México


LA DIMENSIÓN EQUIVOCADA


Lilia Cisneros *

Error, no es aquella serie blanco y negro, televisada en los 50, sino la que tiene atrapados a millones de personas por el embrujo de la globalización, Escenario de tierra prometida que está empezando a arder, dejando al descubierto quebrantos, en empresas mundiales, primero las aéreas, -como resultado del 11 de septiembre decía el guión- luego las energéticas, hoy las de telecomunicaciones, que en París dejará sin empleo a otros 10 mil y casi un número similar en Perú y... Sin contar similar podredumbre en Xerox, Walt Disney  y todas las que hoy son sospechosas de delincuencia financiera organizada.

En la dimensión equivocada, las personas no se guardan el respeto que nos enseñaron nuestros padres.

Ahí, el presidente responde con sarcasmos a los representantes del pueblo, estos aprovechan su puesto para hacer negocios legales, los medios de comunicación, usan concesiones para asegurar que los morbosos y desocupados permanezcan frente a la caja idiota consumiendo su publicidad, tenedores de libros  convertidos en financieros por obra y gracia de títulos extranjeros, se llaman hoy auditores aunque parecen inquisidores ineficaces; y han aprendido en las universidades –sobre todo en las privadas- a hacer y solapar fraudes millonarios.

Los poquísimos con utilidades que debieran pagar impuestos, desvían fondos a través de la caridad, con la complicidad de un estado adelgazado y maniatado favorecedor del incremento presupuestal a los cuerpos de represión, la extinción de los programas sociales y la venta del agua de un pueblo sediento a, quienes por la quiebra en las transnacionales, entrarán ahora al mercado monopólico-global de los básicos.

Imposibilitados para salir de esta dimensión cualquier acción resulta heroica para defenderse de la crisis de identidad generalizada, los que aun no sucumbimos hemos de convivir con altos ejecutivos que procuran al jefe sólo para obtener dinero como cuando los bebés asocian su seguridad al seno materno, empleados ajenos a la idea de responsabilidad, que estampan su firma en contratos que de antemano saben incumplirán, miembros del grupo que a la mentira le llaman audacia y a la deslealtad ocurrencia.

Tenemos que aceptar como válidas obras de gobierno inexistentes, cobrando vida e importancia en el espacio publicitario, secretarios de estado sin voluntad ni capacidad de acción, aunque con mucha inventiva para el imaginario del hubiera, por su condición de alejamiento de un país que les es extraño, un estado para ellos concebido como empresa y una humanidad asombrada cotidianamente por no saber si es animal domesticado, depredador, robot en serie o antecesor de la raza clonada, que responda absoluta y cien por cien a los intereses del poder mundial.

En la dimensión equivocada, sólo se espera que sobrevivan los que cumplan el modelo preestablecido donde los patos le tiran a las escopetas; los otros deben ser eliminados por los mismos escogidos, que están convencidos para no tolerar a periodistas atrevidos, dirigentes populares o líderes sociales honorables.

* Comunicadora social.

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