EL GRITO IRREVERENTE
Ernesto Con *
Yo no exalto la sumisión del hombre,
al contrario, exalto su rebeldía;
la cobardía tiene tantos nombres
como tiene de claridad el día.
Yo no obedezco a la fusta y al ombligo,
ni asiento a lo que los tiranos digan;
yo simplemente camino conmigo,
y sigo lo que el corazón me indica.
Yo no venero el zapato en la frente
ni venero los iconos del día;
jamás abandono nada a la suerte
ni me acuesto con el ano hacia arriba.
Yo no cortejo a las criadas de librea
ni me asocio con el coro de Midas;
son estrechas las puertas de la iglesia
y vasto el horizonte de mi vida.
Yo soy de la opresión su perfido enemigo
y no capitularé hasta verla vencida;
y no claudicaré a su protocolo escrito
ni me uniré al rango de sus corruptas filas.
"El Poeta de la Periferia", de Divagaciones de una sombra.