Mundo global


LA QUIMERA DEL DÓLAR


Rodofo Jorge Brieba *

El poder financiero ha ocupado el espacio argentino en sociedad con el sistema partidocrático, especialmente consagrado en oportunidad de la reforma constitucional de 1994. Obvío el diagnóstico por cuanto está en boca de todos y el pronóstico en tanto está en la intuición de la mayoría. No existe plan económico alguno pues no se ha tomado decisión política y legislativa alguna para promover el consumo, la producción y la distribución de riqueza. Todo lo contrario. Sólo existe un esquema financiero que está destruyendo la Argentina cual es la dependencia respecto del dólar.

Todo subordinado a la cotización del dólar, a las reservas de dólares, al valor del dólar como si el billete verde constituyera el vértice de una pirámide invertida, en cuyo flaco sustento todo el cuerpo está en constante desequilibrio. Y nuestras almas también.

¿Qué es el dólar?

Simplemente un papel sin valor intrínseco, sin respaldo real alguno.Impreso en un Estado extranjero, lo que impide fiscalizar su producción. Es el símbolo de la deuda que EE.UU mantiene con su emisor monopólico el Banco de la Reserva Federal, que no es federal sino privado.

Es una mercancía como tantas otras de igual naturaleza, aún cuando la mercadería más importante pues es el común denominador de las transacciones internacionales (por el momento).

Pero detrás de un billete de 100 dólares sólo hay 2 billetes de 50 dólares o 5 billetes de 20 dólares o 10 billetes de 10 dólares, etc. No hay otra mercancía. Su relevancia es psicológica en tanto dicho papel sea aceptado por los demás como medio de cambio. Tanto es así que cuando se sospecha que es falsificado o que pertenece a una serie de abundante adulteración, es rechazado por las casas de cambio, bancos, comercios. Como acontece con cualquier producto "trucho". Justamente en los últimos tiempos se están emitiendo miles de millones de dólares para financiar un nuevo engaño: la de la guerra contra el terrorismo internacional.

De a pie y en medio del desierto (como estamos los argentinos) mal se puede comprar un litro de agua ni aún con un millón de dólares, lo que acredita su relativo o inexistente valor.

En todo caso, tendrá un precio o cotización en el mercado según el grado de apetencia o rechazo frente a la venta o compra de un bien o servicio en función de decisiones humanas circunstanciales, a veces producto de mera especulación. Todo lo cual es totalmente fluctuante en razón de las condiciones de lugar, tiempo, ocasión, necesidad, disponibilidad, etc.

El dólar es deuda de los EE.UU respecto del B.R.F., por lo que sobre una deuda mal puede construirse un sistema financiero. Es como si se construyera sobre un tembladeral o un terreno sísmico. O sobre la piedra movediza de Tandíl antes que cayera hacia 1911.

No obstante que esto es fácil de captar, en tanto quienes ocupan el gobierno han elegido el dólar como la mercadería más apetecida, la población no puede dejar de sufrir los efectos psicológicos de esta adoración del becerro de oro, como el pueblo judío en el Antiguo Testamento tras su huída de Egipto bajo la conducción de Moisés.

Esta es una quimera de oro, aún cuando oro verde, como poco tiempo ha fue el timo de los intereses que terminó con el despojo y confiscación de muchos argentinos por parte del sistema financiero en liga con el seudo democrático gobierno nacional.

En el interín "ellos", que nos vienen despojando del trabajo argentino desde hace demasiados años y últimamente mediante la ficticia deuda externa, la convertibilidad, el seguro de cambio, la tablita de ajuste, etc., están utilizando nuestros ahorros en la compra de empresas, tierras, recursos naturales nacionales... y las voluntades de quienes han ocupado el Estado.

Han pasado algo más de 90 años desde que cayó la piedra movediza de Tandil enorme roca apoyada sobre un pequeño extremo, cual la pirámide invertida de nuestro "modelo financiero" (sic).

Mucho menos tiempo ha de tardar en derrumbarse esta ilusión.

A menos que rápidamente se genere un esclarecimiento general acerca de lo que es la moneda como medio de cambio, en detrimento de medio de ahorro o atesoramiento y decidamos crear una moneda nacional inconvertible y abundante que, estimulando el consumo, induzca a la producción, a través de crédito sin interés.

* Periodista.

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