¿RENOVADO INTERÉS DEL PARTIDO REPUBLICANO EN AMÉRICA LATINA?
Raúl Molina Mejía *
En uno de sus recientes discursos de campaña electoral, George W. Bush destacó el renovado interés del Partido Republicano en América Latina. Este redescubrimiento de la región "al sur de la frontera" corresponde a la relación de mucho tiempo de Bush con los estados mexicanos fronterizos; pero no es una posicion nueva del Partido Republicano. El resto de las Américas siempre ha sido un asunto de preocupación para este partido, aunque no precisamente por las mejores razones.
La Doctrina Monroe, que sonaba muy bien en el Siglo XIX, podia resumirse en: "América para los Americanos". Sin embargo, esta expresión ha venido a significar, realmente, que América, como continente, llegara a ser el territorio asegurado de los "americanos", esto es, de los ciudadanos de Estados Unidos. Desde luego, han habido algunas excepciones a esta norma cuando los ingleses han estado involucrados, como en los casos de Belice y las Islas Malvinas; pero, básicamente, Centro América y el Caribe se constituyeron en el "patio trasero" de Estados Unidos y América del Sur en su dominio controlado.
Dado el hecho de que los latinoamericanos no entendieron la Doctrina Monroe, suficientemente bien, el presidente Theodore Roosevelt uso su politica del "Gran Garrote" para dejar en claro el punto. Hubo tantas invasiones hacia el resto de las Américas que la palabra "gringo" paso a expresar "green go home" [los uniformados en verde deben irse a casa].
De todas maneras, esto no fue un problema para Estados Unidos, porque sus líderes se sintieron siempre "en casa" en América Latina y el Caribe. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, la parte caliente de la Guerra Fría en América Latina fue desatada por el presidente republicano Eisenhower, en 1954, cuando el gobierno democrático de Jacobo Arbenz, en Guatemala, fue derrocado. El derrocamiento del gobierno democrático de Salvador Allende, en Chile, fue también una decisión de un presidente republicano, Richard Nixon, en 1973.
La invasión de Granada y la guerra de los Contras en Nicaragua fueron proyectos del republicano Ronald Reagan, siguiendo las pautas cuidadosamente establecidas en los documentos de Santa Fe, al igual que el apoyo de Estados Unidos a los militares en Guatemala y El Salvador, durante los años 1980, cuando se cometieron serias violaciones de los derechos humanos y genocidio. La invasión a Panama tuvo lugar cuando el republicano Bush ocupaba la presidencia.
Pareciera que hay muchas "coincidencias fortuitas" entre eventos trágicos en América Latina y los gobiernos del Partido Republicano en este país. Hay otros temas más cercanos a los Estados Unidos que también ilustran que el interés del Partido Republicano en América Latina no es, necesariamente, un evento bien recibido. El apoyo político y económico dado por este partido a los sectores más fanatizados y vociferantes de la comunidad cubana-americana, durante la odisea de Elian González, es un signo ominoso, de cara a la continuación de la Guerra Fría en contra de Cuba.
Por otro lado, es cierto que las políticas de la administración
del presidente Clinton con respecto al derecho de la población de
Vieques a rechazar el uso de la isla como blanco de prácticas de
la Marina de Estados Unidos, son criticadas por el pueblo de Puerto Rico;
pero, la posición del Partido Republicano a este respecto es aun
peor: este partido
sostiene que Vieques es fundamental para las prácticas navales
-- aún si, de vez en cuando, la Marina deja caer armas atómicas
o mata a alguna persona, por error-- y que los bombardeos con municiones
reales deben recomenzar.
El tema más esclarecedor para evaluar el riesgo de tener una administración republicana es el de la inmigración. Por muchos años, todas las medidas para limitar los derechos de los extranjeros indocumentados (excepto de aquellos que vinieron de Nicaragua, cuando los sandinistas estaban en el gobierno, o de Cuba, en todo tiempo), han tenido como abanderados a los líderes republicanos a los niveles nacional, estatal y local.
Es cierto que algunos politicos del Partido Republicano han contratado
a algunos latinoamericanos indocumentados para el servicio doméstico
en sus casas; pero esto no es más que una transgresión caritativa
de su posicion draconiana: los latinoamericanos deben permanecer en sus
países, aun si su único futuro es la pobreza y la miseria.
Y para demostrarles a los mexicanos y centroamericanos que es mejor morir
en sus países, estos líderes republicanos han promovido la
militarización de la frontera entre México y Estados Unidos
y
tolerado el surgimiento de grupos paramilitares a lo largo del Río
Grande, a fin de demostrar que el intento de entrar a este país
es tambien mortal.
Desde luego, el Partido Republicano podría demostrarme que estoy
equivocado, de aprobar en el Congreso la amnistia que los extranjeros indocumentados
estan pidiendo, antes
de las elecciones de noviembre. Esta sería la única señal
de que los republicanos han reconocido, finalmente, que los latinoamericanos
merecen iguales derechos e igual tratamiento, sin
importar sus origenes étnicos o culturales.
La posibilidad de que una administración republicana pueda ser
electa en noviembre próximo, ha fortalecido las posiciones de línea
dura en las fuerzas militares y de seguridad en
todo el continente americano.
En Estados Unidos, hemos percibido una posición más dura de la Marina con respecto a la rebelión popular de Vieques, así como el uso de métodos más violentos, por parte de la policía, para enfrentar los grupos de protesta. Aun peor, la CIA se rehusa, abiertamente, a proporcionar documentos secretos importantes con relacion a Chile, desobedeciendo órdenes del gobierno federal, con la expectativa de que Bush no permitirá que documentos que puedan incriminar a su padre salgan a luz.
El mismo fenómeno puede ser observado en América Latina: fuerzas militares y de seguridad de línea dura, creen, firmemente, que una administración republicana podría conducir a proporcionarles poder y fortalecerlas, así como a preservar su impunidad permanente.
Hacer uso del recurso de las soluciones militares sería mucho
peor en el caso de la región andina, que podria convertirse en el
Vietnam del Siglo XXI. Por estas razones y muchas más, respondemos
"No, gracias" a este renovado interés republicano en América
Latina.
* Académico Visitante en el Instituto de Estudios Latinoamericanos Columbia University y representante internacional de Fórum, una asociación política guatemalteca.