PERIODISMO Y POESÍA
Cristina Castello *
Trabajo como periodista, años ha.
Soy persona.
Soy poeta.
Tengo sed.
Quiero una vida humana para todas las personas. Y trabajo convencida
de que, si cada uno trata de cambiar su pedacito de mundo, el Mundo puede
cambiar. Para que no nos resignemos a una existencia miserable.
Para nadie nunca nadie.
Por Libertad y Cultura.
Que Cultura es Dignidad.
Es repeler la corrupción de alma y de bolsillo.
Por el derecho a la libre determinación de los pueblos.
Por la justicia y la Justicia.
Trabajo por el Arte.
Que Arte es vida y vida debería ser Arte.
Soy dionisíaca para sentir y apolínea en el estilo.
Tengo sed.
¿Por qué no una presentación convencional? Porque
es verdad que somos lo que hacemos. Pero también, cómo lo
hacemos.
Somos lo que vivimos, sentimos, decimos, miramos, amamos, luchamos,
escribimos.
Damos.
Somos la intensidad del compromiso que afrontamos con la vida.
Y somos lo que soñamos, si trabajamos para que los sueños
se cumplan.
Ahora, a modo de síntesis. Jamás milité en partidos
políticos.
Soy una suerte de librepensadora y sentidora, por lo cual pago los
precios pero gozo de la libertad interior- de no “pertenecer”.
Estudié periodismo, porque quería escribir (aunque escribía
intentos de poemas desde mis cuatro años)
Estudié para poder después, develar y revelar.
Quitar las MÁSCARAS.
Era casi una nena y no tenía conciente que las dos fuerzas que
nutren mi intensidad, son la poesía y las manos abiertas para dar.
Esos dos fuegos interiores –que me hacen arder en mí misma-
a veces comulgan. Otras, se excluyen.
Cuando se apartan, tengo sed.
Más sed.
Ahora, a lo usual. Mi trayectoria en periodismo. Muy abreviada porque
es larga y nada me aburre, salvo las enumeraciones.
En medios gráficos, escribí kilómetros de palabras.
Tuve a mi cargo las notas de portada de “Viva” (la revista dominical
del Diario “Clarín”). Fui redactora jefe de la revista “Gente”
(para la parte seria: abomino de la vacuidad); y en los diarios “Tiempo
Argentino”, “La Voz del Interior”, “Córdoba”,
“Los Principios” y otros. También colaboré en los
diarios “Clarín”, “La Época”, “La Voz”...
y siguen las firmas. Fueron muchos. También escribí para
“Somos”, “El Gráfico”, “Para Tí”, “Arte
al Día”, “La Semana”. Y.
En la época del último y genocida golpe de Estado en
Argentina, ni siquiera pensé si estaba o no prohibida.
Tenía que hacer.
Sola y sin la pertenencia a la cual me referí, convertí
mi vida en un intento de ayudar a quienes padecían. Es una vivencia
larga. Honda. Daría para escribir mucho.
En la vida de muchas personas -¿de todas?- hay uno o más
momentos, que definen “un antes y un después”.
Es una zona de fractura.
Aquellos años lo fueron para mí.
Aquel olor a cárcel.
Aquel olor.
Aquel.
Me llegaba al hueso del alma. Dios¡
Calaba en mí, cuando visitaba algunos pobrecitos a quienes habían
puesto “a disposición del Poder Ejecutivo”, con lo cual tenían
alguna posibilidad de vida.
No me importaba de qué partido político eran o no. Nunca
milité, ya estaba dicho. Salvo con la vida.
Iba a verlos por un imperativo interior. No sé permanecer indiferente
ante el dolor humano, ni ante la injusticia.
Por Gracia, tampoco ante la belleza.
Hoy creo que también estos tiempos serán un día
“un antes y un después” para mí.
Días en los cuales Argentina vive de nuevo genocidio y tortura.
Por hambre, por represión encubierta.
Con ojos sin sombras. Los de tantos miles más miles de inocentes
que sufren.
Con esos ojos, sin luz.
Sigo con lo usual.
En radio. Fui columnista de “Amanece que no es poco”; y tuve
mi propio espacio: “Convengamos que... con Cristina Castello”.
En televisión. Hice hasta marzo de 2001 mi programa: “Sin
Máscara”. Se veía en Argentina y América Latina.
Con acento en la cultura –siempre poesía siempre- pero traspasado
por la vida. Abomino de los “culturosos”.
Como todo lo que hice cuando fui libre y sin depender de empresas supuestamente
periodísticas, poesía-vida-política-compromiso social,
fueron y son una sola cosa en mis decires.
Los derechos humanos. Que incluyen la alegría.
En mi palabra escrita, en mi palabra hablada.
Sé cuánto bien hizo “Sin Máscara” al alma
de las personas. Y quiero-quieren, volver y que vuelva a la pantalla.
Y volveré con “Sin Máscara”.
Creo en la siembra.
Bendigo el poder de las semillas.
Y tengo
Sed.
Fui docente de “La entrevista periodística”. Amé
y amo mucho a quienes siempre llamaré “los chicos”. Los chicos me
amaron y aman mucho.
Bendigo el poder de las semillas.
Ahora mi hoy, en trabajo.
Soy consejera editorial y columnista de “Página
Digital” y trabajo para otros medios de Internet. También
escribo para algunos periódicos de papel: de Roma, de Perú
y de otros países.
Tengo en etapa de realización cinco libros.
Hago mi página Web.
Tan amplia será, que parecerá un portal. Será Periodismo
Sin Máscara. Será Poesía. Vida.
Con cada nota que escribo, recibo tantos, tantos mails del Mundo. Tantos,
que no digo el número para que no me piensen mentirosa.
No. No.
Amo la transparencia.
Amo el mar y la Naturaleza toda. Los pájaros, las personas buenas
y París. Amo los faros y las vísperas.
Amo la poesía de Robert Desnos, de Paul Eluard,
de Louis Aragon, de Kavafis, de William Yeats, de
Roberto Juarroz, de Olga Orozco, de Seamus Heaney,
de Ungaretti, de Rilke, de Celan.
De.
Amo a Mahler, a Saint Colombe, a Marais, a Poulenc,
a Bach, a Faure, a Beethoven, a Schumann, a
Palestrina.
A.
Amo la pintura de Fra Angélico, de Redon, de Moreau,
de Eduardo Bendersky, de Mantegna, de Goya, de Velázquez,
de Piero Della Francesca, de Morandi, de Turner, de
Munch, de Guillermo Roux.
De.
Creo, siento y trato de vivir, en Dios, en Arte y en Amor, en su sentido
amplio. Y cuando digo Dios, no hablo de la jerarquía eclesiástica.
Digo Dios.
Soy esclava de la Belleza.
Que Belleza es Bien, Verdad, Justicia. Belleza es manos abiertas para
dar. Es síntesis contenedora de ética y de estética.
Soy poeta y escribo poco ahora.
Argentina está tan mal, que las manos abiertas para dar se pelean
con mi búsqueda interior: la poesía.
Tengo sed.
Vivo con los pies en la tierra. Porque para poder burlar la realidad,
hay que conocerla.
La “realidad”, esa llave de clausura hacia todas las puertas del deseo
(Olga Orozco).
Vivo con la mirada en el cielo, porque no me conformo con la llave
de clausura.
Quiero armonía. Quiero un mundo justo, Quiero vivir “en” arte.
Tengo Sed.
Quiero un planeta de seres humanos con alas.Para que el “adentro” de
todos acaricie la luz.
Para alzarnos de abismos cotidianos.
Alas para arrullar a los solos, a los pobres, a los tristes, a los
de alma ausente.
Alas para agitar en alborozo de dichas infinitas.
Alas para que la vida de todos sea plenitud y no vacío.
Alas por un Periodismo Sin Máscara.
Por una Vida Sin Máscara.
Y por mi sed.
Que es sed.
Y es agua.
Trabajo como periodista, años ha.
Soy persona.
Soy poeta.
Tengo sed.
* Periodista.