LAS EMPRESAS DE LA MISERIA
Lilia Cisneros *
Para quienes no estén convencidos de que a partir del 2 de julio del 2000 se dieron cambios en las políticas sociales de México, el análisis comparativo entre las convocatorias a la coinversion social de los dos últimos años, es una metodología idónea para llegar a esa conclusión. Para empezar, el programa dejó de llamarse fondo, como lo acordaron diversos sectores y grupos operativos, con un ex secretario de desarrollo social, asesinado sin que hasta la fecha se sepan los motivos.
En su visión original, este fondo se estableció para apoyar proyectos operados por las organizaciones de la sociedad civil, que atienden a grupos en condiciones de pobreza, y no son incluidos en los programas prioritarios de gobierno. No se trataba de suplir las responsabilidades públicas, tampoco de subsidiar -con fondos fiscales por cierto- a grupos específicos, era una concepción novedosa, en la que se reconocía que organizaciones operativas con mucha eficiencia, estaban aportando, talento, tiempo, servicios y trabajo y podrían potencializarse por una coinversión financiera del gobierno.
En la versión del cambio, el objetivo prioritario no es apoyar proyectos específicos, sino fortalecer la participación de la sociedad civil –o sea los intermediarios de los miserables- en la superación de la pobreza y la exclusión; y de inmediato surgen los cuestionamientos ¿En el proceso de fortalecimiento de la parte privada, debe menguar la actividad pública? Cuándo alguna OSC fortalecida, viole derechos humanos, no ofrezca los servicios ofertados, utilice su membrete como frente para ocultar asuntos no muy claros, ¿el pueblo podrá exigir algún tipo de reparación, habida cuenta que sus actividades en parte se realizaron con fondos fiscales? Presiones como las de la AMPIAP para evitar cualquier tipo de control gubernamental, ¿están encaminadas a garantizar impunidad a cualquiera que se arrope, en una IAP o AC con autorización de deducibilidad de impuestos? ¿Que organizaciones privadas serán consideradas como aptas para entrar en un proceso de fortalecimiento?, ¿Fideicomisos como los del Señor delegado de la Miguel Hidalgo, negocios de servicios en capacitación que ofertan cursos carísimos, sistemas para procuración de fondos o desarrollo humano y fundaciones que promueven lo extranjero y denigran a nuestros profesionistas tienen derecho a los dineros del pueblo?
La respuesta a esta última pregunta, la da la propia convocatoria del año 2001 al establecer: que el máximo de aportación del gobierno será de doscientos cincuenta mil pesos, de acuerdo a unas complicadas tablas porcentuales, que remiten a unas reglas de operación –la letra chiquita- en las que es obligación sine quanon para los aspirantes a coinvertir, el demostrar de manera fehaciente, que se tiene en efectivo -preferentemente en una cuenta bancaria, hoy en su mayoría extranjeras- el numerario suficiente que avale su participación. Esto significa, en lenguaje simple y llano que para aspirar a ser fortalecida una OSC, debe ser sujeto de crédito. ¡Como en los bancos! si usted quiere que le presten debe demostrar que tiene dinero, si en cambio es un campesino luchón, trabajador, honrado pero pobretón, ni se acerque a solicitar nada, rásquese con sus uñas, siga apoyado a sus pobres, a sus huérfanos, a sus ancianos, a su mujeres violadas o maltratadas, pero hágalo sin aspirar al fortalecimiento del programa de coinversión.
Habría que analizar si en el caso del apoyo para los changarros los mecanismos son similares y habría que preguntarles a los genios de estas oportunidades, si están en posibilidad de entender -en la óptica del pueblo- porqué hay tanto desprecio a cualquier tipo de normatividad, que es lo que lleva a los ambulantes a considerar ridículos los planteamientos financieros y porqué -al igual que muchos sectores- hoy las llamadas OSC coinciden en percibir como demagógicos, insuficientes y hasta ofensivos, los programas sociales del cambio.
Claro
también existe la posibilidad de que falte madurez para comprender las buenas
intenciones foxistas y que de manera prejuiciosa se estén rechazando vibras
privatizadoras valiosas; si ese fuera el caso valdría la pena ponderar la
inminente aniquilación de las OSC carentes de crédito, para dejar -acordes a la
economía global- solo las vinculadas a corporaciones eficientes, es decir las
que tienen el respaldo de amigos influyentes que les dan credibilidad, como las
fundaciones avaladas por televisoras, monte píos con añeja historia, grupos con
capacidad de interlocución con el mundo -preferentemente en ingles- y todas
aquellas que estén en la posibilidad de publicitar sus logros en términos macro
y neoliberal lo cual incluye el cumplimiento de las acciones del año
internacional de voluntariado decretado en la ONU.
* Periodista.