Panamá


ES HORA DE ACTUAR, SEÑORA PRESIDENTA


Tomás Cabal *

La presidenta de Panamá, Mireya Moscoso no puede asumir la posición de la avestruz frente a las graves denuncias y acusaciones de corrupción en su gobierno y en la Asamblea Legislativa.

La crisis no es un "problema interno del Partido Revolucionario Democrático (PRD)”, es un problema que amenaza la gobernabilidad, la seguridad jurídica y la democracia panameña. A grandes males, grandes remedios, reza el dicho popular, por lo que invitamos a Moscoso a liderar una gran cruzada nacional contra la corrupción.

En apoyo a ese loable propósito, la mandataria puede efectuar tres cosas que ayudarán a limpiar la imagen de su gobierno:

- Sancionar inmediatamente la ley de transparencia pública.  El documento ha sido engavetado en la Asamblea, mientras abogados y leguleyos buscan la manera de retrasar o cancelar su puesta en ejecución,

- Nombrar de inmediato al director de la Oficina Anticorrupción; muchas personas se han ofrecido a ocupar el cargo ad honorem,

- Pedir que todas los funcionarios del gobierno, del congreso y de la corte suprema  vinculados al escándalo de pagos y sobornos renuncien de manera voluntaria a la inmunidad parlamentaria y se separen voluntariamente de sus cargos mientras duran las investigaciones que adelanta el Ministerio Público. Esta medida incluye al viceministro de la Presidencia y a los dos magistrados recién nombrados, además de todos los legisladores mencionados en las investigaciones.

Aquellos que resulten inocentes serán reintegrados a sus puestos apenas culminen las pesquisas. El pueblo panameño no aguanta la corrupción imperante que castiga y golpea a los mas humildes. La APEDE ha hecho un llamamiento a todos los gremios, clubes cívicos y organizaciones no gubernamentales reunirse para organizar un gran movimiento nacional en favor del adecentamiento público. Este movimiento puede funcionar como lo hizo en su momento la Cruzada Civilista, organización que se enfrentó a la dictadura norieguista hace 15 años.

El pueblo panameño no tolerará que se le eche tierra al asunto o que el gobierno nos venga con paños tibios. Urgen medidas heroicas para salvar nuestras maltrechas instituciones públicas en manos de mercaderes y sinvergüenzas que venden sus conciencias por el vil metal. A la primera mujer que llega al solio presidencial le toca encabezar las acciones de adecentamiento moral y cívico antes de que el pueblo soberano se lance a las calles a reclamar lo que por derecho le corresponde.

Los tres órganos del Estado han perdido credibilidad frente al electorado. La corrupción es galopante mientras la opinión pública contempla estupefacta como legisladores y funcionarios públicos negocian el patrimonio nacional.

En Perú el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori se desplomó después de que se conocieron los vladivideos que mostraban el pago de un soborno a un legislador de oposición.

Proporciones guardadas, lo que vimos en la televisión hace unos días es igual de escandaloso y ha colmado la paciencia del pueblo panameño.

* Periodista.

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