México


LA ESTADÍSTICA, EL ANÁLISIS Y EL SOCIALISMO


José Antonio López Elías *

La izquierda nace con los jacobinos franceses en 1792 y adquiere una concepción científica con el marxismo de 1848-1875. La Comuna de París es el primer taller de gobierno obrero. El partido Bolchevique y Lenin establecen los paradigmas del socialismo y el comunismo. Stalin y Mao desarrollan las potencialidades de estados socialistas y, del término de la 2da. Guerra Mundial al derrumbe del muro de Berlín, el mundo observa el desarrollo y caída del bloque socialista y la existencia de una burocracia alejada del proletariado. Posteriormente nace el eurocomunismo y las declaraciones de renuncia a la dictadura del proletariado de los partidos comunistas. En este resumen se inscribe la crisis general de la izquierda y la particular de México. Ya no es claro dónde quedó la izquierda mexicana, tampoco se sabe si ésta renunció al socialismo y a sus paradigmas; tampoco se tiene seguridad de una concepción socialista en presidentes municipales, gobernadores o diputados que se dice provienen de un partido de izquierda. Lo que sí se ve claro es la más increíble confusión entre los que fueron, son o sueñan ser participantes de una lucha común en el futuro de una sociedad que no esté basada en la explotación del hombre por el hombre.

1. El socialismo, sus paradigmas y los gobiernos de izquierda

Si la izquierda nace en 1792 en la Asamblea Nacional Francesa, durante un largo período donde se pasa del feudalismo al capitalismo y se construyen las repúblicas como la forma nacional más adecuada para dicho sistema, conviene establecer con certeza que la izquierda o los jacobinos cuentan con una edad de 210 años y sus planteamientos se fueron madurando y combinando sus expresiones nacionales e internacionales. La liga de los comunistas encabezada por Marx y Engels inició un rico camino de análisis científico de la realidad capitalista determinando que dicho sistema consistía en un estadio de relaciones sociales de producción y de un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y que cuando las primeras se convierten en un obstáculo para el desarrollo de las segundas, sobreviene una revolución consistente en una guerra entre las dos clases fundamentales del sistema y donde la burguesía es liquidada por la clase obrera y se instaura la dictadura del proletariado, lo que inicia el socialismo como etapa previa del comunismo. Hasta aquí el planteamiento es historia y lógicamente comprobable hasta la liquidación generalizada del feudalismo aunque no hayan desaparecido algunos de sus lastres.

La existencia del feudalismo y su liquidación no se dio de manera lineal y simultánea en todas las comunidades del planeta y tampoco será así con el modo de producción capitalista. Mientras el feudalismo español y su política colonial saqueó el oro y la plata de la Nueva España, los reinos europeos se disputaban colonias de Norteamérica, Asia y Africa. En 1776 se crea una república federal con la primera constitución, los Estados Unidos de Norteamérica, era la culminación de la guerra de un naciente pueblo norteamericano contra el reino de Inglaterra y ese histórico desenlace fue apoyado por el rey de Francia. Irónicamente a este último le generó una coyuntura contraria que desencadenó la revolución francesa, la Asamblea Nacional y el parto que hace aparecer a los jacobinos. Había nacido la izquierda. Y el posterior desarrollo descansa en Marx, Engels y la Comuna de París; Lenin y la revolución Bolchevique; Mao y su larga marcha y todavía en los últimos 50 años la revolución Cubana, la liberación de Vietnam y la revolución Nicaragüense. Estos ejércitos teóricos, políticos y militares se desarrollan a lado de nuevos resurgimientos de colonialismo en una larga etapa denominada por Lenin el Imperialismo, última fase del capitalismo. No podemos afirmar con Lenin que sea la última fase ni tampoco que dicha fase no ha culminado, mucho menos podemos afirmar con Mao que el imperialismo es un tigre de papel. Los planteamientos eurocentristas con el que nació el socialismo científico con Marx no pueden ser argumento para descalificar la concepción marxista, pero tampoco para caer en la tentación de argumentaciones lineales como la de la cadena imperialista y el eslabón más débil, de Stalin. En realidad los ejercicios de jacobinos socialistas y comunistas los hemos desarrollado con una fuerte carga de esquematismo y, en esas andábamos cuando desaparece la Unión Soviética, cae el Muro de Berlín, pierde las elecciones el frente sandinista, hay una matanza de estudiantes en China y comienza una profunda crisis ideológica en la izquierda en general y de la de México en particular.

El desarrollo y la liquidación del capitalismo no es ni será lineal, ni abarcará todas las comunidades humanas. Como la revolución industrial (1760- 1820) sirvió de pivote para un impresionante desarrollo de las fuerzas productivas, la cibernética y la informatización de los procesos productivos y de las comunicaciones del siglo XX reimpulsa una vez más la productividad y la reorganización del mundo capitalista en una economía global y a inicios del siglo XXI se pueden ver gobernantes elegidos democráticamente y provenientes de formaciones políticas de izquierda, que incluso manipulan a los votantes maquillándose como de centro-izquierda para que voten por ellos. En la globalidad no se tiene por qué renunciar a una identidad con los trabajadores y sus intereses históricos, pero se tiene que tener claro que a esos trabajadores ni les va ni les viene nuestra identificación con ellos y si se quiere ser gobierno no se debe mentir, maquillando los discursos con que primero son los pobres y después les haces un segundo piso a los no pobres en sus arterias de circulación urbana.

2. Gobiernos clientelares o dictaduras proletarias

La expresión de izquierda que nació con los jacobinos gobernó. Más allá del dilema de si la izquierda debe ser o no gobierno en una sociedad capitalista o descartar la participación en los gobiernos para acumular fuerzas y hasta destruir militarmente a un régimen y luego sí crear un gobierno democrático popular o proletario, constituyen las aristas de una discusión que después de los jacobinos siempre existió. No sabemos si en algún momento existió entre los jacobinos. Los jacobinos con Dantón, Marat y Robespierre, no sólo liderearon el ala izquierdista de la Asamblea Nacional y promovieron reformas profundas para golpear al viejo régimen, sino que además crean gobiernos provisionales donde EL DIRECTORIO es uno de ellos. El desgarriate interno en Francia con este gobierno provocó que llegara a poner orden Napoleón. La primera experiencia de gobierno es extraordinaria.

Cuando los jacobinos encabezados por Robespierre ya eran historia nacional en el mismo punto geográfico francés, 80 años después nace la Comuna de París y, efectivamente, "asaltaron el cielo" como dijo Marx. La Comuna de París es otro experimento de gobierno proletario que decretaba cosas como el que un funcionario público no ganaría más que un obrero y que suprimía la renta de vivienda y convertía en propietarios a quienes las habitaban. La Comuna fue aplastada y culminó con el fusilamiento de 25 mil parisinos.

El genio insurreccional bolchevique estableció distancias entre jacobinos y comuneros, la larga marcha del Ejército Popular Rojo encabezada por Mao dejó sobre la mesa una firme concepción de guerra popular prolongada y la revolución cubana, con el ejército de los barbudos dirigidos por Fidel, enseñó la valía imprescindible del foco insurreccional rural o urbano. Todas estas experiencias y otras instauraron gobiernos, mientras de manera paralela se seguía discutiendo en otras partes del mundo, en el seno de la izquierda, si se debían seguir esos caminos o se participaba por la vía electoral en la toma de poder. Los casos de Salvador Allende en Chile y de Arbens en Guatemala producían argumentaciones en una u otra vía.

Como se ve, la izquierda ha generado suficientes ejercicios políticos y militares para afirmar con certeza que la transición del capitalismo al socialismo no se dá simultáneamente, ni por una sola vía, ni en un solo punto geográfico y que cada experiencia debe ser sometida al riguroso análisis científico, y que dicho análisis aportará nuevos elementos a considerar, entre los cuales no se tiene porque descartar el arte de administrar, y que dicho arte permita acumular fuerzas y sapiencia para analizar la realidad y componerla. La concepción marxista de las clases sociales con centralidad europea, es muy limitada tanto para la vía electoral como la militar de la lucha proletaria, por eso el fracaso de las burocracias estatizantes denominadas comunistas. Por eso los derrocamientos de Arbens, Juan José Torres y Salvador Allende, y por esto también los muñequeos verbales de dirigentes partidarios de izquierda urgidos de votos y discursos llenos de pobrismo y populismo y donde los saldos no dejan ver más que los únicos que dejaron de ser pobres fueron ellos y sus cuates.

3. El gobierno, mi interés, los de mis padres y los de mis hijos, y la revisión del concepto de individualismo pequeño burgués

Se mantuvo por largo tiempo una concepción errónea que sostenía como antagónico el interés individual y el interés colectivo. Esta concepción dentro de la izquierda generó múltiples maniqueísmos y justificó atrocidades. Un jefe político, un partido o un gobernante de izquierda que se autoasumía como portador de los intereses históricos del proletariado o del pueblo cometía, en nombre de una abstracción, barbaridades de todo tipo. Entre el Partido Comunista Chino y el Partido Comunista de la Unión Soviética, se mantuvo un falso debate si en la construcción del socialismo eran más importantes los incentivos morales o los materiales a los trabajadores y el Che Guevara le añade al falso dilema, el argumento poético que insistía en el hombre nuevo. ¿Cómo establecer que no hay contradicción entre los intereses históricos de un pueblo o de una clase pero abstractos y los intereses concretos de un obrero, de un abarrotero o de una desempleada?

Si los intereses históricos de la clase trabajadora no tienen problema, entonces la dificultad está en que no tenemos claro los intereses particulares de cada uno de esos trabajadores. Una abstracción histórica enterró los intereses concretos a la larga. Es importante restablecer que el marxismo es el análisis concreto de la realidad concreta y que el análisis será más completo, por tanto más concreto, si se cuenta con información de la realidad concreta. En El Capital, Marx y Engels exponen los resultados de una investigación que cuenta básicamente con las estadísticas de los Inspectores de fábrica en Inglaterra. Lenin en El Desarrollo del Capitalismo en Rusia expone los resultados de su propia investigación utilizando estadísticas dispersas. Es seguro que desde esas épocas no se ha realizado un análisis concreto de la realidad concreta y los esfuerzos de investigación se han hecho en cubículos y escritorios por hombres y mujeres sin compromiso social, mientras que la revoluciones y esfuerzos militares a nombre de trabajadores las han dirigido mujeres y hombres que no hicieron un análisis de la realidad concreta en China, Vietnam, Europa del Este, Cuba y Nicaragua.

A partir de 1968, la izquierda mexicana comenzó a buscar el esquema que le diera sentido a nuestra participación en el movimiento estudiantil y desde esa época nos encontramos con que el único que tenía las cosas claras era el gobierno priísta. A nombre del proletariado, de la clase obrera y de los campesinos, efectuamos diversos ejercicios. Creamos coordinaciones de masas (CNTE, COSINA, CNPA, CONAMUP); desarrollamos partidos y proyectos políticos incluso militares y terminamos casi de manera patética en un PRD lleno de mentiras, con un EZLN impávido y confuso y lo peor, sin el análisis concreto de la realidad concreta.

Pese a lo que parece, el capitalismo es joven y el estadio que ahora lo nutre contiene sorpresas. La informatización y el bienestar económico en los países centrales esta llevando a una recomposición de la fuerza de trabajo en el mundo y aquellas naciones que colonizaban y representaban al primer mundo tienden a desaparecer. Su población rodeada del bienestar se niega a procrear y las necesidades de trabajos de segunda los llevan a captar la fuerza de trabajo de las naciones con altas tasas de natalidad. Nació el fenómeno de la inmigración como el arma de los países pobres para socavar a los países ricos.

El materialismo dialéctico, el materialismo histórico y la economía política constituyen la triada de los esfuerzos científicos de Marx y Engels, y el laboratorio donde en lugar de la probeta se utiliza la abstracción se llaman Alemania, Francia e Inglaterra de 1848 y son finalmente la prueba de que toda verdad absoluta se convierte en una verdad relativa. Los países europeos mencionados y sobre los cuales en ese momento escuchan a Marx afirmar que el fantasma del comunismo recorre a Europa y que desde ahí se convoca a los comunistas del mundo a " unios", cuando el capitalismo todavía no nace de manera simultánea en todo el mundo, constituye un verdadero acelere. Esa Europa transcurren los últimos 150 años en contínuas guerras de unos contra otros, constituye el epicentro de dos guerras mundiales y hoy felizmente aparecen con bienestar, con una sugerente y fría expresión, bajo el manto de una Europa unida, una sola moneda y las banderas en los partidos de fútbol. Si Marx hubiera examinado la estructura de la población, sus tendencias demográficas y la tipología de la ocupación económica de los europeos de ese entonces, seguramente le hubiera sido difícil afirmar que una clase obrera numerosamente pequeña le impondría su dictadura al resto de la población. Inglaterra, como Reino Unido, tiene en 1978 55.8 millones de habitantes y en 1998 apenas asciende a 59.1 millones; las dos Alemanias sumaban 78 millones de personas en 1979 y en 1998 son apenas 82.3 millones y Francia que tenía 53.3 millones de habitantes, apenas cuenta con 58.8 millones de personas 20 años después. Si a las últimas cifras le añadimos que ya cuentan con una alta composición de emigrantes turcos, africanos y de otras regiones, estaríamos presenciando un fenómeno que vincula el bienestar económico a la falta de ganas de tener niños, que se combina con la negación al trabajo rudo y sucio de la población natural y que abre la puerta para los inmigrantes de países pobres.

A la situación extrema de la población natural europea, le acompaña la alta tasa de natalidad de los otros continentes. En 1980 los mexicanos censados en el territorio éramos 66.8 millones y 20 años después nos sumamos 30.2 millones más para alcanzar la cifra de 97.4 millones de habitantes y si a este dato le añadimos que en los Estados Unidos de Norteamérica los latinos reportados en el censo del 2000 son 35.3 millones, pasando a ser la primera minoría, por encima de los negros, estaremos ante un panorama en donde los latinos jugaremos un papel determinante en la denominada Globalidad y si contemplamos además como hispano parlantes la identidad histórica con España, hoy en la Europa Unida, lo mínimo que nos debe quedar claro es que el mundo ha cambiado desde que aparecieron en la historia los jacobinos de la revolución francesa, que el capitalismo es joven y que los planteamientos de los socialistas o de aquellos que sueñan en un mundo con justicia, tenemos que hacer el análisis concreto de la realidad concreta para continuar con la tarea.

De los casi 100 millones que habitamos el territorio mexicano actual, sólo 40 declaran estar ocupados en alguna actividad económica y si quitamos a 8 millones relacionados con el sector primario, quedarían 32 que trabajan en ciudades o en economías urbanas y si descontamos aquí a 15 millones de ocupados que no laboran en establecimientos, nos quedan 17 millones de personas que trabajan en la economía formal. De éstos últimos, 4 millones laboran en los servicios gubernamentales y públicos en nivel Federal, Estatal y Municipal, 9 millones laboran en el Comercio o en establecimientos prestadores de Servicios, principalmente changarros. Finalmente los últimos 4 millones de este segmento son principalmente obreros, que están ocupados en la Manufactura, la Construcción y otras actividades industriales. ¡Sólo un loco se puede plantear la vacilada que 4 millones le impondrán una dictadura al resto de la población! ¡Necesitarían estar locos 4 millones para que le hicieran caso al demente que se los plantea!

La lucha de la humanidad por buscar una sociedad que no esté basada en la explotación del hombre por el hombre es valida y mientras a los 4 millones les cae el veinte de que dicho planteamiento debe incorporar a los 40 millones, también tiene validez administrar a través de gobiernos republicanos con objeto de combatir la desigualdad. Si buscamos que esos 40 millones vayan a la guerra popular o que voten para que yo gobierne 3 o 6 años, tengo que garantizar que sé y conozco la situación de cada uno de ellos a través de la estadística. Si requerimos que voten el siguiente domingo por mi proyecto y lo hagan suyo, tenemos que tener claro que esos 40 millones tienen nombre, apellido, sexo, edad, nivel de escolaridad, ocupación y las viviendas que habitan tienen o no piso de tierra o luz eléctrica. Debemos demostrar certidumbre de que sabemos, que sin la ayuda de ningún gobierno han creado empleos, han ampliado sus changarros y sus viviendas, tienen a los hijos en escuelas y festejan sus cumpleaños. En su conjunto todo lo anterior representa el interés individual de cada adolescente o adulto que trabaja, que incorpora en esos intereses a los padres y a sus hijos y que no tienen por qué votar por intereses abstractos de otros tiempos pasados o futuros.

4. La globalización y el internacionalismo y la estrechez de pensar solamente en un trozo de territorio denominado México

En 1799 el obrero Ned Lud destruyó en telar e inició un movimiento de trabajadores destinado a destruir las máquinas, argumentando que sustituían a los trabajadores. Después vinieron las utopías socialistas y luego la ciencia marxista. La clase trabajadora y los pensadores que se identifican con esta clase han pasado del instinto a la lucha organizada con Lenin y con un amplio período en su nombre, a las luchas nacionalistas o de nación en nación. En México, el socialismo llegó en 1860 con el griego Plotino Rhodakanati de fuerte concepción anarquista; fundó en Chalco el Club Socialista de donde salieron Julio López Chávez y los fundadores de los círculos obreros de México. Julio López, indio de Texcoco, levantó un ejército, repartió las haciendas que liberaba, escribió la primer proclama socialista de América Latina y fue perseguido y fusilado por instrucciones de Benito Juárez. Los fundadores de los círculos obreros de México son precursores del Magonismo, de la huelga de Cananea, de los sucesos de la matanza de Río Blanco y del sindicalismo mexicano. La equidistancia entre la Revolución Bolchevique y la Revolución Mexicana devienen en un desgaste simultáneo, para culminar hacia el fin del siglo XX con burocracias completamente alejadas de los intereses que dieron origen a su poder. Sin embargo, son una prueba de la necesidad del análisis concreto de la realidad concreta, si no queremos quedarnos como globalifóbicos fresas o como un PRD enredado entre sus propios fraudes electorales.

En 1895 somos 12.7 millones de habitantes en el territorio y en plena globalidad y sin contar a los millones en Estados Unidos, el censo del año 2000 contó 97.4 millones. ¡En 100 años nos sumamos casi 85 millones más! En este largo penar, Julio López y los Magonistas desaparecen rápidamente. Se crea en 1929 el Partido Comunista Mexicano y aunque los esfuerzos de este último son importantes, antes de los cincuentas entra en un desgaste sin lograr jamás efectuar el análisis concreto de la realidad concreta mexicana y sin lograr ponerse al frente de los obreros, dejando claro -como escribió Revueltas- que el mexicano era un proletario sin cabeza. Posterior a los cincuentas, las huelgas ferrocarrileras y magisteriales y el movimiento estudiantil popular, más que hacer crecer al PCM le generan atomizaciones y la simultaneidad de divisiones entre chinos y soviéticos a lado de las luchas nacionales o nacionalistas de Cuba y Vietnam reexpresaron a la izquierda mexicana en pro soviéticos, pro chinos, latinoamericanistas, Guevaristas y guerrilleristas. Finalmente llegamos al 2002 con una caricatura de partido de izquierda, con los peores vicios del priísmo que combatimos tantos años.

La confusión imperante entre socialistas y progresistas en México puede llevar a pensar que las expresiones callejeras de los globalifóbicos son la expresión moderna de una izquierda internacionalista. No es tal. Estas tendencias son el efecto de posiciones anticapitalistas sin programa y efecto de la caducidad de los proyectos políticos partidarios de la izquierda europea, norteamericana y mexicana. Seguramente hay mucho análisis que hacer sobre dichas tendencias, sin embargo el análisis concreto de la realidad concreta es la principal tarea para repensar a los socialistas mexicanos hacia el milenio que comienza y este trabajo teórico tiene que ser diferente al de los jacobinos y al de los comuneros de París; también debe caminar diferenciando la larga etapa de ejércitos rojos y burocracias dictatoriales y sobre todo, deberá distanciarse de hacer el análisis concreto de la realidad concreta en una porción del planeta solamente llamada República Mexicana.

El desarrollo y la transición de un modo de producción a otro no se da de manera lineal y simultánea como ya lo hemos afirmado y la juventud del capitalismo actual encuentra una mayor expansión de las relaciones sociales de producción entre las comunidades del mundo y dicha expansión hoy es acicateada por un mayor nivel de desarrollo de las fuerzas productivas con la informatización a la cabeza. Así, el nivel alcanzado por el capitalismo actual y denominado globalidad no es más que una nueva fase de ampliación en el territorio y aunque su hegemonía mantiene países centrales y periféricos, están tendiendo hacia la homogeneidad en sus mercados como son: el área del TLC, la Europa Unida y el Asia Pacífico, y la coyuntura se caracteriza por la ideología del Financiamiento al Desarrollo de los Países Pobres y el Combate a la Pobreza del mundo. Esta es la tendencia independientemente de que nos guste o no.

La diferencia con los planteamientos de 1792 de los jacobinos, de la Europa de 1848 con Marx y de la Rusia con Lenin en el período 1905-1917, es que actualmente disponemos de estadísticas. En la América Española, a principios del siglo XIX, el Baron de Humboldt estimó que ese territorio (cercano a la actual América Latina) era habitado por 17 millones de personas, de los cuales 7.5 eran indios y 5.3 mestizos. Sólo 3.3 eran blancos (suponemos europeos) y una minoría negros. Hoy América Latina y el Caribe tienen 500 millones de habitantes y dicha estimación establecida por una oficina de la ONU, le genera confianza a través de Censos y Encuestas en cada país.

Si en tiempos de los precursores del socialismo no se tenía información confiable representativa y con metodologías sustentables por un organismo internacional, era materialmente imposible que se pudiera establecer dónde y cuántos obreros había, qué porcentaje de la población era burguesía y a cuánta población correspondía la transición de estas clases hacia la pequeña burguesía y qué tanta población campesina se transformaba en proletariado. Pero lo más grave de esta situación es que si se hubiera tenido la información mencionada, entre 1800 y 1848, se hubiera requerido contar además con información de comunidades de Asia, Africa y América y que hubiera sido muy difícil plantear que ya estaba cercana la dictadura del proletariado increíblemente minoritaria o de que ya estaba en la esquina la última fase o que el imperialismo es un tigre de papel. A las cifras de las clases fundamentales y transicionales del capitalismo europeo, se hubieran tenido que agregar al análisis la estructura de clases de comunidades budistas, confusionistas, tibetanas, musulmanas, africanas, indios y mestizos américanos. Hoy sí hay datos.

A fines del siglo XX, Europa tiene 728 millones de personas. Oceanía apenas 30 y con 732 millones está la población de Africa. América del Norte tiene 295 millones y América Latina y el Caribe 486 millones de población. El susto lo expone Asia que tiene 3,501 millones. Sumando Europa, América y Oceanía apenas somos 1,539 millones de habitantes ¡Casi la mitad de Asia! Aquí está el corazón del análisis concreto de la realidad concreta que nos dejo Marx y Lenin como tarea, no le demos la vuelta argumentando que el marxismo pasó de moda o que el socialismo se acabó, ni tomemos en serio lo que dijo Pablo II al caer el Muro de Berlín, afirmando que en 70 años el comunismo no terminó con la pobreza cuando su catolicismo lleva 2 mil años y tampoco presenta cuentas alegres.

Los socialistas y progresistas encontramos a inicios del siglo XXI un país de 100 millones de mexicanos en el territorio y formamos parte de 500 millones de habitantes en América Latina. La condición hispanoparlante nos mantiene cerca de la República Monárquica de España, que forma parte de la Europa Unida y territorialmente estamos pegados a Norteamérica.

Norteamérica tiene 301 millones de habitantes y en Estados Unidos la población latina es de 35 millones, colocándose como primera minoría racial por encima de los negros. Este es el inicio del análisis concreto de la realidad concreta de los socialistas y progresistas de México en el siglo XXI. Sin PRI gobierno, con una cultura de la corrupción adherida a los huesos y formando parte de una población latina que tiene una pata en el globo económico de Norteamérica y otra pata en el globo económico de la Europa Unida, los 100 millones de mexicanos estaremos encabezando a los latinos en Norteamérica y en Europa Unida y descubriendo que en esos territorios el bienestar conduce a su población natural a dejar de tener hijos.

5. Principales puntos a debate

Conclusiones

1. El socialismo es una corriente política sustantiva al capitalismo y como expresión apenas tiene 210 años de edad y no está derrotado, sin embargo sus paradigmas se han modificado.

2. Si la humanidad registra 9000 años a.C. y 2000 años después, y si los modos de producción denominados esclavismo y feudalismo aparecen abarcando aproximadamente 1000 años cada uno, el capitalismo apenas llevaría 500 años y de manera pura en Europa apenas 200, admitiríamos que este sistema es joven aún y que las transiciones de un modo a otro no son en línea y simultáneos en todas las comunidades del planeta.

3. Si el capitalismo es joven y también lo es el socialismo como corriente política, es necesario realizar el análisis concreto de la realidad concreta para que dicho análisis aporte los paradigmas que sustituyan la concepción de dictadura del proletariado, dado que no puede una clase social minoritaria imponerle su punto de vista al resto de la población.

4. La identidad de la izquierda con la búsqueda de una sociedad que no esté basada en la explotación del hombre por el hombre, no es contraria a que en el momento actual busquemos gobernar o incidir en el gobierno con el objetivo de que las políticas gubernamentales promuevan el bienestar, el combate a la pobreza y la paz.

5. Los socialistas sumados a otros progresistas debemos aprovechar el consenso social de los países con mayor bienestar en torno a la paz mundial y trabajar en el marco de la globalidad para mejorar el bienestar de nuestros pueblos.

6. El análisis concreto de la realidad concreta de México involucra el lugar que ya ocupamos en los mercados globales de Norteamérica y la Europa Unida y debe contemplar la configuración de hispanoparlantes como una ventaja que unifica a la América Latina y nos encuentra vinculados a Estados Unidos y al Reino de España.

7. Si Marx usó la estadística de Inglaterra y Lenin las estadísticas dispersas de la Rusia zarista, los socialistas y progresistas mexicanos y latinoamericanos utilicemos la estadística y el raciocinio para construir los partidos, las políticas públicas y los gobiernos que verdaderamente avancen en la conquista del bienestar, el combate a la pobreza y la paz.

* Coordinador de Investigación del censo económico del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y militante de la izquierda mexicana.

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