuevo el ejercicio de la función pública con el partido al que pertenecen, y a éstos dos con su vocación de servicio al país.

¡Y pensar que hubo quien fatalizó que la polarización apreciada en las campañas se daría más entre la sociedad que entre los institutos políticos! Si, como repiten, su única ambición es servir, este tecleador no entiende qué esperan. Tal vez en esta renuncia se agazapa la idiosincrasia de quien, ni teniendo todo, es capaz de creer que puede ser feliz y útil. La ortodoxia debe meditar qué refrendó al PRD en el gobierno de la capital: la oposición descosida del priísmo, y el mismo fenómeno hizo al PRD perder votos. ¿Insistirán en igual empeño? ¿Vale la pena dejar a la Alianza por México viva, sólo para ser un “bloque opositor”? Eso es pesimismo adelantado.

* Periodista.

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