REQUISITOS PARA UN CAMBIO DE TIPOS
Un selecto grupo de funcionarios de transición trabajará junto a Vicente Fox hasta el día último de noviembre, en el armado de lo que será la estructura del gobierno federal. Once panistas quedaron integrados a este primer grupo que, si desea llegar a ocupar algún puesto en el gabinete, tendrá que demostrar que además de amigos y una enorme dosis de optimismo, posee un grado de capacidad que pudiera desarrollarse hasta la excelencia. Entre los nombres conocidos y sólo para calcular los alcances de esta reforma política que quiere ser incluyente, destaca el nombramiento de quien será su secretario particular, quien demostró ser, en el tiempo, uno de los hombres más allegados afectivamente a Luis Donaldo.
No es poco lo que se le exigió a este equipo públicamente, al tiempo en que se mencionaron las líneas por las que correrán los primeros días de la transición, entendida ésta en su primer escalón como el cambio entre un gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por uno de oposición. Por ejemplo, Vicente Fox subrayó la importancia de un cambio profundo en la forma de operar de funcionarios y gobierno. Esta división, de llevarse a cabo, será la variante que impondrá un nuevo sello al país.
Decíamos ayer que el estilo hará el destino de las fuerzas armadas, y lo mismo puede aplicarse a los diputados y senadores, en una relación que implica el principio práctico de la división de poderes, y no de uno que sólo estuvo allí en la letra. Para los funcionarios del gabinete, el mensaje es todavía más claro: Se trata de empleados, de colaboradores del Presidente, pero también de servidores públicos. En este circo de tres pistas, los hombres y mujeres que accedan al primer círculo del poder, lo harán con un aura muy distinta a la que estamos acostumbrados a contemplar. Nada de poderosos intocables, sino que se verán en la obligación de rendir resultados, servir al Ejecutivo y a la par, unir a éste con sus gobernados; o séase, quienes anden por la vida con el piloto automático, pueden optar por quedarse en casa.
Y las obligaciones de todos no quedan allí: Hay que actuar con imaginación; crear nuevas formas de relación todos los días, cuya búsqueda es el resultado tangible –exactamente como en una empresa- porque sucede que esto de tener un presidente de oposición, nunca había pasado. Tampoco México vio antes en el santo seno de la República, que el titular del Ejecutivo pusiese las decisiones más importantes en la mesa de la discusión, comenzando por que el próximo ocupante de Los Pinos, abrió un correo para que todos y todas enviaran propuestas que descubrieran en todo el país, en dónde se han quedado los mejores mexicanas y mexicanos mientras otros – cuya incompetencia aterroriza- labraron la decadencia política que hoy golpea tanto al PRI. Un gobierno, como pretende Fox, atento a las necesidades, sugerencias y demandas de los mexicanos, no es asunto fácil de lograr; sin embargo, éste sería democrático proactivo y no sólo representativo.
Tendiendo puentes
Paso a paso van cumpliéndose los días. Son igual que un escenario en donde van desarrollándose los hechos que nos permitirán comparan hasta dónde se empatan hechos y palabras. Una de las principales preocupaciones del ex candidato de la Alianza por el Cambio, traducida en una promesa de campaña bastante ambiciosa, fue el planteamiento acerca de la revolución educativa. Quizá a algunos que ejercen la sospecha como oficio y portan el tremendismo como alcancía, convenga armar una alharaca a destiempo, enumerando todos los fantasmas que aparecen formados y en orden en su mente loca.
Como este escribidor se ha puesto de pronto optimista y se niega a morir en el callejón de las quejas anticipadas, ha visto con ojos sonrientes cómo el próximo Presidente de México llamó a la lideresa de los maestros para tocar quizá otro de los temas de la transición. Este, el que a ella toca, pasa por dos terrenos casi vírgenes en una democracia mejorada: la educación propiamente dicha (maestros y alumnos), y las relaciones entre los sindicatos –éste el más grande de México- con el gobierno federal, que anda mal.
Viendo el jardín tan florido, no faltó aquel entrevistador que nunca cambiará, quienes andan a la caza de no sé qué datos para pergeñar ignoro qué tipo de notas, debido a sépase usted qué problemas mentales. ¿Qué si es humillante para una lideresa –del PRI- acudir con un panista para acuerdo? ¡Santa ignorancia Batman!
Hay que leer o en su defecto, preguntar. Quien así piensa, ignora cuál fue la relación entre Vicente Fox y la cabeza del magisterio (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), la forma en que se articuló el Grupo San Angel y el entendimiento de la maestra de ciertos principios básicos sobre los cuales ir construyendo la democracia. Es más, lo raro sería que no se le hubiera llamado a acuerdo. No cabe duda, a estas alturas del año y después de presenciar la forma en que el votante se dio futuro, hay quienes todavía esperan que el desarrollo democrático se acochine en una especie de guerra florida en las Cámaras.
Aflorado el nervio, apaciguémoslo. Demos tiempo al tiempo y concedamos
que una cultura verticalista y meta constitucional, en donde todo ocurría
alrededor de un hombre al que soportaba un sistema largo y autoritario,
tiene, por fuerza, que dejar secuelas. ¡Calma!
* Periodista.