Periodismo


COMUNICACIÓN Y MOVIMIENTOS POPULARES: ¿CUÁLES REDES?


Ana María Peppino Barale *

Entramos al siglo XXI sin lograr una respuesta equitativa e incluyente  al desencanto posmoderno y la crisis de paradigmas. La caída del socialismo real da lugar a un nuevo reordenamiento mundial que se debate entre una competencia feroz por los mercados que emprenden las superpotencias, y entre la disputa por la hegemonía política mundial, oscilando entre la decisión por un mundo unipolar (conducido por los Estados Unidos), por un universo de poder compartido y con equilibrios concertados, o atender a la propuesta de una tercera vía.

En América Latina, los efectos de este reacomodo mundial se dejan sentir con políticas económicas neoliberales  que ponen en riesgo las frágiles soberanías de los países de la región.  Si los ochenta fueron  -según  CEPAL- "la década perdida", la pasada no presenta resultados mucho mejores. Los gobiernos  latinoamericanos se muestran incapaces de trazar rumbos que nos conduzcan hacia la autonomía alimentaria, económica y política, y a la preservación y autodeterminación sobre el uso de los recursos naturales nacionales.

Sin embargo, en este momento histórico particular  donde muchos parámetros se derrumban  y donde aún no están claro los nuevos procesos  sustitutivos, junto a los sectores tradicionales de organización y lucha -obrero, campesino, popular- aparecen formas originales de movimientos sociales con sujetos emergentes -ecologistas, mujeres, carenciados, pequeños productores, cristianos comprometidos, pueblos indios, jubilados-, que se alían para fortalecer prácticas comunicativas que se entrecruzan y refuerzan a escala latinoamericana y mundial y que constituyen, a mi modo de ver, una respuesta a diversas problemáticas de índole social, económica, política, cultural y social. Proceso en el cual los Organismos no Gubernamentales-ONG juegan un papel significativo.

Apreciar  estas interrelaciones resulta indispensable para comprender  el origen y la trayectoria de experiencias de trabajo grupal en torno a la radiodifusión alterativa  en América Latina. Tales prácticas constituyen un elemento aglutinante y motivador que abren  vías alternas para reemplazar los canales institucionales obstruidos o inexistentes, que permiten la reagrupación de cuestionamientos a  formas de gobierno autoritarias, antidemocráticas y que ejercen su poder de espalda a las necesidades de la mayor parte de la población.

El trabajo relacionado con estos ejercicios comunicativos, va superando la atención a demandas inmediatas para tomar conciencia de su papel y consolidarse en un movimiento popular que logra aglutinar y dar una  dirección a las demandas de los actores sociales que se van definiendo de manera novedosa. Estas acciones  deben interpretarse como prácticas centradas en la construcción de identidades colectivas que intentan determinar nuevos espacios de relaciones sociales; supone integrar demandas de diversos frentes e incorporar reivindicaciones parceladas de sectores afectados por la crisis y cuyos actores son parte de movimientos populares específicos.

Estas expresiones de comunicación democratizadora que, con sus diferentes desarrollos y avances, actúan en el ámbito latinoamericano como un todo coherente, siguiendo objetivos comunes, compartiendo los progresos y las luchas por el reconocimiento legal. La heterogeneidad de orígenes y recursos -humanos, económicos, culturales- en lugar de ser un obstáculo ha fortalecido el proyecto común, valorando la diversidad y reforzando las similitudes.

Ahora, la constitución de redes representa una forma de reorganizar esfuerzos, de compartir resultados y beneficios, de reducir costos y, sobre todo, de fortalecer los movimientos populares aprovechando las nuevas tecnologías de información que  facilitan la distribución de noticias y programas. De este modo, pequeñas radiodifusoras tienen la oportunidad de acceder a material de calidad elaborado en centrales productoras y también la oportunidad de intercambiar regionalmente sus producciones. Si bien esta ventaja debe usarse con cuidado porque  su manejo  indiscriminado puede  transformar a la emisora en una simple repetidora de contenidos seleccionados según criterios y puntos de vista que posiblemente no tengan mucho que ver con la realidad local.  Es decir, las redes deben ofrecer un frente común ante el fenómeno globalizador que tiende a aumentar la desterritorialización  de la audiencia, que recibe mucha más información sobre los acontecimientos fuera de sus fronteras que de los sucesos del entorno local, regional o nacional.
Así, desde finales del siglo XX conviven tendencias que representan dos modos de enfrentar las problemáticas cotidianas:

[...] una, hacia la globalización y la transnacionalización, hacia los fenómenos de escala  planetaria en las comunicaciones, en los intereses económicos, en los peligros ambientales, en el armamentismo, en los acuerdos e instituciones internacionales. La otra, la revitalización de la localidad, de las raíces ancestrales, se manifiesta con violencia en las rivalidades étnico-culturales, en la autorreferencia cultural y simbólica, ya que no puede ser tecnológica o material, a riesgo de caer en el aislamiento.

La comunicación desde los movimientos populares no propone únicamente  ejercicios radiofónicos más o menos logrados, sino que los relaciona con proyectos de vida complejos que  implican el trabajo de grupos, organizaciones e instituciones diversas que representan a relaciones consolidadas. Esta forma de entender la comunicación da coherencia y vigor a las prácticas sociales que luchan, preferentemente, por superar la marginación, por dejar la trastienda de la historia para ocupar un lugar público.

Con este marco de referencia conceptual, a continuación me refiero a dos tipos de redes que ejemplifican  prácticas coherentes con los propósitos de las emisoras populares latinoamericanas respecto a responder a la era de la globalización, con la globalización de  "su  propuesta para que la voz de los pobres esté presente en la definición de un nuevo modelo de sociedad".  Y para cerrar, la referencia  a una red de mujeres relacionadas con prácticas radiofónicas originales. Constituyen un ejemplo de las acciones que los grupos sociales emergentes desarrollan para ganar espacios públicos.

ALRED-La Red de ALER

ALER-Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, fue creada en 1972 por los representantes de 18 Instituciones de Educación Radiofónica-IER   vinculadas con la Iglesia , reunidos en Sutatenza, Colombia, precisamente donde surgió la experiencia pionera. En ese momento se creía que la educación resolvería el problema del subdesarrollo. Con el tiempo, el énfasis pasó de los programas de educación formal a los de educación no formal y posteriormente a la educación popular. En sus casi tres décadas de funcionamiento (1972-2001).

Se distinguen tres etapas:

a) La posición inicial, donde la formación  se entendía como un espacio de conocimiento entre las afiliadas y sus realidades diversas;

b) Un segundo momento, en el cual se enfatizó la formación de productores y alentó la manufactura de producciones, para hacer realidad una radio al servicio de los sectores populares;

c) En la actualidad, se trabaja para que la formación-capacitación se constituya en un espacio que genere respuestas idóneas para atender a las  profundas transformaciones sociales.

Para superar una visión reduccionista de la comunicación (público cautivo y sectorial), que se justificó en cierta etapa ante la estrechez de oportunidades que permitían los gobiernos autoritarios, se propuso una nueva perspectiva:  la radio popular masiva. Cambio que exigió pasar de la preferencia por un público organizado a la masividad de los receptores. En ese camino, ALER promueve la formación de redes nacionales y favorece convenios con otras instituciones similares, como el firmado en 1994 con AMARC para no duplicar esfuerzos y acciones dirigidos a miembros comunes.

ALER ha justificado la creación de una  red  latinoamericana   como ALRED, que funciona desde septiembre de 1997, para construir un frente común a la globalización que abre fronteras y que atenta contra las radios locales que no pueden competir con los grandes recursos técnicos y humanos de las grandes cadenas internacionales. Una red que basa su fuerza en el conjunto, que apoya a superar el aislamiento de las radios locales, comunitarias, y a sus audiencias. La red también tiene sus exigencias: disciplina, seriedad, intercomunicación, organización y coordinación. Igualmente, se presenta la dificultad de seleccionar los temas informativos para que respondan a los criterios de la dimensión nacional de la nota local, criterios de prioridad, de seguimiento de la temática informativa.

El objetivo de ALRED: "intercomunicar  a más de 500 emisoras populares, comunitarias, culturales, universitarias, parroquiales y municipales, que deseen unir sus esfuerzos para producir y hacer cosas en común, y también para recibir beneficios en común".

Así, la emisora  participante en la red recibe una señal de audio digital con un menú de programación de interés general para escoger, elaborados por emisoras, centros de producción e instituciones de distintos países; también, una programación de interés nacional producida en el mismo país.

Este sistema da lugar a que cada radio pueda hacerse oír  en el mismo país o fuera de él por vía satélite. Se apoya  en un modelo de red informativa en que se define la relación entre  lo nacional-regional-local desde la perspectiva e intereses de los sectores populares, interesados en construir  una sociedad más democrática  y participativa. Es decir, que lo importante no se defina por su origen (la capital) sino por su interés público, y donde se incluya información de todo el país, porque si un hecho ocurrido en una localidad remota despierta el interés general en otras regiones, se convierte en una noticia de interés nacional.

Para ejemplificar el valor de esta aplicación de la tecnología de punta para intercomunicar a los pueblos de América Latina, cito el caso de la red satelital quiechua   que pretende favorecer el encuentro de grupos indígenas con objeto de revitalizar sus lazos comunes expresados no sólo en  la lengua  sino en sus costumbres, en su religión, en su  música.
Incorporar las nuevas tecnologías al servicio de los movimientos populares significa introducir formas diferentes de hacer las cosas, porque exigen cambios de conductas y valores culturales. Igualmente, varían la posición entre los que tienen acceso a las mismas y los que no lo tienen. Aquí vale aplicar lo que Paulo Freire propuso para la educación: debe ser una tecnología liberadora.

Púlsar-Moebius-Planeta Radio  de AMARC

En Montreal se fundó, en 1983,  la Asociación Mundial de Radios Comunitarias-AMARC. En su Cuarta Asamblea (Dublín, 1992) se aprobó el establecimiento de una oficina regional para América Latina con sede en Lima, Perú. A fines de 1994, se traslada a la capital ecuatoriana para estrechar vínculos con otras organizaciones del ramo: ALER, UNDA-AL, CIESPAL, PROA y la representación de la UNESCO para el área de Comunicación.

AMARC invita a asociarse "a las emisoras grandes y pequeñas, a los centros de producción radiofónica, a los de mayor y menor compromiso popular, a las radios religiosas y laicas, a las privadas y a las estatales, a las universitarias". Los socios se clasifican en: emisoras, centros de producción, asociaciones(regionales, nacionales, latinoamericanas, mundiales), individuos, agencias de noticias, editoriales. La condición fundamental para admitir a un nuevo socio "es que su trabajo sea democrático, constructor de comunidad".

A una radio comunitaria no la define la cobertura (mayor o menor potencia), ni sus características técnicas (AM, FM, OC), ni la propiedad del medio (de una comunidad,  una ONG, una iglesia, un grupo de jóvenes, un grupo de mujeres), ni el modo de producción (profesional o aficionado), ni siquiera el de transmitir o no anuncios comerciales en la programación. Lo que la distingue es la esencia de lo comunitario: los objetivos sociales por los que se lucha. Es decir, mientras las emisoras comerciales tienen una finalidad lucrativa y las estatales una propagandística, las radios comunitarias orientan su quehacer diario al servicio de la comunidad.

El movimiento de radiodifusión comunitaria tienen como objetivo social fundamental la democratización de las comunicaciones, con objeto de que la  sociedad civil tenga los espacios necesarios según sus intereses, en contra de la concentración de la propiedad de las radiodifusoras en manos de empresas comerciales que apenas  deja un 10% a otras expresiones sociales , cancelando el derecho de la sociedad civil  a tener acceso al espectro radioeléctrico que es un patrimonio de la humanidad administrado por los gobiernos.

Se parte de un concepto amplio con el fin de que sirva de guía para ir construyendo el espíritu comunitario, algo similar a la construcción de la democracia. No se es comunitario -ni demócrata- de la noche a la mañana, se trata de un proceder multifacético que está muy bien expuesto en la siguiente proposición:

[...] cuando una radio promueve la participación de los ciudadanos y defiende sus intereses; cuando responde a los gustos de la mayoría y hace del buen humor y la esperanza su primera propuesta; cuando informa verazmente; cuando ayuda a resolver los mil y un problemas de la vida cotidiana; cuando en sus programas se debaten todas las ideas y se respetan todas las opiniones; cuando se estimula la diversidad cultural y no la homogenización mercantil: cuando la mujer protagoniza la comunicación y  no es una simple voz decorativa o un reclamo publicitario; cuando no se tolera ninguna dictadura, ni siquiera la musical impuesta por las disqueras; cuando la palabra de todos vuela sin discriminaciones ni censuras, esa es una radio comunitaria.

Una radio se hace comunitaria cuando se entrega a la comunidad, cuando   atiende sus gustos y necesidades. Lo comunitario se entiende como un estilo de vida, de pensamiento, de relación con el público; no se puede decidir ser comunitario a priori. Es una construcción cotidiana en la que se avanza y se retrocede; en la que se acierta y se equivoca en la construcción de esta vocación social que es la radiodifusión comunitaria.

AMARC, con apoyo de la UNESCO y de la Fundación Friedrich Ebert  inicia  en 1996,  el servicio de la Agencia Informativa Púlsar  para distribuir información sobre América Latina y el Caribe vía  Internet a sus miembros.  Ofrecen cinco servicios, estructurados para ser utilizados por las radiodifusoras para sus programas informativos, pero que también son enviados a suscriptores -analistas, profesionales, profesores, estudiantes, grupos de derechos humanos, revistas e interesados en la región- que se encuentran por todo el mundo.

Los servicios son:

1) Boletín general Púlsar, de lunes a viernes envían de diez a quince noticias diarias sobre los  sucesos  más importantes acontecidos en el área;

2) Microboletines informativos Púlsar, adelantos noticiosos que les sirven a las radios para su informativo del mediodía o de la noche, consta de dos noticias que son ampliadas y actualizadas en el Boletín General;

3) Ciberbrujas, servicio semanal que informa sobre asuntos relacionados con la mujer Latinoamericana;

4) N~UQANCHIK material transmitido en quechua, sólo en audio, y contiene noticias y temas relacionados con la cultura andina, tres envíos diarios de lunes a  viernes;

 5) Audio, estos "clips" de audio acompañan generalmente a las noticias del Boletín General o de los Microboletines.

El boletín diario de noticias internacionales reúne las siguientes características: redactado como libreto radiofónico, con lenguaje y estilo propios de este medio,  para que pueda leerse directamente por el locutor del noticiero; contiene un 80 % de noticias de América Latina y el Caribe y un 20 % del resto del mundo; redactado con una perspectiva democrática, pluralista y objetiva;  con noticias frescas, de última hora.

AMARC inició, en 1999, una experiencia piloto del Programa Moebius  en América Latina y el Caribe.  Se enlaza con Planeta Radio, un proyecto que también comienza a tomar forma en lo regional y que contribuirá al fortalecimiento de las radios comunitarias y de la sociedad civil en la región y, a partir de su evaluación, a la expansión del Programa en otras regiones del mundo. El sitio Moebius-Planeta Radio permitirá el acceso a la programación y a la información de y para estaciones de radio y pequeñas redes, de forma directa en la región e, indirectamente, en otras regiones del mundo y contextos de producción informativa.

Se trata de un programa con servicios de intercambio a partir de Internet y de re-distribución a través de las radios comunitarias. También es un programa de capacitación sobre nuevas tecnologías.

Se basa en varios tipos de convergencia:

1) Entre las radios comunitarias y las tecnologías de la información y la comunicación;

2) Entre nuevas tecnologías como el Internet y tecnologías tradicionales como el correo postal;

3) Entre dos tipos de redes: las redes creadas por las radios comunitarias en el mundo -que actúan en otras redes más pequeñas en sus comunidades- y las redes formadas por las comunidades virtuales a través del Internet.

De esta manera AMARC asume el reto de evolucionar tanto en las herramientas técnicas como en los contenidos. De Púlsar como  primer paso para construir la convergencia entre la radio e Internet, pasa de la etapa inicial de distribución especializada de noticias vía correo electrónico -en la forma de archivos de texto principalmente-, al intercambio multilateral de información -en formatos hipertexto y en audio- valiéndose de una gama más amplia de recursos de Internet.

En cuanto a los contenidos,  pasa de la fase de la información noticiosa, al establecimiento de servicios de intercambio, distribución y capacitación, a través de redes temáticas especializadas: la educación y la cultura, el equilibrio de género, la salud, la paz y resolución de conflictos, la seguridad alimentaria, el medio ambiente, los indígenas, entre otras.

Red de Mujeres Radialistas de México

En octubre de 1995, en la Ciudad de México, coordinado por SIPAM se realiza el Primer Encuentro Nacional de Espacios Radiofónicos de Mujeres que reúnen a las responsables de 18 programas radiofónicos de distintos estados. Con ese antecedente, en  1997  se efectúa otra reunión esta vez coordinada por CIDEM , donde se constituye la Red Nacional de Mujeres Radialistas para desarrollar coordinadamente su posicionamiento en el ámbito público. Qué une a estas  mujeres con propuestas desarrolladas por indígenas, por campesinas, por universitarias, por integrantes de organismos civiles, por trabajadoras de medios comerciales:

[...] el interés por contribuir a modificar pautas y conductas que discriminan a la mujer [...] el interés de proporcionar a las mujeres  elementos que faciliten su participación en el diseño y gestión de políticas para acceder a los beneficios del desarrollo [...] el interés por fortalecer una visión de la sociedad donde la equidad sea un elemento fundamental para la cual se requiere fortalecer la presencia pública y política de las mujeres.

Para reforzar su labor la Red establece alianzas con agrupaciones civiles nacionales e internacionales  y emprender un diálogo con diversas instancias gubernamentales y con agencias de la ONU.

El frente común que pugna por una recomposición de valores, constituye un entrecruce de identidades particulares donde se intercambian experiencias y se comparten objetivos. De esta manera, va emergiendo una nueva identidad colectiva que se define  en torno de su acción en el campo de la comunicación radiofónica; entendida ésta como el espacio propicio, por sus características intrínsecas, que permite considerarla no como un fin sino como una parte sustancia de un proyecto integral de movilización social. Es decir, la práctica radiofónica se convierte en el foro donde se expone, se construye y se recrea la lucha del movimiento de mujeres; donde  converge la diversidad individual para integrar un espacio nuevo, una identidad compartida.

Muchos de los asuntos y perspectivas de este mundo contemporáneo de mercado global coinciden con los enfoques de la comunicación internacional y de la comunicación para el desarrollo. El papel de las corporaciones  de comunicación y las redes de información han creado una estructura supranacional que incide en el quehacer político, económico y cultural de cada nación.  Ante esta realidad diversas organizaciones de mujeres latinoamericanas relacionadas con el medio radiofónico,  han planteado la necesidad de discutir acerca del papel de los medios de comunicación y los productos culturales en el contexto globalizado y, sobre todo,  recomiendan precisar las prioridades de las mujeres  en dicho proceso.

Con motivo de la IV Conferencia de la Mujer  y el Foro de ONG’s, las representantes de 189 países se reunieron en Beijing  (1995) para celebrar la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer: "Acción para la igualdad, el desarrollo y la paz", previamente se llevaron a cabo varias reuniones mundiales en las que se presentaron las reflexiones regionales  y locales. Estos encuentros significaron la novedad de poner sobre el tapete de discusión el papel fundamental de los medios de  comunicación en el desarrollo y progreso de las mujeres. Los documentos finales surgidos de tales espacios de discusión, constituyen un referente fundamental para la acción y movilización de las mujeres en este campo: Declaración de Bangkok ; Plataforma de Acción de Toronto ; Declaración de Kalmar ; y  capítulo "J" de la Plataforma de Acción (Beijing) en el cual figuran los objetivos y estrategias dirigidos al adelanto y desarrollo de la mujer en el campo de la comunicación, se enumeran las medidas recomendadas para los gobiernos, para los sistemas de difusión nacionales e internacionales, para las ONGs y las asociaciones profesionales de difusión y para los medios masivos y agencias de publicidad.

Otro importante documento regional es el documento de trabajo de la Conferencia Regional Género, comunicación y ciudadanía en América  Latina. Retos y perspectivas al 2000  (Lima, Perú, 1997)

Es incuestionable que las Plataformas y Declaraciones anteriores constituyen una base importante para  el desarrollo de acciones específicas. Por ejemplo, la constitución de esta Red de Mujeres Radialistas, responde a las recomendaciones expresadas en dichos documentos respecto a la  constitución de redes para:

Forjar vínculos de solidaridad entre las mujeres y los hombres que trabajan en los medios de comunicación, en todos los niveles y condiciones, y que han sido sensibilizados a las problemáticas de género.(Declaración de Bangkok)

Reconocer la importancia de las redes de medios  de comunicación de mujeres a nivel mundial, tanto aquellas que proporcionan noticias sobre las actividades e intereses de las mujeres a los medios masivos de comunicación, como aquellas que utilizan medios alternativos para hacer llegar a las mujeres y a los grupos de mujeres información que las ayude y aporte en sus actividades personales, familiares y de desarrollo comunitario. (Plataforma de Acción de Toronto)

Fortalecer las organizaciones profesionales y grupos de base de mujeres que realizan trabajo de comunicación e información. (Declaración de Kalmar)

Las acciones para luchar por el derecho a la expresión, a la información y al conocimiento, deben entenderse como estrategias centrales para la conformación del poder global y, como aspectos indispensables para asegurar la participación democrática de las mujeres en los cambios mundiales. Las declaraciones y plataformas reseñadas estipulan  caminos estratégicos que sirven de guía y medida para evaluar los avances.

Hemos progresado en ese punto, pero es cuestión de analizar qué tanto se han cumplido las demás recomendaciones y cuánto se ha avanzado respecto al fortalecimiento de modalidades de empoderamiento y desarrollo de ciudadanía que lleven a reivindicar a la comunicación como un derecho humano. Es decir:

[...] asumir y luchar por el derecho a la expresión, a la información y al conocimiento, como elementos centrales de conformación del poder global y como aspectos indispensables para asegurar la participación democrática de las mujeres en los cambios mundiales.

La sola constitución de una red de mujeres relacionadas con el medio radiofónico no constituye una meta sino un medio, una manera de sumar esfuerzos para trabajar conjuntamente en una acción radiofónica nacional, alrededor de cuatro ejes comunes:

1) Salud y derechos sexuales y reproductivos;

2) Desarrollo y medio ambiente;

3) Derechos humanos y violencia contra las mujeres; y,

4) Democracia y ciudadanía. Y, sobre todo, trabajar desde una perspectiva de género para "hacer de la política un asunto de la comunicación".

Para lograr esto último, es necesario tener claro que la reorganización del modelo productivo implica la concentración y la globalización del poder; el modelo "neoliberal" impuesto ha acelerado y profundizado las diferencias entre unos -cada vez menos- que concentran la riqueza de los países de América Latina y un número cada vez mayor de empobrecidos. La consecuencia de esta depauperación ha golpeado más a las mujeres, de tal manera que se habla de una feminización de la pobreza.

De ahí, la acción de la Red  de Mujeres Radialistas de México debe vencer el reto de lograr mayor participación en las decisiones  políticas y económicas que tienen que ver con diversos aspectos de nuestra vida privada y pública, tal como se fijan en los ejes de acción. El derecho a participar en los medios de comunicación desde estas perspectivas no se nos va a conceder fácilmente, por eso es indispensable establecer alianzas con otros grupos y redes, tal como lo demuestran las estrategias seguidas para las campañas mundiales de salud de las mujeres.

Sin embargo, quiero resaltar un punto de gran trascendencia para el avance del posicionamiento de las mujeres en los medios de comunicación, y es la capacitación permanente para enfrentar los avances tecnológicos; así, no sólo es menester reivindicar el derecho a la comunicación  sino también el acceso a las nuevas tecnologías, como uno de los requisitos para evitar el proceso de exclusión social. En esta sociedad mediática, es indispensable lograr una presencia protagónica en el ciberespacio.  En este camino la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones-APC  apoya la formación de una red mundial de nodos de comunicación electrónica al servicio de la sociedad civil y, en octubre de 1997, en Quito, se efectuó la reunión latinoamericana del Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres de APC. Ahí, las integrantes del Programa fijaron su disposición a irrumpir en los espacios de decisión relativos a las estructuras e infraestructuras comunicacionales, conscientes de que actualmente:

[...]  la comunicación y la información han llegado a situarse al centro de todas las interacciones económicas, sociales y políticas y que, por lo tanto, la participación ciudadana de las mujeres depende en mucho de la posibilidad de incidir en estos espacios.

Por eso, la organización de cursos de capacitación en las nuevas tecnologías informáticas,  para que todas las integrantes de esta Red estén preparadas para  aprovechar las redes electrónicas, que por su agilidad y economía ofrecen posibilidades inéditas para descentralizar la información. Igualmente, diseñar su propia página en la red de redes (World Wide Web), desde una concepción democrática y no como iniciativa de pequeños grupos y sin vínculo entre sí. De ahí, la importancia de apoyarse en organizaciones como AMARC, APC-Mujeres, ALER y otras, que ofrecen cursos de capacitación, asesoramiento y apoyo técnico.

Colofón

Las redes representan opciones de intercambios provechosos, reforzamientos culturales, facilitadoras  de mayor equidad; ayudan a reducir la imposición cultural, eliminar diferencias culturales,  relación desiguales, peculiaridades étnicas, políticas, culturales y de género. Son canales propicios para difundir y compartir  las diferentes identidades culturales de las comunidades,  cuidando no servir de vehículo de las concepciones hegemónicas del mundo. Más bien deben constituirse en una  "forma de propagación de ideas y conocimientos  [...] para la solidificación y no la devastación, de las culturas nacionales".

Actualmente, lo que identifica  a una sociedad como "desarrollada" o en "vías de desarrollo" es su capacidad para participar en el intercambio global de información, bien sea como productores o como consumidores. Los integrantes de movimientos populares deben comprender, y aprovechar, el papel central que las tecnologías de comunicación e información, y en particular  Internet, pueden jugar en el desarrollo y en la participación ciudadana. Las redes aquí señaladas pueden ofrecer a los distintos grupos sociales,  la oportunidad de introducirse y posicionarse en los escenarios internacionales de intercambio de información -de tipo cultural, político y económico, pero también científico, operacional y técnico-.

Como AMARC, será cuestión de aceptar estas herramientas tecnológicas como oportunidad para fortalecer la colaboración entre las estaciones de radios comunitarias, aprovechando su eficiencia, calidad, cobertura y bajos costos para la distribución e intercambio de la información; entenderlas como un soporte para la red de radios comunitarias y, con ello, apuntalar su trabajo de promoción del desarrollo y la participación ciudadana.

Sin embargo, pese a que constituyen una oportunidad valiosa, es necesario reconocer que también amplían la brecha entre los que tienen, o no, acceso a las nuevas tecnologías de comunicación. Especialmente el acelerado crecimiento de Internet es un elemento que profundiza las condiciones de inequidad. Las redes como las mencionadas anteriormente, trabajan para reducir en lo posible esta disparidad.

Se trata, en suma, de un reto para promover una comunicación multilateral y plural, utilizando un recurso tecnológico que puede ser un ejemplo de unilateralidad y centralismo.
En esta realidad, el principal papel de las mujeres en los medios de comunicación es lograr una participación equitativa, que permita la construcción de democracias y diversidades, y que se garantice las formas de recibir, incorporar y circular informaciones de género. Recordemos que la organización sin un propósito firme de reordenar el poder de la información excluyente,  sólo servirá como entretenimiento o para ganar pequeños espacios -según el grupo y la capacidad de sus integrantes-, y no para desarrollar una verdadera democracia, basada en la igualdad de género y el respecto de todas las diversidades.

* Doctora en Estudios Latinoamericanos y profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.

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