CAPERUCITA, EL LOBO Y LA GRANADA ROJA
Ernesto Con *
Dotada de un gran amor proletario,
desplegando su capa roja al viento
detallaba su panfleto incendiario
para alzar al mundo de sus cimientos.
Marchaba con su mochila al hombro,
la motivaban grandes sentimientos,
y marchando al compás de Él este es rojo
silbaba y bailaba a los cuatro vientos.
Cansada se apoyó contra un malinche
devorándose una granada roja;
siguiendo los consejos de su madre:
¡Borra al capitalismo y a sus moscas!
Tomó la doncella el camino corto
convencida que allí lo encontraría,
y lo encontró tan demacrado y gordo
que sin ningún esfuerzo se moría.
Sacó Caperucita de su bolso
una gigantesca granada roja,
y atufándola en la boca del lobo
libró al pobre lobo de su congoja.
* Copyright 1997, "El Poeta de la periferia", de Divagaciones de una sombra.