CON HAMBRE, LAS ELECCIONES SON ILEGÍTIMAS
Alfredo Carazo *
Ya se sabía, pero Estados Unidos consumó su injerencia
en el manejo político de Argentina, empujando al presidente Eduardo Duhalde a convocar a elecciones condicionadas.
La cuestión estuvo media decidida en la reunión de La Pampa, pero el desembarco del ministro de Economía, Roberto Lavagna, tras su gira por el país del norte lo convenció definitivamente.
El imperio no lo quiere más y lo dice abiertamente, como lo hizo con el candidato Evo Morales, a quien defenestró en las elecciones bolivianas, o a través
de las corruptas corporaciones que falsean sus balances, como en el caso
del Brasil, para amenazar con el fantasma de una izquierda atenuada encarnada
en Luiz Inacio “Lula” da Silva.
Hasta hace pocas horas, Duhalde sostenía que sólo podrían adelantarse las elecciones si el país “ingresaba en aguas calmas”. Parece que en la Residencia de Olivos le cambiaron la película. Ahora según el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, “lo peor de la crisis ya pasó, estamos saliendo de un proceso de marginalidad social y hoy tenemos una Argentina posible”. Si esto así casi, casi, no habría por qué llamar a elecciones.
Queda claro que Duhalde sigue fiel al estilo de sus antecesores. George W. Bush le dice que se tiene que ir y se va. En cambio se quejó cuando la gente en la calle le pidió que se fuera y apeló a la calma marítima que algunas veces le fue esquiva. Nadie sabe en qué tiempo hablan y a quien le hablan. A la gente que por muchos motivos gana la calle -cualquiera sea su legitimación ideológica o política- o a los millones de excluidos seguro que no, porque nada de lo que se haga será capaz de revertir el descreimiento y la desesperanza en esta democracia tramposa.
Nadie se equivoca -por lo menos a sabiendas- y sabe perfectamente que con hambre las elecciones no valen nada y legitiman menos. Quizás este sea un momento de inflexión que está viviendo el país. Otro más en la historia que transitan los argentinos de manera desigual.
No es lo mismo las vidas de Darío Santillán y de Maximiliano Kosteki que la de los hermanos Juan y José Peirano, del Banco Velox, con captura recomendada, porque ellos integran, junto con los Soldati, Amalia Lacroce de Fortabat
y unos cuantos más, la flamante Asociación Empresaria Argentina
que se sientan en el despacho presidencial reclamando más prebendas.
Así se cuece la injusticia social que hoy ya no puede ser tapada con
elecciones vacías de contenido y de proyecto político.
* Periodista.