Argentina


EL PAÍS QUE DEBEMOS REFUNDAR


Hugo Alberto de Pedro *

En Argentina solamente un vidente podría animarse a pensar en un escenario futuro, o bien intentar desde la lógica económica y financiera pretender proyectarlo. Lo cual en lo más mínimo es una incapacidad política, catedrática, profesional o intelectual, sino que más bien se parece a no saber ya sobre que país se emite una opinión o pronóstico.

Las medidas económicas adoptadas desde hace dos años están enmarcadas en la continuidad de lo que ha sido el gobierno menemista anterior que duro diez años en el poder, siendo, sin embargo, su cambio la premisa que el ex presidente de Argentina, Fernando de la Rúa, levantó como propuesta electoral. Haciendo la salvedad que se mantendría la Convertibilidad y que en estos momentos también ha perdido en un viaje sin retorno.

Argentina, quizás el más obsecuente y disciplinado alumno del F.M.I. ni siquiera le queda la posibilidad de participar en las fiestas de fin de año. El padre de éste escolar sobresaliente, Domingo Cavallo ni siquiera pudo mantener una reunión seria con los enviados de ese organismo financiero internacional y le ha quedado solamente la posibilidad de concurrir a la dirección para pedir disculpas y solicitar su reincorporación. Indudablemente que ésta se dará a cambio de mayores concesiones que tranquilicen a los acreedores y que desde el vamos sabemos que no cumplirá.

- Con los siguientes datos que impone la realidad actual, a saber:

- Riesgo país que supera los 4.000 puntos básicos y que no tiene techo.

- Salida de divisas del país superior a los 15.000 millones de dólares.

- Tasas de interés por colocaciones a plazo fijo cercanas al 9% y un costo del endeudamiento empresario y de las personas cuatro veces mayor, con una tasa interbancaria del 300% anual para evitar la caída de las entidades ante el retiro de fondos.

- Un canje de la deuda realizado en estos días cercano a los 56.000 millones.

- Miles de millones de dólares girados desde el Banco Nación al exterior por instrucciones del Banco Central y provenientes de las reservas del país.

- Más de 4.000 millones entregados en el último mes por el Banco Central a los bancos para atender sus compromisos.

- La indisposición de los fondos de los ahorristas, empresas y personas, en las entidades bancarias para que éstas no se caigan ya que sus casas matrices le han cortado cualquier tipo de giro hacia la Argentina para atender los depósitos de sus clientes.

- El pase constante de las colocaciones a plazo fijo hacia cuentas de mayor disponibilidad teórica (caja de ahorro y cuentas corrientes) que originarán alrededor de 1.500 millones saliendo del circuito financiero mensualmente.

- El corte total del crédito externo comercial para realizar importaciones o renovaciones de esos compromisos.

- La negativa de poder recibir 1.264 millones del FMI aprobados hace solo tres meses y que persigue el fin de que no sigan fugándose fondos del sistema o bien condicionar más al país con sus recomendaciones –ordenes-.

- La toma compulsiva de los fondos de las AFJP depositados en bancos del país a cambio de pagarés denominados Letras del Tesoro.

- Un déficit fiscal para este año del orden de los 8.000 millones, déficit cero mediante.

- El empapelamiento con decenas de diferentes tipos de bonos, papeles pintados, que violentan el corazón de la convertibilidad y que cuentan con la complicidad de las provincias.

- Un mercado de acciones que sube inconsistentemente solo por especulación financiera y no como producto de la rentabilidad de las empresas.

- Vencimientos de capital e intereses externos por 2.500 millones y más de 500 millones que empresas privadas deben afrontar, ambas antes de fin de año.

- Una salida superior a los 1.500 millones en la última semana del circuito bancario.

- Un desempleo superior al 20% y en descontrolado crecimiento.

- La paralización total de la actividad productiva de las pequeñas y medianas empresas.

- Los bonos argentinos en el exterior cotizados a menos de un 40% de su valor nominal.

- La caída de las reservas del Banco Central que  garantizaban la convertibilidad a solo 18.000 millones.

- La posibilidad de elevar el recorte de jubilaciones y sueldos públicos al 20% para efectuar un recorte de los gastos en el presupuesto del próximo año del orden de 4.000 millones.

- El regreso del dólar paralelo a una cotización superior al 20% de la paridad 1 a 1.

- El seguro acecho de los fondos buitres que compran los degradados títulos argentinos en el exterior para su pronto sometimiento a los tribunales de Nueva York que les permitan recuperar su valor nominal como lo han hecho en otras oportunidades con Costa Rica, Perú, Jamaica, Brasil, Panamá e incluso Argentina.

- Cuatro años de recesión sostenida y baja de la recaudación impositiva, a pesar que en dicho período la misma se ubica en el orden de los 200.000 millones.

- La segura imposición de Estados Unidos para que Argentina entre al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y olvide los compromisos del Mercosur.

En estas circunstancias, no existe economista, político o lunático que en forma categórica, sólida y creíble pueda sostener una salida para la economía nacional, pero como es de esperar aparecen voces que hablan de devaluación total, devaluación parcial para el comercio internacional, dolarización o bien seguir con la convertibilidad a rajatabla. Todas estas opiniones carecen de absoluta viabilidad si no se las considera dentro del diseño de un nuevo Estado, ya que simplemente se convierten en posicionamientos de los diferentes grupos de poder económico que no contemplan las necesidades de toda una sociedad.

Pues entonces, como es costumbre, hubiera quedado en manos de Cavallo principal culpable de la actual situación, primero con el Justicialismo y ahora con la Alianza; o de Marx -Daniel, no Carlos- mimado interlocutor ante los organismos de crédito internacionales desde hace muchos años, condicionar una vez más el futuro de la Nación con acuerdos realizados una vez más a espaldas del pueblo. Pero es de destacar la pasividad y complicidad de la clase política argentina, salvo muy pocas excepciones, que en lugar de realizar una concertación con todos los actores económicos solo esperan los errores y la agudización de la crisis para correr a pedir micrófonos para denunciar y hacernos creer de su preocupación por las vicisitudes que debe soportar un pueblo entero.

Personalmente entiendo que ante el peligro de una conmoción y estallido social la única salida que tiene este país es:

Realizar una moratoria de por lo menos cinco años sin ningún tipo de giro de divisas al exterior y establecer una tasa de interés para la deuda no superior al cincuenta por ciento de la tasa libor y enmarcada dentro de un compromiso de la totalidad de los partidos políticos, organizaciones obreras y empresarias que establezcan su cumplimiento sobre la base un porcentaje de las exportaciones del país.

Además de realizar una revisión muy seria sobre el origen y composición de la deuda para determinar aquella que realmente fue contraída realmente y que sea verificable, como también que haya tenido como destino el financiamiento del estado y no meros pases o movimientos especulativos que permitan detectar causales de corrupción de las diferentes administraciones desde mediados de los años setenta.

Establecer un programa económico que considere las siguientes cuestiones:

- Reactive la economía nacional con eje en las PyMEs y dinamice la obra pública junto con una rápida política de infraestructura en todo el territorio nacional.

- Establezca pautas más justas en la distribución del ingreso nacional.

- Garantice el ahorro interno tanto como a las inversiones en actividades productivas nacionales y extranjeras, debiendo éstas últimas estar sujetas a normativas sobre reinversión de utilidades en nuestro país.

- Establezca un sistema bancario estatal fuerte y rector del mercado financiero, dotándolo de una sólida y fuerte capacidad para intervenir en su regulación.

- Creación de un Banco de Desarrollo y Producción Nacional que tenga como única finalidad la asistencia financiera a las PyMEs. Y acompañe su desarrollo, captación de mercados, inversiones, etc.

- Seguro de empleo para desocupados y subocupados para la realización de trabajos comunitarios, de obra pública en todos los ordenes de la organización estatal, de una suma igual a la canasta familiar, con el fin no solo de garantizar un empleo estable sino también devolver a millones de personas la dignidad del trabajo.

- Subsidios y salarios familiares que consideren las necesidades de educación de los hijos de los trabajadores, como así también la asistencia en los casos de nacimientos, casamientos y fallecimientos para proteger el ingreso de empleados ante éstos acontecimientos.

- Normativas que faciliten el ingreso al primer empleo de los jóvenes, junto con la reducción de la edad para acceder a la jubilación a efectos que permita el aumento del empleo.

- Retornar a un sistema único de jubilaciones y pensiones a cargo del estado nacional y respetando los existentes en las provincias en caso de ser más beneficiosos.

- Fijando el monto de la jubilación mínima en los niveles que permita la dignidad de vida de nuestros mayores.

- Reapertura de las empresas quebradas en una cogestión entre empresarios y trabajadores con un celoso control estatal y apoyo crediticio subsidiado por el Estado.

- Tratamiento del endeudamiento de productores del campo, industriales y comerciantes, con plazos de pago y costo financiero que permita su cancelación en forma segura y permitiendo la continuidad de su desarrollo empresario.

- Implementación de una política impositiva para el crecimiento con la disminución o la anulación de los impuestos que gravan el consumo para que esos fondos queden en el circuito productivo y evitando su efecto regresivo.

- Moratoria impositiva que permita su cumplimiento y severas sanciones en caso de no realizarlo.

- Adecuación de los precios de los servicios públicos prestados por empresas privadas a los valores internacionales, que permitan de esta forma disminuir el costo del país para el desarrollo de actividades económicas y costo de vida de los habitantes.

- Intervención activa del estado en el comercio exterior que no permita prácticas que ataquen la industria nacional.

- Establecer por ley el control parlamentario específico sobre los empréstitos internos y externos tomados por el estado, como así también el seguimiento de su cumplimiento y las posibles renegociaciones.

- Establecer una política de compre nacional para los organismos públicos municipales, provinciales y nacionales.

- Establecer verdaderas economías regionales perfectamente delimitadas y supervisadas por las legislaturas de las provincias que la conformen para garantizar el desarrollo del interior del país.

- Dinamización urgente del Mercado Común del Sur (Mercosur) con acuerdos de crecimiento sostenido entre los países miembros y una rápida búsqueda de una integración comercial, productiva, financiera y fiscal con el resto de los países de América del Sur y el Caribe.

- Respecto de las decisiones políticas en la democracia:

- Establecer por ley la prohibición de los Decretos de necesidad y urgencia como el otorgamiento de poderes especiales al presidente de Argentina.

- Establecer que los poderes legislativos, nacional y provinciales, junto a los concejos deliberantes tengan la obligatoriedad de sesionar tres veces por semana,  permitiendo una amplia difusión de las sesiones hasta que se realice una nueva legislación en todos los ámbitos, que sea fundacional para un nuevo país, con ejes en normativas que garanticen justicia, libertad, derechos y solidaridad para todos los habitantes.

- Convocar a una Asamblea Constituyente que diseñe una nueva Constitución Nacional que se adapte a un país moderno y que pretende crecer, tomando idéntica decisión todos los estados provinciales.

- Reordenamiento y reformulación de todos los códigos de fondo para que garanticen todos los ejercicios de derechos y el cumplimiento de las obligaciones del Estado y los particulares.

- Establecer que únicamente podrán ser los tribunales internacionales los que podrán tener intervención en dirimir conflictos de tipo económicos, financiero, sobre derechos humanos que tenga como parte al Estado Nacional, evitando así que el Poder Ejecutivo entregue la administración de la justicia a manos de países con intereses contrapuestos con los de la Nación.

Para terminar, es sencillamente refundar nuestra patria, hacer la revolución de las ideas, proyectar en las generaciones futuras un horizonte de crecimiento, sostenible, sustentable y fundamentalmente solidario que se nos viene negando desde hace muchas décadas.

* Periodista.

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