EL GOBIERNO DEBE LANZAR UNA CLARA SEÑAL SOBRE EL RENAVE
La Comisión Permanente del Congreso de la Unión pidió al gobierno federal retirar las facultades legales otorgadas mediante licitación a la empresa concesionaria del Registro Nacional de Vehículos (Renave). Al mismo tiempo, los legisladores se pronunciaron por efectuar una revisión a la ley correspondiente, y a otras, bajo las cuales se rigen los permisos de la inversión extranjera y ver la manera de que los datos patrimoniales de la ciudadanía queden a buen resguardo de manipulaciones, por parte de sujetos de pésima reputación y peor historia.
Sin embargo, hay que recordar que la Cámara de Diputados fue la cuna de la iniciativa que diera vida al Renave y es lógico pensar que si ésta fue la Cámara de origen, como parte del Poder Legislativo podría girar la circular pertinente, para que sea la propia Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi) la que retire la concesión, asunto que le será fácil, dado que la mayoría de los socios capitalistas han abandonado el país, y el señor Henry Davis (quien contrató a Miguel Cavallo) aún no decide aparecer en público. Si se requiriese un motivo aquí hay dos de orden jurídico: Cuando se otorgó la concesión no existía un reglamento de ley; o séase, se entregó una virtualidad. Segunda: no se respetó el precio por registro estipulado en el proyecto original, el que ganó el concurso por barato.
El primer error apunta a la falta de vigilancia de la Cámara; el segundo, se dirige precisamente a la Secofi, instancia que primero se desligó de cualquier responsabilidad, y más tarde de un plumazo efectivísimo concedió a la ya alterada ciudadanía un descuento del 50%. Si al amable lector han intentado venderle cualquier cosa a un precio y ante su negativa el vendedor lo persigue para dejársela en la mitad, de inmediato usted se sentirá indignado por el intento de timo, aunque éste resultare fallido.
Pero estos son los líos intersecretariales y camarales. Lo que está en el fondo es un asunto más serio. Ante la apertura de los mercados, contando con que ahora las inversiones se mueven por el mundo no sólo con pasamontañas (rostro oculto) sino a la velocidad de un dedo; hoy que los mercados financieros están cuidando (dicen) la salud original y política de los capitales movilizados, ahora que el lavado de dinero entró a ser uno de los temas prioritarios, están saliendo a la luz pública horrores del ayer que remueven otro tipo de infamias: Las fortunas que se elevaron sobre la vida y muerte de miles de seres humanos. Lo mismo da, sentencian los jueces españoles y franceses, los nazis que las cúpulas militares golpistas de América Latina. La lejanía temporal o geográfica no distancian la índole del crimen. A las muertes, hijas de la intolerancia, ha de aumentarse el agravante del enriquecimiento, en apariencia, inextricable de estas cúpulas “inteligentes”, precisadas a reagruparse con sus pares en otros países, para ejercer su “oficio” dentro de la ley, o el espionaje al servicio de los intereses del gran capital. Si México se respeta, deberá dejar sentado, y muy claro, que aquí no hay sitio en donde puedan descansar en paz. Que aquí no podrán lavar sus conciencias.
Fox y los creadores
El presidente electo Vicente Fox, ha puesto su atención en un tema siempre pendiente: la creación artística y su entorno. El tema de la cultura se parece al de la extradición en que algo que debería quedar en manos de una instancia, es envuelta en la política. La cultura en México, y quienes sean creadores en cualquiera de la ramas del arte no dejarán mentir a este escribidor, ha estado en buenas y pésimas manos, pero siempre se ha movido por capillas.
Lo que priva es la pertenencia a un clan y el buen ojo para no equivocarse, pues suelen ser, por pasiones inherentes, comandadas por individuos (as) irreconciliables, aunque eso sí, muy diplomáticos (cas) a la hora de concurrir. No en pocas ocasiones, a la calidad de la obra se imponen los criterios del amiguismo. Del otorgamiento de becas y premios “limpios de inercias”, muy pocos jurados se salvan, y resultaría ocioso hacer un sumario pues cada cual hablará de la fiesta como le ha ido en ella. Lo que sí es necesario, si el próximo gobierno desea desenterrar el semillero creativo del país, es democratizar verticalmente a los organismos burocráticos que se encargan de la cultura. Esto permitirá que los creativos, al margen de los chismes e intrigas de la corte se acerquen a los promotores artísticos y, entonces sí, podría pasarse a reorganizar el presupuesto –hasta- con criterios de calidad empresarial.
Bien haría Vicente Fox en echar una mirada a los editores mexicanos,
que ahora compiten con las grandes firmas transnacionales en desventaja.
Para colmo, y esto va en contra del talento mexicano, es desde fuera que
ahora se decide quién debe ser leído y quién no alcanza
ni a ver la fila donde ha de formarse para entregar su original. En suma,
sin conectes o palancas muy poco puede hacerse en este país para
darse a conocer. El creativo no famoso ni cotizado, corre el riesgo de
abandonar sus esfuerzos y vocación para dedicarse al comercio informal,
y en materia de impuestos, falta mucho para que el gobierno externe su
respeto a quienes ponen en alto el nombre del país, claro, fuera
de aquí y bajo su riesgo.
* Periodista.