NOTAS SOBRE LA TRAYECTORIA POLÍTICA DE ACCIÓN NACIONAL 1939-2000
Aminadab Rafael Pérez Franco *
Para muchos analistas de la vida pública de México, el triunfo electoral obtenido por Vicente Fox el 2 de julio del año 2000 vendría a ser la culminación de la lucha política desarrollada por el Partido Acción Nacional (PAN) en los últimos 61 años. Ante la aparición de esta clase de opiniones debemos advertir que, dada la naturaleza del PAN, institución concebida como obra permanente y fincada en principios y objetivos de orden muy superior al de un resultado electoral, la victoria en los comicios del presente año resultaría ser, cuando mucho, el punto que separaría dos etapas de su existencia.
En todo caso, la victoria es producto de un camino largo, denodado y difícil, pero que no implica aun el logro pleno de metas y el cumplimiento de los fines para los que fue creada la institución. Para el PAN de hoy, el reto sigue pero la responsabilidad se incrementa: la transformación profunda de la vida de México que siempre demandó debe gestionarla hoy a través del ejercicio directo del poder público, para fundar así una nueva tradición equivalente a su trayecto como oposición democrática.
Durante sus primeros 61 años, Acción Nacional ha cumplido un papel como oposición democrática que confrontó de manera infatigable a un sistema autoritario -en el que se confundían en forma ilegal e inmoral Estado, gobierno y partido- y en esos empeños ha construido su propia identidad. Para identificar con mayor claridad los rasgos que definen la trayectoria política del partido en los años de referencia, proponemos examinar brevemente tres aspectos fundamentales de su participación histórica: a) los fines de la institución, que demuestran su actuar en congruencia; b) las acciones realizadas, que dan cuenta de su persistencia y vigencia como instrumento político y, c) sus logros, que se manifiestan en transformaciones substanciales de la vida pública del país.
Avance en congruencia
Coincidimos con la afirmación de que "la conciencia del fin es elemento esencial de la propia identidad". Al aseverar lo anterior, Efraín González Morfín añade que "el señalamiento y la conciencia del fin en la conducta humana tienen una importancia decisiva, ya que sin el impulso de la finalidad la acción carece de rumbo y de energía".
En forma sintética, podemos establecer como la primera característica que define la trayectoria de Acción Nacional el perseguir fines específicos: es un partido político sustentado en principios doctrinarios expresamente señalados, creado para tener una participación política permanente, que trabaja para hacer realidad un programa concreto de acción política y cuyos medios de lucha tienen que ser congruentes con un sistema electoral auténtico, con la vigencia de la legalidad y con el ejercicio democrático del poder público.
Desde el inicio, Acción Nacional señaló que la actividad política tiene que responder a esa clase de requerimientos fundamentales, los cuales dan rumbo y sustento a la acción, más allá de los obstáculos, incomprensión, escepticismo, calumnias o atracos sufridos en el camino. Lo importante fue sostener siempre el esfuerzo destinado a poner a la política al servicio del ser humano en nuestro país. Dentro de los fines que Acción Nacional ha perseguido a lo largo de su historia tenemos en esta ocasión que subrayar algunos.
Un primer designio de Acción Nacional lo sitúa como una organización sustentada en principios, lo cual contrasta con otros partidos y organizaciones sometidas a la coyuntura política o a criterios personales, cuyos ejemplos -el PRI y sus ciclos pendulares o la emergencia de caudillos desde los sonorenses hasta Cuauhtémoc Cárdenas- representan el modelo de acción política más común en el México del Siglo XX. A lo largo de su historia el PAN se ha mantenido fiel a su Doctrina y ha demandado la definición de intenciones de sus adversarios políticos, como punto básico de partida para una interacción política plural, respetuosa, legítima, responsable, gobernable, seria y comprometida.
De la mano del punto anterior, nos encontramos con una institución destinada a proponer y hacer realidad plataformas, programas y políticas públicas, en un intento organizado por ejercitar el poder y hacer realidad desde el mismo una concepción determinada del Bien Común. En este caso, la trayectoria política del PAN rechaza las nociones patrimonial y utilitaria de la política, que terminan por convertir el ejercicio del poder en oportunidad de dominio sobre personas u organizaciones y no en obligación de generar bienes públicos, preconizando así el arraigo de valores éticos en la política. Al haberse fijado este camino, Acción Nacional se convirtió en amenaza constante contra el monopolio político y sus métodos antidemocráticos y faltos de ética.
Adolfo Christlieb Ibarrola esbozó en los siguientes términos la misión de Acción Nacional: "luchamos por hacer realidad un concepto de vida fundado en el respeto a la Persona Humana... por un ejercicio del poder encaminado a la gestión del Bien Común... por un concepto de democracia que salvaguarde la libertad y la dignidad de la persona, sin menoscabo de la autoridad ni de las funciones propias del Estado... por la vigencia real de las libertades políticas... por la independencia de las organizaciones sindicales y profesionales... por una reforma de las estructuras económicas que sea tan amplia cuanto en justicia se requiera... por una empresa concebida como comunidad de vida y de trabajo... y por una representación auténtica de los ciudadanos en el Congreso".
La firmeza de los rasgos señalados llevaron al Partido Acción Nacional a convertirse en un instrumento de la sociedad. La presencia del PAN en las contiendas electorales se convirtió gradualmente en un medio indispensable para que los ciudadanos que militaban en sus filas o que simplemente tomaban la decisión de participar en la vida pública a través del mismo, enfrentaran al grupo en el poder y fueran capaces, según las circunstancias, de lograr algún tipo de rectificación en el desempeño de la autoridad o de dar por terminado su mandato por la vía electoral. Al cumplir con esta función, el PAN fue capaz de promover de manera efectiva la actividad cívico-política organizada y permanente, tanto de sus miembros como de toda la estructura social; seis décadas de participación electoral ininterrumpida dan prueba de lo anterior.
Un factor más que debe destacarse en este análisis es que Acción Nacional ha insistido durante toda su existencia en que los medios de lucha deben ser congruentes con los fines buscados. Por consiguiente, la institución se obligó a sí misma a ser una fuerza estructurada en cuadros electos de forma democrática y en directivas de carácter colegiado, con el claro propósito de ser ejemplo y demostrar en la práctica que la institucionalización de la democracia era posible, atribuyéndose así la autoridad moral para exigir democracia a quienes en múltiples ocasiones trataron de cerrar el camino democrático a los mexicanos. "Hemos dado testimonio que, en democracia, perder no humilla, obedecer no rebaja, ganar no ensoberbece y mandar no enferma".
Para concluir con esta sección, señalamos que Acción Nacional ha perseguido en todos estos años la instauración de un orden político cimentado en los siguientes postulados: a) la integración democrática de los poderes públicos; b) la división y equilibrio en el ejercicio del poder y c) la vigencia auténtica del sistema federal. "Es claro que los legítimos propósitos justicieros y los objetivos libertarios de la revolución de los mexicanos, no podrían realizarse sin un sistema democrático para la vida toda de la Nación".
El avance en congruencia que ha tenido Acción Nacional en 61 años, da cuenta de una trayectoria en la que sus principios siempre han sido los mismos; donde ha generado propuestas de manera ininterrumpida; donde ha sido en forma constante un instrumento en manos de la sociedad, sin caer al servicio de facción alguna; donde ha actuado en la vida pública de modo permanente; donde ha estructurado y operado en forma democrática sus cuadros directivos; donde ha insistido sin cesar en medios democráticos de lucha y donde ha propuesto, invariablemente, la instauración de un orden político democrático, justo y libre para México.
Persistencia de un instrumento político
Tener claridad en la visión vuelve eficaz la acción. Acción Nacional ha dado por más de seis décadas una batalla civilizada, con visión de futuro y con estricto apego a los fines apuntados en el apartado anterior. Corresponde ahora describir las actividades que ha desarrollado el partido y que son, propiamente, su trabajo político por México.
Al respecto debemos indicar de entrada que existen analistas e incluso militantes del partido quienes afirman la existencia de cierta tensión entre ideas y acciones dentro del PAN; entre un perfil ideológico y otro pragmático; entre doctrinarios y activistas. En la perspectiva de este documento suponemos que las acciones realizadas y la búsqueda de los fines institucionales han ido de la mano en la historia del PAN, con todo y que en determinados momentos aparentara que algún factor tuviera primacía sobre el otro. Acción Nacional tal vez no hubiera alcanzado el éxito sin la conjunción entre el pensamiento y la acción; si dejando de lado el proyecto de partido político hubiera optado por ser academia u horda; si su Doctrina estuviera por definición reñida con la eficiencia.
La trayectoria política del PAN a lo largo de 61 años pudiera comprimirse en unos pocos datos: 6 décadas de participación electoral, 8 campañas presidenciales, 147 campañas para gobiernos estatales, 54 años de presencia ininterrumpida en el Congreso de la Unión, 53 años de gobiernos municipales, 13 gobiernos estatales, 979 gobiernos municipales, centenares de iniciativas de Ley en los ámbitos federal y estatal, incontables plataformas y estudios sobre la realidad nacional; un instrumento, en suma, al servicio del pueblo de México.
La primera acción que desarrolló el partido, incluso desde antes de su fundación, fue la hacer proselitismo personal entre los mexicanos. El convencimiento individual de ciudadanos que pudieran afiliarse al partido tuvo lugar en múltiples formas: desde la persuasión racional del alma, movida por la alocución extraordinaria de algún dirigente, hasta la adhesión atropellada impregnada de sentimientos de enojo, hartazgo y desquite en contra de los gobernantes por su incapacidad de dar solución a los problemas del país. Por estas y otras vías el partido se nutrió de gente con la cual formó directivas locales, integró planillas de candidatos, vigiló casillas, convocó a reuniones, desarrolló actividades en las plazas públicas, locales cerrados y domicilios particulares, primero y, después, en recintos legislativos, en salones de cabildo, en reuniones de trabajo, en foros académicos, así como en cualquier espacio público donde se requiriera la posición y la propuesta del PAN.
En forma también inmediata el PAN se dedicó a extender su estructura nacional, mediante la organización del partido en organismos estatales, distritales y municipales. Con todo y su obviedad, es indispensable dejar asentado en un balance de la trayectoria política de Acción Nacional, el esfuerzo incansable para extender sus estructuras por todo el país y que ha resultado tan importante o más que la constante participación electoral, debido a que, por regla general, la organización partidaria precede a las campañas. Observamos la operación de consejos y comités regionales y estatales del partido en la gran mayoría de estados de la República desde 1940 y, en todos ellos, en forma ininterrumpida desde hace más de veinte años.
En épocas más recientes, señaladamente a partir del año de 1990 -fecha en que el partido aceptó emplear las prerrogativas y el financiamiento público señalados en la Ley-, el PAN entra en una etapa de consolidación y fortalecimiento institucional, que le permite disponer de una estructura organizativa nacional, sólida, cohesionada, profesional, interdependiente, corresponsable y participativa, diseñada para alcanzar los objetivos y fines de nuestra institución. Esta etapa coincide con el incremento de responsabilidades legislativas y gubernamentales, medida sobre todo en términos de población gobernada, lo cual colocó al partido ante retos inéditos que demandaban una estructura capaz de asesorar y respaldar a los nuevos funcionarios a fin de que cumplieran exitosamente con las nuevas obligaciones adquiridas: es apreciable tanto en el Comité Ejecutivo Nacional como en los comités directivos estatales, que la estructura partidaria se ha venido profesionalizando y especializando cada vez más en los últimos años.
Sobre el particular, no podemos omitir el señalamiento de algunas dificultades derivadas del estado actual de la organización. El surgimiento de un equipo de dirigentes profesionales con claras diferencias de perfil con respecto a los militantes voluntarios, que han sido y seguirán siendo la mayor fortaleza de Acción Nacional, es quizá la mayor discontinuidad existente y que genera tensiones al momento en que ambos segmentos se encuentran durante las asambleas y convenciones del partido. Al igual que en otras organizaciones, el vínculo entre profesionales y voluntarios ha derivado en un conflicto de intereses y no, como podría ser, en la complementariedad y la colaboración.
El proceso de profesionalización y desarrollo de la vocación política en dirigentes y funcionarios públicos ha sido un factor clave para el triunfo del PAN en la elección presidencial: ofrecer no sólo un programa viable y coherente, sino también un equipo de personas capaces de llevarlo a cabo. Sin embargo, no han sido adecuadamente valorados ni el servicio profesional del partido ni el trabajo voluntario en las condiciones actuales; en toda la estructura se multiplican las críticas contra los funcionarios que pasan de un cargo a otro -sin que parezca importante el desarrollo de verdaderas "carreras políticas"- y, lo que es peor, en una parte importante de los profesionales no se ha promovido un desempeño comprometido con el servicio y las necesidades de los militantes, por lo que en casos extremos, se ha llegado a despreciar la aportación de los voluntarios, con todo el debilitamiento y conflictos que tal alejamiento conlleva.
Otro rubro de actividad constante del partido ha sido elaborar toda clase de estudios y proyectos de investigación o de análisis que permitan comprender de mejor manera la realidad de México, así como las necesidades, exigencias y opinión de los mexicanos. Al cumplir con estas labores, Acción Nacional ha dado una opinión ponderada sobre la situación del país y ha desarrollado su capacidad de proponer ideas, acciones y políticas públicas para afrontar los problemas nacionales y locales. Esta dimensión del trabajo será cada vez más importante en el futuro y con un entorno de mayor competitividad entre partidos, en el cual tendrá gran importancia el diagnóstico y la propuesta formulada por los especialistas con que cuente cada institución.
Para el común de los analistas políticos nacionales y extranjeros, el punto más relevante de la trayectoria política del PAN ha sido su participación constante en elecciones federales, estatales, municipales y de cualquier otra índole, en la cual se concreta no sólo el desafío al régimen hegemónico, sino que se vuelve posible el ejercicio democrático del poder público por parte de nuestros militantes, tanto en funciones electorales como en cargos públicos de elección.
La acción electoral del partido se ha fundado siempre en una convicción señalada en su oportunidad por Efraín González Luna: "Nuestra obra no puede tener cimientos de apetito, sino de conciencia y de irrevocable voluntad moral. Nosotros no podemos ni queremos reclutar clientes ni formar rebaños, sino convencer hombres libres y responsables para una reforma colectiva que presupone la reforma personal, la "conversión" al deber político y al apostolado político por motivos muy diversos de los que mueven al demagogo, al negociante y al aventurero... obra de años, tal vez obra de generaciones ha de ser la nuestra, como destinada a curar viejas dolencias, a construir desde los cimientos el hogar común abandonado desde siempre... necesitamos estar prevenidos contra la equivocación en que tantos han venido incurriendo y siguen dispuestos a incurrir: comenzar por la cúpula. Triunfará el que asegure las premisas de la victoria, no el que trate de conquistarla impetuosamente, pero sin cuidar de prepararla".
En las ocasiones en que la acción electoral del partido fue capaz de arrancar el reconocimiento de victorias y como resultado directo de los esfuerzos partidarios para construir un sistema electoral auténtico en México, donde el voto cuenta y se cuenta, se fueron presentando las oportunidades de emprender las acciones gubernamentales y legislativas, que hicieran realidad en México los principios, programas, plataformas, planes de gobierno y proyectos legislativos, promovidos por Acción Nacional. A partir de los primeros triunfos municipales y distritales, de la apertura de espacios de representación proporcional en los congresos federal y locales, así como en los cabildos, hasta llegar hoy a la plena competitividad de los candidatos del PAN en todas las contiendas electorales, nacionales, estatales y municipales, el partido ha podido sumar experiencias legislativas y de gobierno, a partir del ejercicio de los funcionarios públicos que postula o invita a formar parte de los equipos de gobierno.
En este rubro, cabe señalar que en forma gradual se han podido conformar patrones de desempeño e indicadores de gestión de las administraciones panistas, además de un sólido perfil del partido en el trabajo legislativo. Pero en términos de gestión pública, nos encontramos todavía en un periodo de definición del que eventualmente pudiera ser un "modelo de gobierno PAN", donde estuvieran claramente precisados aspectos tales como eficiencia, eficacia, honestidad, ética en el servicio público, responsabilidad, profesionalización, logros y resultados, características de gestión, impacto político, relación partido-gobierno o participación ciudadana, por mencionar sólo algunos asuntos que incumben en forma específica a la función pública.
La suma de estas y muchas otras tareas acredita una trayectoria de actividad política constante de Acción Nacional a lo largo de su historia. Cada acción, repetida quizá hasta la terca insistencia, ha dado viabilidad a la institución y ha asegurado la utilidad de éste instrumento político.
Transformaciones substanciales de la vida pública del país
El trabajo político cotidiano del Partido Acción Nacional y la indeclinable búsqueda de sus fines institucionales a lo largo del tiempo, se han sustentado siempre en la consideración de que la actividad política tiene fines prácticos y que la interacción de los distintos actores sirve para gestionar una organización más razonable de la vida pública en común. Por lo anterior y en su oportunidad, el PAN insistió en fijar nuevas reglas institucionales como marco para la actividad política, buscó la generación de espacios comunes para lograr el consenso de los actores en los medios institucionales propios de la democracia y se propuso como opción para los electores, cumpliendo así con la parte que le corresponde en la transformación del sistema político mexicano. En esta ocasión señalamos sólo algunos de los muchos logros alcanzados por Acción Nacional durante su historia:
Victoria cultural
Varias veces hemos hablado de nuestra victoria cultural, victoria obtenida en el ámbito de las ideas y de la discusión política, en torno a la pertinencia, la racionalidad y la razonabilidad de que los procesos democráticos e institucionales fueran el mecanismo de común aceptación para que los mexicanos nos pusiéramos de acuerdo sobre cómo y quién resuelve los problemas del país. Eso mismo da un rango superior al proyecto político que hemos sostenido y seguimos sosteniendo como remedio para los problemas de México. Victoria cultural que además suma porque no excluye ni aniquila a nuestros contrincantes sino que los incorpora a una dinámica política democrática, incluyente, plural, respetuosa e institucional.
Legitimidad democrática
En éste sentido, como bien apuntó en su momento Fernando Estrada Sámano, cuando el país cae en una honda crisis sistémica de legitimidad política, el PAN plantea como salida realista y viable que la aceptación del ejercicio del poder, se relaciona con un origen y posterior ejercicio del poder sujeto a condiciones democráticas, con responsabilidad y con rendición de cuentas.
Desmoronamiento gradual de los factores de sustentación del Sistema Político tradicional
Los factores tradicionales de sustentación del Sistema Político Mexicano: presidencialismo, corporativismo y partido oficial, sufrieron transformaciones profundas derivadas de los cambios ocurridos en los planos sociodemográfico y económico, pero también por la exigencia de cambio político planteada por el PAN. Gracias a ello, la transformación del sistema se dio en función de construir un régimen democrático y no mediante convulsiones sociales u asonadas violentas cuyos efectos escapan a cualquier medición de sus probables efectos nocivos en la convivencia social y el grado de bienestar del país.
Nuevo rumbo político para México
Podemos señalar, para terminar, que la trayectoria histórica del Partido Acción Nacional ha servido, sin lugar a dudas, para dar un nuevo rumbo político a México. Realidad nueva, que implica hoy que las decisiones fundamentales de la vida nacional y local están en manos de los ciudadanos y no en la voluntad de un grupo gobernante o del Presidente de la República; que los medios de control y manipulación serán cancelados para que aflore el poder ciudadano y la exigencia social; para que la arbitrariedad y la impunidad sean liquidadas para dejar su lugar a la vocación de servicio, el imperio de la Ley y la constante búsqueda de solución a los problemas.
Conclusiones
No desconocemos que uno de los más importantes objetivos del partido era sin duda alguna, ganar la Presidencia de la República; pero, tampoco ignoramos que hacia el futuro quedan aun metas más importantes y complicadas que lograr: la reforma íntegra y substancial de la vida pública, la plena vigencia del Estado de Derecho, la edificación de un sistema económico que garantice el sustento de todos los mexicanos en condiciones de justicia y libertad, el florecimiento de un modelo educativo capaz de extender el conocimiento y el desarrollo personal de cada mexicano, la plena incorporación de la mujer en la vida social y la convivencia social en un marco de seguridad, pluralismo e identidad.
Hacia el futuro, habrá que afrontar retos nuevos, inéditos; para ello, se impone al partido cumplir con un proceso de formación política que transmita a todos los militantes de nuestra institución los conocimientos doctrinarios, ideológicos, históricos, analíticos, institucionales, tácticos, estratégicos, gubernamentales, administrativos y legislativos que requieran, así como el desarrollo de habilidades indispensables para un desempeño exitoso como militante, líder social, dirigente político, candidato a puestos de elección, funcionario público, gobernante o legislador.
Comprender la aportación de Acción Nacional a la vida pública de México en el Siglo XX nos lleva a apreciar el acierto de nuestros fundadores al proponer una organización permanente a un pueblo acostumbrado a formaciones efímeras; al cimentar la fuerza en principios y convicciones, más sólidas y duraderas que el carisma de cualquier hombre; al insistir en la vía electoral que después de innumerables fraudes fue útil para derrotar a la imposición; al situar su causa final en el mejoramiento material y la elevación espiritual de los mexicanos, con lo nos aprestamos a recuperar el ejercicio de la autoridad como instrumento al servicio de la comunidad y cancelar su deformación para beneficio patrimonial de malos funcionarios.
Para terminar reproducimos una expresión de Luis H. Álvarez:
"Las victorias de ayer, prólogo de las de hoy y pronóstico
de las de mañana, deben entusiasmarnos. Las derrotas deben enseñarnos.
Pero ni la victoria ni la derrota nos debe hacer olvidar los motivos espirituales
por los que Acción Nacional nació, en los que ha vivido y
por los que, con victorias visibles o sin ellas, seguirá viviendo.
Que esos motivos nos sigan moviendo. Que ellos sigan inspirando nuestra
acción. Que al servicio de ellos pongamos nuestro tiempo, nuestra
inteligencia, nuestra capacidad organizativa, nuestros bienes materiales
y nuestra vida misma".
* Director de Estudios Sociales de la Fundación Rafael Preciado Hernández.