México


PARTIDO DE IZQUIERDA PARA LA DEMOCRATIZACIÓN DEL PODER Y DE LA SOCIEDAD


Mario Saucedo *

El próximo Congreso Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) representa una valiosa oportunidad para evaluar el desempeño de nuestro partido desde su fundación.  Momento de reflexionar y adecuar nuestros planteamientos programáticos a las nuevas realidades, de modificar nuestras normas estatutarias que nos permitan avanzar hacia un partido realmente democrático y de determinar la estrategia para el nuevo período iniciado a partir de las elecciones del dos de julio.

Compartimos la idea de que el Congreso debe tener el carácter de una refundación. Pero ello sólo será posible si vamos al fondo de las cosas, si ubicamos las causas de nuestras deficiencias, desviaciones o el  abandono de nuestros principios.

El Congreso debe ser la culminación de un proceso de reflexión, de discusión y de propuestas, en el cual participemos todos, particularmente las bases del partido, y en donde se tomen en cuenta también las opiniones de representantes de la sociedad civil que simpaticen con nuestro proyecto democrático. Es momento de la confrontación de ideas.

Este proceso tiene que ser participativo, creativo, incluyente, por medio de una gran movilización interna. Si realmente estamos pensando en la refundación  del partido, el proceso al Congreso debe contener ya el compromiso de cambiar la manera de funcionar y considerar la base del partido como personas que, además de votar, pueden y deben opinar y decidir sobre las cuestiones centrales.

Estamos convencidos de la necesidad de una revolución interna. Confiamos que el proceso hacia el Congreso y el Congreso mismo sean parte de esa revolución.

Nueva situación política y las tareas del período

1. Las elecciones del 2 de julio representaron un acontecimiento histórico. Significa poner término, por vía electoral, de manera pacífica y civil, al régimen de partido de Estado.

2. Triunfó la voluntad mayoritaria pero para  la izquierda y los sectores democráticos y populares significó una derrota. Se perdió la oportunidad de dirigir el  proceso de transición democrática.

3. La alternancia, que comenzará a partir de diciembre próximo, en sí misma no supone avanzar hacia una transición realmente democrática. Inclusive, la transición puede tener una involución hacia otras formas igual de represivas o más  autoritarias, y que conduzcan a la cancelación y limitaciones de derechos individuales, colectivos y sociales; a las restricciones de las libertades; a la vigencia de la impunidad y el cobijo a la corrupción.

Por el carácter del proyecto impulsado por el nuevo presidente Vicente Fox, la tendencia de la alternancia puede, por tanto,  orientarse a refuncionalizar el sistema de dominación, desplazando al grupo en el poder

4. Observamos la instalación en el gobierno de una derecha populista, de un estado-empresarial, con fachada y discurso democrático. No debemos tener duda de que el gobierno de Vicente Fox  profundizará el modelo económico neoliberal. Por lo tanto, estamos en contra de cualquier participación del PRD en el gobierno de Fox.

5. El proyecto económico de Vicente Fox consiste en la profundización de las políticas neoliberales, asumiendo los compromisos ante los organismos financieros internacionales adquiridos por la administración saliente. La información reciente del Banco Mundial sobre las privatizaciones de la energía, reformas a legislación laboral y tributaria, privatización de la educación y otros servicios, como salud y vivienda, así lo confirman.

6. En el dos de julio se mostró una nueva correlación de fuerzas que inicia un nuevo período. Si sumamos los votos por el Partido de Acción Nacional (PAN) y el PRD podemos concluir que la  gente voto mayoritariamente por un cambio. Fue un voto en contra del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de la continuidad que significaba corrupción, impunidad, miseria, injusticias, agravios y desigualdad social.

La estrategia del movimiento democrático debe orientarse a materializar la nueva correlación de fuerzas. Por tanto, el objetivo central  para el presente período consiste en que la alternancia avance y se profundice hacia la transición democrática entendida como la democratización plena del poder y de la sociedad.

7. El voto por el PRD representa la expresión del sector de la población más resuelto y comprometido con una orientación determinada del cambio. Debemos convertirla en la fuerza principal en torno a la cual se estructure la gran alianza para la democratización del poder y de la sociedad.

8. Las tareas de esta alianza constituida en un movimiento democrático y patriótico son:

Participar activamente en el proceso de la Reforma del Estado; movilizarse para impulsar la democratización del poder y la sociedad; impedir la privatización de sectores estratégicos de la economía nacional; demandar el cese de la militarización en Chiapas, Guerrero y otras zonas del país; exigir el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés; demandar la amnistía para todos los presos políticos del país; defender la educación laica y gratuita; frenar la ofensiva de la jerarquía católica conservadora; garantizar el respeto a la diversidad cultural e ideológica; exigir el respeto de los procesos electorales; por la defensa de los derechos humanos; defensa de la soberanía y del principio de la no intervención, la solución de controversias por vía pacífica y por el respeto a la autodeterminación de los pueblos.

Proyecto alternativo de Nación

9. Frente a la continuidad y profundización del neoliberalismo de parte del gobierno de Fox, el PRD debe formular y proponer un proyecto alternativo de nación. El carácter de nuestra propuesta debe dejar claramente establecido que estamos en contra del neoliberalismo y por un nuevo modelo económico y una forma distinta, soberana, de vincularnos a los procesos de globalización.

Que estamos por una vía original, propia, que permita explotar todas las potencialidades  y ponerlas al servicio del bienestar de las mayorías. Una vía fundada en políticas económicas que desarrollen el mercado nacional, que amplíe la base y la participación de los salarios, que interconecten cadenas tecnológicas y productivas y que respondan a la complejidad de diversas organizaciones y estructuras económicas.

10. Como partido de izquierda, el PRD debe dejar de vacilar sobre nuestra caracterización y rechazo radical al neoliberalismo. Ni propuestas para "limar" las asperezas del neoliberalismo, ni resignación fatal aceptando como hecho consumado la actual forma de inserción a la globalización, ni la llamada "tercera vía".

11. Ante la globalización debemos estar por que ésta sea sinónimo de integración, de solidaridad, de cooperación, de equidad y de soberanía. Ello incluye trabajar por la democratización de las instituciones e instancias internacionales, por la paz mundial, en contra de los hegemonismos políticos, bélicos y diplomáticos y en contra de los dictados arbitrarios de los poderes financieros mundiales.

Seattle, Washington, Praga y Seúl son ejemplo de la respuesta de los pueblos que impulsan la globalización de la solidaridad y de la lucha por demandar que los avances tecnológicos, las comunicaciones y la internacionalización de las economías sean para bien de toda la humanidad y no sólo para unos cuantos.

12. En el ámbito internacional, nuestro partido debe adoptar una política más activa y participativa en los distintos espacios de confrontación entre las fuerzas populares y los detentadores del poder y la riqueza. Involucrase en las protestas contra las políticas neoliberales, solidarizarse con los trabajadores y los pueblos, por la justicia y la paz, trabajar por la conservación del planeta, por los derechos humanos y en contra de cualquier violación cometida en cualquier parte del mundo.

13. El nuevo proyecto de nación solo puede ser resultado de la participación social más amplia. El origen del proyecto está en la práctica concreta de la gente, en las comunidades indígenas, en los centros rurales, en los sindicatos, en los barrios, en las escuelas y universidades, en las comunidades científicas e intelectuales, en la experiencia de los pequeños y medianos empresarios, en la sociedad civil en su conjunto.

El Partido de la Revolución Democrática

14. Nuestro partido ha perdido credibilidad y la confianza de importantes sectores sociales porque nos hemos alejado de la línea política, del programa, de las luchas sociales y de las demandas de la sociedad. Porque internamente nos conducimos como el PRI al que tanto criticamos. En los procesos de elección interna de la nueva directiva quedó demostrado que se  incubaron en el seno del partido prácticas priístas, antidemocráticas, burocráticas y facciosas que le restaron credibilidad democrática al PRD y lo cuestionaron como opción de cambio.

15. Proponemos evaluar y precisar los mecanismos que permitan al partido seguir de cerca el comportamiento de los representantes populares. En la campaña por ejemplo, el desempeño de la gestión de algunos representantes populares poco o nada favorecieron a la misma, e inclusive hicieron contracampaña. Debemos revisar a fondo los compromisos y la conducta de nuestras autoridades y representantes populares.

16. Las relaciones entre los dirigentes y dirigidos, entre los miembros del partido, entre el partido y las organizaciones sociales y, las conductas de los dirigentes y las corrientes políticas, muestran una avanzada cultura antidemocrática priísta.

No pocas veces observamos como un dirigente del partido o representante popular, de cualquier nivel, asumen actitudes prepotentes, autoritarias, déspotas, soberbios. Llegan actuar como si su posición fuera un privilegio alcanzado por méritos propios, al margen del Partido o de la sociedad. No aceptan critica alguna, y se vuelven intocables e infalibles.

17. El problema del PRD está en la forma en que se disputan los espacios las corrientes no en la existencia de las mismas. También tenemos conductas incorrectas en los liderazgos: amiguismo, compadrazgo, tráfico de influencias, regionalismo. El problema no está en la existencia de las corrientes o de líderes, sino en la desviación en su comportamiento de las  normas éticas elementales. Tan perjudicial es una decisión de una corriente que, con el argumento de las cuotas promueve personas inmorales, por ejemplo, como la decisión arbitraria y prepotente de un líder.

Proponemos normar la participación de las corrientes y que éstas sean verdaderas expresiones de ideas y propuestas congruentes. Pero también es necesario atacar de raíz el problema y que consiste, como se ha dicho, en la cultura política autoritaria predominante.

18. Un problema importante es el pragmatismo en los distintos ámbitos de la vida partidaria. El pragmatismo, que significa simple y llanamente oportunismo, ha estado presente en la elección de candidatos, en iniciativas o acuerdos políticos y en la línea política.

La intención de acercarse en momentos electorales a sectores empresariales y de las clases medias y medias altas, llevaron a un corrimiento del partido hacia el centro. Este pragmatismo ha repercutido en el ánimo de sectores sociales que esperaban del PRD una posición más consecuente.

Elegir candidatos por ser más populares sin importar su trayectoria y al margen de su compromiso con el programa del partido, nos ha desprestigiado frente a la sociedad.  Ejemplo de esto son las propuestas como la de Ignacio Morales Lechuga, José Guadarrama, o Cesar Augusto Santiago.

19. El partido se ha separado del movimiento social. El nacimiento del PRD tiene como origen un gran movimiento social en contra del fraude y la imposición. La primera etapa de la lucha, prácticamente de sobrevivencia, el PRD apoyó y se movilizó por el respeto al voto y en apoyo solidario a las demandas de los sectores sociales. Esta práctica se fue perdiendo. Inclusive dirigentes del partido han confrontado y se han opuesto a las luchas y movilizaciones sociales. Por ello proponemos retomar el camino de marchar junto, solidariamente, con los movimientos sociales y ciudadanos, respetando su autonomía y haciendo causa común con las justas demandas.

20. El PRD privilegió solamente la lucha electoral, desatendiendo la lucha social y la lucha política no electoral. Se concentró en ser solo un partido electorero dejando de lado un elemento constitutivo del PRD: sus vínculos con el  movimiento y las luchas sociales.

21. Nuestro partido se define como un instrumento de la sociedad para acceder al poder político. En la práctica se han invertido los términos. La sociedad se ha convertido en el instrumento del partido. Ha dejado de ser el instrumento de organización y lucha de la sociedad para derivar en un aparato donde el objetivo de militantes, dirigentes y corrientes, se centra en los espacios  del propio partido y en los puestos a los cuales va teniendo acceso por la vía electoral.

22. Proponemos que la lucha electoral del PRD debe ser parte de la construcción del poder social. Debemos trabajar para que la sociedad civil avance en la conformación del poder propio y se convierta en sujeto activo de los procesos de transformación política y social.

El PRD, a diferencia de los partidos socialdemócratas, debe apoyar e impulsar la participación activa y permanente de los ciudadanos.

23. Tomar al partido como un fin en sí mismo condujo la militancia a ganar las elecciones internas a como diera lugar y sin reparar en los medios. Nuestro partido se ha visto inmerso en fuerte pugnas por ocupar los espacios de dirección o las candidaturas a puestos de representación. Pugnas que nos han desprestigiado y restado autoridad moral. La anulación de la elecciones del 14 de marzo de 1999 no fue mas que el reflejo de un proceso que se venía desarrollando tiempo atrás. Se aprendieron las malas mañas priístas y ganar  como fuere se convirtió en la consigna.

24. Un breve recuento de los métodos usados, conocidos por la opinión pública: cambio de votos por dinero, despensas y leche, por calificaciones; promesas de lotes de vivienda; promesas de ascenso o de candidaturas; amenazas; urnas rellenas, alteración de actas; acarreos de jóvenes o adultos que desconocen por quien votan; órganos parciales y facciosos.

Estas prácticas representan una falta de respeto absoluto por el voto. Son un delito de lesa democracia, como diría González Casanova. Es una falta a la dignidad de la persona, ya que cambiar el voto por algo es negar la participación consiente e individual de quien sufraga. Mas grave aún cuando se comercia el voto aprovechando condiciones de pobreza de la gente. Proponemos la erradicación total de estas formas de negación de la democracia en nuestro partido.

25. Hay casos de corrupción, desviación de recursos, de decisiones arbitrarias. Por lo que la crisis que atraviesa el PRD no es solo un problema de estatuto. Es necesario modificarlo pero es insuficiente en sí mismo. La cuestión va mas allá de establecer formas legales para controlar y sancionar conductas antidemocráticas.

26. Una lectura ética del comportamiento y de las actitudes que observamos con relativa frecuencia en  militantes nos lleva a concluir que existe un divorcio, cada vez mayor, entre nuestros postulados éticos y la práctica política. Sea entre dirigentes y militantes, o entre compañeros de partido o de perredistas en puestos de representación, las relaciones  se dan al margen o en contra de la solidaridad, del respeto, de la tolerancia, de la verdad, del espíritu de servicio, de la congruencia.

27. Convocamos a una práctica ética de la política democrática y popular y que iniciemos un combate a las prácticas neopriistas y retardatarias: eliminar el caudillismo, el patrimonialismo, el corporativismo, el clientelismo, el amiguismo, la corrupción, la ausencia de rendición de cuentas, la pugna facciosa, la deslealtad interna.

Además de una práctica ética, proponemos construir nuevos mecanismos de funcionamiento interno como son la institucionalización de la rendición de cuentas y la organización de los procesos electivos internos por organismos imparciales como el Instituto Federal Electoral (IFE).

28. La unidad sin principios del PRD con otras fuerzas, en estos momentos, puede ser contraproducente. Sumar bajo las mismas situaciones en que el partido ha venido operando, reproduciría  vicios y deficiencias. Derrotemos la tentación de convertirnos en el sustituto del PRI. Es necesario establecer claramente las reglas y los procedimientos para el funcionamiento del partido bajo los principios democráticos. Finalmente lo que nos dará presencia política y electoral es la autoridad moral y la credibilidad que nos otorgue la sociedad, por el resultado de las reformas, los cambios y los compromisos que asuma nuestro partido.

Para la amplia convergencia, proponemos una convocatoria, junto a otras organizaciones sociales y políticas, para conformar el movimiento democrático y patriótico.

29. Estamos a tiempo de evitar que éste proceso hacia el Congreso sea una simulación. De que solo haya cambios para que las cosas permanezcan igual. Hasta ahora, no hay garantías de que el próximo Congreso signifique la reorientación profunda de nuestro partido. Tal y como se nos está demandando.

30. La sociedad espera que ésta izquierda representada por el PRD, avance en la democratización de la sociedad, democratizándose a sí mismo. Nuestro compromiso con el cambio democrático, la libertad y la justicia, demanda de cada uno de nosotros todo el esfuerzo necesario para hacer del PRD el partido que espera la sociedad.

Queremos un partido de izquierda que este comprometido con la  transformación social, que actúe y trabaje hacia una sociedad igualitaria, plural, respetuosa de la diversidad y de los derechos humanos, en donde el poder esté democratizado en todos los ámbitos de la vida social. Una izquierda que construye ésta utopía día a día.

El PRD debe volver a ser la esperanza de los mexicanos que aspiramos a un México para todos y de todos. No defraudemos esa esperanza.

* Dirigente del Movimiento de Izquierda Libertaria del PRD

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