Economía


EL COSTO SOCIAL DEL DESARROLLO EN TÉRMINOS MACROECONÓMICOS


Ariadne Gallardo *

Mucho se habla de responsabilidad política, en la ideología que promulgan los demócratas, donde lo mismo se mantiene el control del Estado desde el interior, al  marcar reglas y tarifas, que a partir del exterior, donde el ciudadano común, es vigilante y contribuyente con su cuota fiscal al sostén de una política de Estado.

Lo preocupante reside en lo inequitativo de ésta postura que preserva el índice de inflación  de la economía de un país como el nuestro, donde los postulados de la macroeconomía,  no  se visualizan a partir de la mano de obra, sino de las empresas generadoras de riqueza, que empoderan las cuentas públicas.

Coexisten contradicciones político económicas que forman parte de una responsabilidad  compartida, el ser político y su resonancia en el pueblo, pasa a formar parte de una sujeción de jerarquías y filtros que adolecen de responsabilizar a todo aquel que las observe de la misma forma, los intereses y la distancia entre éstos es diversa.

El mismo poder ejecutivo es incapaz  de percibir que sus acciones no aluden a un determinado núcleo social, cuya masa ocupa un espacio insignificante en sus intereses de Estado. Por ello se entiende que un gran número de activistas y revolucionarios, terminen sirviendo a intereses del “rating” comercial de muchos medios y, finalmente los movimientos sociales se sofocan ante el embate del poder económico  que forma y transforma a la gente que decide cómo y para qué vivir de acuerdo a determinada inclinación política.

Les invito a recordar conmigo aquellas palabras del ex presidente de México, Miguel de la Madrid, el 15 de noviembre de 1983 cuando la banca ya había sido estatizada 14 meses y medio antes:

“La banca nacionalizada constituye un elemento adicional en la ejecución de la estrategia de desarrollo del Estado; posibilita una mayor congruencia entre los medios y los fines de la política económica”

Con ello respaldó una operación que de origen jamás probo su eficacia, pues surge para suspender el libre mercado de divisas (Sept. 1982) y al final de cuentas termino favoreciendo a los propios banqueros. El peso de 40 millones de dólares, como parte de una fuga constante  de capitales, involucraba a políticos que hasta hoy día no son juzgados, que llevaron a la dependencia económica al país y nos hicieron perder la brújula, por mucho que el presidente de México, Vicente Fox, lo niegue ante los medios de comunicación (Diciembre/17/2001) (1).

Pero no perdamos la mirada en la preocupación central del texto que comparto con ustedes y que se enfoca en la inequidad de oportunidades para generar riqueza. Veamos que la clase obrera nace con la acumulación del capital, siendo la clase trabajadora quien forma parte del mercado de la mano de obra.

Entiéndase que lo único que un obrero puede vender es su fuerza laboral, carece de los medios de producción, aun cuando puede llegar a capacitarse y formar parte de un rubro de asalariados con mejores oportunidades, pero el que sostiene las macro-economías de un país es el empresario, este recorta personal de serle necesario, optimiza técnicamente lo que ofrece y el trabajador manual puede  ser expropiado de los medios materiales de producción, dejar las filas del ejercicio industrializado, para formar parte de una masa poblacional que oferta su fuerza laboral a un menos costo, no ya al mejor postor.

Fuerzas Obrero patronales

Las  relaciones obrero-patronales se enfrentan a diferencias muy marcadas que destacan la manera en que el capital se rige por fuerzas políticas y sociales que no se identifican -en su mayoría- con las necesidades del grueso poblacional que conforma la clase trabajadora (2).

Hay más gente viviendo despidos masivos y el trabajo manual de aquel que vende su talento a la maquila, construcción, labor agrícola, el obrero de fábricas de diversa manufactura, experimenta las fuertes repercusiones de un mundo global que no le da cabida.

En todo esto el Estado juega un papel fundamental, rige el destino del pueblo con una serie de reglas que justifica  como parte de los deberes que sostienen la paz, replantea concesiones a la clase trabajadora, impone, influencia, domina y establece estatutos que controlan la continuidad de las costumbres y tradiciones sobre la base de reglas éticas para todos los civiles, lo mismo que jurídicas o políticas.

Cuando su poder jerárquico reprime el libre ejercicio de las necesidades jurídico-culturales de un pueblo, se gestan revueltas o en el mejor de los casos iniciativas de ley que podrían  con el tiempo ser el eco de una sociedad más informada o necesitada de nuevos paradigmas.

No basta buena voluntad para gobernar cuando la estructura social y económica ya no responde a lo que un pueblo requiere, tomando en cuenta  que el neo-liberalismo no nos permite mejores posiciones y concentra la riqueza en unos cuantos, resulta prioritario articular nuevas estrategias.

Habida cuenta que la clase dirigente ya marcó - como lo analizamos antes-  la forma en que puede sobresalir  o subsistir; notamos que no son sus intereses la generalidad, en éste mundo que redescubre en los actos de caridad y los Tele-tones  una forma de llegar a los desamparados y aquellos que menos tienen.  Los poderosos o con mayor poder adquisitivo difieren cuentas de pago en impuestos por medio de estas actividades. Sin embargo la política de “extender la mano”  no dignifica, antes disminuye el valor que un ser humano tiene de sí mismo.

¿Qué pasa, cómo podemos establecer mejores estrategias?, la respuesta no es fácil, pero existe una frase de Louis Althusser que resulta muy reveladora:

“Frecuentemente un punto de vista, no sólo contradice a otro, sino que vive y se sustenta en el otro, lo mismo que éste segundo, no sólo niega al primero, sino que también depende y se basa en él”

Dado lo expuesto es fácil entender que lo que Althusser llamaba polaridad inter-sustentante, aparece con gran frecuencia en al historia de las doctrinas filosóficas: A mayor materialismo, la misma suma de idealismo le corresponde, lo mismo sucede entonces al empirismo con relación a los racionalismos, etc. (3)

De la palabra a los hechos en un mundo de ideas

Entonces el arte y las actividades del folclor musical y teatral sirven al nutrido espacio de la caridad. Las presentaciones altruistas se suceden una tras otra, los bancos de alimentos destinan perecederos a los asilos, pese a reparar  en lo que hubiera sido de tantos (as) ancianos (as), con una buena pensión y pagando  su propio pan y vestido, como todo ciudadano común.

¿Pero de qué sirve tener poder adquisitivo, en un mundo que gira alrededor del consumismo?, ¿Acaso sólo cuando es dádiva deducible de impuestos, se percibe lo imprescindible de lo accesorio?

Hay tantos intereses de consumo, como consumidores habrá y éstos se conocen mucho antes de la revolución industrial.

Tendrá que gestarse una nueva postura social, donde la escala de valores encuentre su polaridad inter-sustentante sin caer en la aparente ruptura ideológica con el capitalismo salvaje que hasta ahora impera y protege el universo macro-económico.

Toda revolución cultural que promueva valores fundamentales en el pensamiento crítico nos lleva a repasar la teoría del conocimiento, ante tal reflexión por mi parte me acerco a los postulados de Schelling quién basa en la filosofía de la naturaleza, lo que hoy trazan todos los que recurren a la sustentabilidad económica y el reciclaje como método de revaloración de espacios.

El modus operandi de las prácticas políticas, sí bien se fundamenta en las teorías ideológicas, también lo hace sobre la base de valores pragmáticos, donde es posible entrever contradicciones y gestar nuevas estrategias de acción; hoy por hoy el ser social hace eco en organismos no gubernamentales, ejerce presión en los muros inamovibles del poder central y reafirma su paso hacia la transición democrática moderna.

Tendremos tal vez que esperar para darle un giro distinto a la realidad que durante más de cuatro siglos ha legitimado la geo-política como arbitro entre el orden y los desórdenes del mundo. Esa polarización Este / oeste, acelera el retorno a las reprimidas representaciones geo-económicas del planeta (4).

Citando puntualmente al belga Mattelart percibimos con claridad lo que el estudioso belga reconoce como campo semántico  de la globalización, entendiendo como se ha priorizado a al informática como arma esencial de la restauración de la voluntad general  y recuperación de una economía cautiva a las condiciones exteriores

Es revelador el encuentro con tales argumentos cuando los periodistas que nos encontramos en la red reconocemos que replantear el pensamiento crítico, forma parte de nuestra forma labor, nos adherimos a sus postulados y esperamos que la problemática y controversia experimentada en estos momentos en diversos sitios del planeta, regule la información y los debates de un nuevo orden de ideas.

La hegemonía finalmente es una paradoja y su esencia ha alimentado las utopías realizables de la historia universal. Meditemos pues en nuestras propias aportaciones.

Notas:

1.- Rafael Loret de Mola, Los cómplices, página 165, ed. Océano.

2.- Enrique González Rojo, La revolución proletario intelectual, página 47, ed. Diógenes.

3.- Enrique Gonzáles Rojo, Para leer a Althusser, página 116, ed. Diógenes.
4.- Armand Mattelart, Historia de la utopía planetaria, cap. "El espectro multinacional", página 373, ed. Paidos.

* Comunicadora social.

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