TRANSFORMACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS
Luis Garfias Magaña *
En vísperas del cambio de gobierno en México, los miembros de las fuerzas armadas tienen la esperanza de que en sus instituciones se lleve a cabo una transformación profunda, sin embargo, la falta de asesoría sobre el tema en el equipo del próximo presidente del país ha dejado como resultado el olvido de las inquietudes, necesidades y problemas de este importante sector de México.
Es urgente que dentro del equipo nombrado por el candidato ganador de las pasadas elecciones presidenciales exista una persona encargada exclusivamente de atender el asunto de las fuerzas armadas, el cual, dijo, necesita una transformación en su interior, que atienda las necesidades y los problemas que existen al interior de éstas, así como lleve a cabo una reforma de su legislación interna, que es obsoleta y anticuada, siempre respetando la autonomía jurídica de la institución.
Dentro de esa reforma, debe crearse una sola secretaría en la cual confluyan los tres sectores de las fuerzas armadas –Marina, Fuerza Aérea y Ejército-, “si el nuevo gobierno plantea suprimir a cuando menos una secretaria y crear una nueva de Justicia y Seguridad (como la que existió en la época de Porfirio Díaz y Benito Juárez), por qué no transformar a la Sedena en una secretaría que agrupe a las tres fuerzas armadas”, lo cual ya se ha hecho en 12 de los 17 países de América.
Entre los requisitos que deberá tener el próximo titular de la Secretaría de la Defensa Nacional está tener una antigüedad, tener prestigio en el Ejército, ser honrado y honesto. Es muy importante que las personas que sean seleccionadas digan públicamente cuál es su expediente, su currículum, su lista de ascensos, y decir qué es lo que tienen, este último punto lo consideró esencial, por lo que remarcó que el próximo secretario de la Defensa debe dar a conocer públicamente los bienes con los que cuenta.
Los miembros de las Fuerzas Armadas ya no deben participar en el combate al narcotráfico, pues dentro de este fenómeno existe una corrupción gigantesca, en la que pueden caer los miembros del Ejército. Como ejemplo citó al general Rebollo y a casi una docena más de altos jerarcas castrenses que se encuentran en prisión por participar en cuestiones de narco.
Hay tres opciones de donde puede provenir el próximo titular de la Sedena: ser un militar en activo, ser un civil (aunque precisó que en México no existe alguno que tenga los conocimientos sobre el Ejército), y ser un militar en retiro.
Los más de 220 mil miembros de las Fuerzas Armadas tienen inquietudes,
necesidades y problemas, que esperan se atiendan con el próximo
gobierno, el cual deberá abrir la vida castrense al pueblo de México,
por lo que el próximo presidente deberá analizar el papel
de las Fuerzas Armadas de aquí a su toma e posesión.
* Secretario de Estrategia Militar del CEN del PRD.