LÁGRIMAS CANDENTES, LÁGRIMAS DE MUERTE
La inteligencia de la matanza
vale cuando el poder
es el mejor consuelo
para un corazón herido.
Herido el corazón, sus latidos
se consuelan bien acompasados
con la explosión de las bofetadas
sobre la tierra que buscan
convertir las montañas en
negativo de sí mismas, como
cráter para recoger la pedacería humana.
La burocracia de la muerte
en mero trámite de salida
con la vida.
No importan los huesos rotos,
ni el carbón de carne
que sigue encendido
por tiempo indeterminado
a pesar de los torrentes
de lágrimas. Pronto,
ellas también se extinguen
en ambos lados del
mismo rostro.
* Periodista especializado en Relaciones Internacionales.