INTOLERABLE LA SITUACIÓN DE LOS PALESTINOS EN LOS TERRITORIOS OCUPADOS
Juan Miguel Díez *
El 29 de noviembre de cada año, la Organización de Naciones Unidas celebran el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, con arreglo a las disposiciones aprobadas por la Asamblea General.
Se eligió el 29 de noviembre debido a la importancia de esa fecha para el pueblo palestino pues ese día, en el año 1947, la Asamblea General aprobó la resolución 181 (II), posteriormente conocida como la resolución sobre la partición. En ella, se dispuso la creación de un “Estado judío” y un “Estado árabe” en Palestina, con Jerusalén como corpus separatum regido por un régimen internacional especial. De los dos Estados previstos en dicha resolución, solamente se ha creado uno: Israel.
La población palestina, actualmente es de casi de ocho millones de personas, vive en el territorio palestino ocupado por Israel desde 1967, incluida Jerusalén, parte de la cual se haya bajo la administración de la Autoridad Palestina; en Israel, en los Estados vecinos y en los campamentos de refugiados de la región.
Tradicionalmente, el Día Internacional de Solidaridad ha constituido una ocasión para que la comunidad internacional centre su atención en el hecho de que la cuestión de Palestina no se ha resuelto aún y de que el pueblo palestino todavía no ha logrado, ni ejercido, sus derechos inalienables reconocidos por la Asamblea General. Entre estas presrrogativas se encuentran el derecho a la libre determinación sin injerencia extranjera, el derecho a la independencia y la soberanía nacionales y el derecho a regresar a sus hogares y a que se les restituyan sus bienes.
Desde septiembre de 1993 han ocurrido algunos acontecimientos positivos e importantes en el proceso de paz, en particular el reconocimiento mutuo entre Israel y la Organización de Liberación de Palestina, la firma por ambas partes de la Declaración de Principios sobre las Disposiciones relacionadas con un Gobierno Autónomo Provisional y la aplicación de acuerdos posteriores, que condujeron a la retirada de las fuerzas israelíes de gran parte de la Faja de Gaza y otras partes de la Ribera Occidental, la creación de la Autoridad Palestina y la celebración de elecciones para el Consejo Palestino y la Presidencia de la Autoridad. Sin embargo, un prolongado estancamiento del proceso determinó que se interrumpiera la aplicación de los acuerdos.
La firma del Memorando de Sharm el-Sheikh, en septiembre de 1999, reavivó el proceso de paz y permitió abrigar la esperanza de que se iniciaran las conversaciones sobre el estatuto permanente. En la Cumbre de Camp David, celebrada en julio de 2000, a pesar de que no se llegó a un arreglo final, las partes reafirmaron su empeño en lograr un acuerdo sobre todas las cuestiones relativas al estatuto permanente.
A finales de septiembre de 2000, la visita de un dirigente de la oposición israelí al lugar santo de Al-Haram al-Sharif desató una oleada de violencia que causó un número considerable de víctimas, principalmente palestinas, y puso en peligro el proceso de paz. Se convocó una nueva cumbre los días 16 y 17 de octubre de 2000 en Sharm El-Sheikh, Egipto, con miras a poner fin a la violencia y reanudar las negociaciones.
Es fundamental que todos los interesados se esfuercen en respetar y cumplir las normas del derecho internacional, las resoluciones de las Naciones Unidas y los acuerdos concertados hasta la fecha. La comunidad internacional apoya firmemente la reapertura y la continuación de las negociaciones, el fin de las mediadas unilaterales que puedan condicionar el resultado de las negociaciones y la aceleración del proceso que conduce al logro de los derechos inalienables del pueblo palestino, en especial su derecho a la libre determinación, y a la mejora tangible de sus condiciones de vida y de la economía palestina.
Las Naciones Unidas desempeñan un papel fundamental en las actividades encaminadas a conseguir una solución integral, justa y duradera en el Oriente Medio y deben seguir ejerciendo su responsabilidad permanente en todos los aspectos de la cuestión de Palestina, incluido el problema de Jerusalén, hasta que se resuelva satisfactoriamente de conformidad con las resoluciones pertinentes del organismo y de manera acorde con la legitimidad internacional, y hasta que el pueblo palestino pueda ejercer plenamente sus derechos inalienables.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Mary Robinson, pidió recientemente el envío de observadores internacionales a los territorios palestinos y consideró intolerable la situación de los palestinos y dijo estar conmocionada por lo que había visto durante su visita a la región entre el ocho y el dieciséis de noviembre.
Robinson se refirió al caso concreto de dos doctoras de una organización no gubernamental en Gaza que ya no podían cruzar a Cisjordania para trabajar en un programa de asistencia infantil.
"Incluso cuando lograban cruzar eran sometidas a la humillación de todo el proceso de controles. Una de ellas entendía hebreo perfectamente y oía como las insultaban y veces las registraban minuciosamente”, comentó.
La funcionaria agregó que "creo que no se aprecia del todo por
parte de Israel e incluso por las organizaciones no gubernamentales israelíes
esa humillación degradante y la frustración que causa".
* Periodista.