VENENO, CUATRO AÑOS DESPUÉS
Consejo Editorial
Hace cuatro años iniciamos esta aventura periodística y cultural; Veneno se planteaba con cierta incertidumbre abrir un nuevo espacio de análisis, información y reflexión en la red mundial Internet. En parte por los bajos costos de una revista en la red de redes, la cual pretendía desafiar los esquemas tradicionales de comunicación y, por otro lado, pensábamos que era necesario promover el uso de las nueva tecnologías en favor de espacios para opiniones y sensibilidades que pusieran énfasis en nuestra singularidad latinoamericana.
Veneno se ha propuesto desde un principio difundir información y análisis sobre los latinoamericanos en cualquier parte del mundo. El objetivo básico ha sido contribuir al debate de nuestros anhelos y desafíos. Nuestra propuesta se sustenta en el impulso a una forma alternativa de ejercer el periodismo, comprometido con la realidad y la inteligencia de las personas. Pero también apelamos a su sensibilidad, conscientes de que la pasión es una fuente insustituible de conocimiento y comprensión. De ahí el lema de la revista: Pasiones y razones de América Latina.
En un mundo dominado por la globalización y el desarrollo tecnológico, un periodismo que pretenda rescatar lo humano no puede ni debe quedarse al margen de los cambios, y debe buscar otras opciones de comunicación. El esfuerzo inicial de Veneno se ha visto fortalecido por decenas de colaboradores, periodistas y profesionales de las más diversas esferas de actividad, originarios o residentes de varios países del orbe, sin importar su tendencia política, religiosa o ideológica; con un único compromiso con la verdad.
Hasta ahora nuestros colaboradores han surgido principalmente de organizaciones no gubernamentales, partidos políticos, la academia, el periodismo y jóvenes, cuyas aportaciones pueden ser consultadas desde cualquier parte del mundo. La Internet nos ha permitido llegar a periodistas, analistas de la problemática de los países de América Latina y a sectores que contribuyen a generar opinión pública independiente en más de 64 países.
De 1999 al 4 de abril de 2001, y considerando que hay un número importante de visitantes cuyo país de origen no puede ser detectado, Veneno ha recibido 2830 visitas desde Centroamérica y México (26.6 % del total), 1084 de Europa (10.2 %), la misma cifra de Estados Unidos y Canadá, 1047 de Sudamérica (9.8 %), 51 de Asia (0.5 %), 16 de Australia (0.2 %) y uno de Africa (0.01 %).
Este nuevo milenio se caracteriza por el auge de una corriente de publicaciones en Internet sobre América Latina que propugnan por un debate abierto, plural y democrático, y Veneno es con orgullo un precursor de esta nueva tendencia, que eventualmente jugará un papel consolidador del proceso de transición democrática en la región.
En Veneno creemos que las publicaciones abiertas y plurales pueden contribuir al desarrollo de nuevas propuestas y visiones en los ámbitos social, cultural, ético, económico, político e ideológico, que sean acordes con nuestras realidades, con lo que se puede germinar un espíritu democrático latinoamericano. Sobra decir que la razón fundamental de nuestro avance en estos cuatro años, ha sido la entusiasta y generosa participación de decenas de colaboradores y de usted, amigo lector, razón de ser de Veneno.
No pocos han sido los costos que los fundadores y colaboradores de Veneno hemos pagado para llegar a este cuarto aniversario; por ejemplo, en represalia por su labor independiente al frente de esta revista, Armando Ramírez fue cesado en junio de 1999 de la gubernamental Agencia Mexicana de Noticias (Notimex), conflicto laboral cuyo laudo aún está pendiente por las autoridades competentes (para mayor información, haga click aquí).
Sin embargo, esta celebración nos motiva a ratificar nuestro compromiso con los valores periodísticos que caracterizan a Veneno, así como nuestra creencia de que la razón crítica puede aportar soluciones a los grandes y pequeños problemas que afrontamos cotidianamente en nuestros países; que tenemos que ganarnos los espacios de expresión y que nuestros peores enemigos son la autocensura y el miedo a decir lo que pensamos.
Damos la bienvenida en este número a Robinson Yanez, Domingo José Schiavoni, Dafne Sabanes Plou, Felipe Pérez Roque, Héctor Guerra, Eduardo Tamayo G., Leonardo Ochoa, Ana María Peppino Barale y Alfredo Félix Pérez Araúzo.