Costa Rica


¿UNA PLAZA DE ARMAS PARA EL PENTÁGONO?


José Merino del Río *

El gobierno de Estados Unidos presiona para que se aceleren los planes y las autorizaciones para la instalación de una academia internacional de policía en Costa Rica para combatir el narcotráfico y el terrorismo.

El embajador Danilovich y el ministro Ramos, firmantes del acuerdo el pasado 6 de junio para instalar la heredera de la Escuela de las Américas en el único país del continente que abolió constitucionalmente el ejército, se mueven, y rápido, ahora que el Congreso de Estados Unidos dio luz verde para que los millones del Plan Colombia, originalmente destinados a financiar el combate al narcotráfico, se utilicen en la guerra civil que desde hace más de 40 años desangra al pueblo colombiano.

Todavía es un enigma el porqué la administración del presidente George Bush escogió a Costa Rica, primero como puerto de atraque de decenas de buques de guerra, después como centro de entrenamiento para que los militares de la región, bajo la tutela del Comando Sur del Pentágono, "cuiden" el medio ambiente, y ahora como hogar de una escuela internacional de policía dirigida por militares estadounidenses que tendrán rango de diplomáticos, según el texto del acuerdo.

Probablemente fue por ser el país con mayor y merecida fama de pacífico, se piense que mayores son también las condiciones para enmascarar el rearme de la nueva estrategia intervencionista en la región, que lleva a cabo la Casa Blanca bajo el guión recomendado por la nueva versión del infausto Documento de Santa Fe.

Panamá se negó a aceptar que en su territorio se instale "la academia" por razones obvias; en el resto de Centroamérica, donde los militares y agentes de la CIA desempeñaron un papel central en la guerra sucia que dejó decenas de miles de muertos, ni pensarlo; al presidente Vicente Fox se le erizó el bigote cuando le sugirieron que fuera en México; en Venezuela está Chávez y la escuela seguramente será para ayudar a tumbar gobierno como el suyo; en Colombia está en marcha una intervención militar estadounidense ... Ecuador, Perú, Bolivia, toda América Latina está convulsionada y precisamente eso es lo que inquieta al gobierno de Bush, como lo ha reconocido en su reciente gira Otto Reich, el subsecretario de Estado para Améra Latina.

El Plan Puebla-Panamá y el Acuerdo de Libre Comercia de las Américas (ALCA) tienen un componente militar: los mercados y el libre comercio pueden funcionar sin la regulación de los estados nacionales, pero protegidos por la fuerza policial y militar, que hay que aplicar contra subversivos y clases peligrosas, esos 250 millones de pobres que se resisten a globalizarse.

Así que han escogido a Costa Rica para instalar un laboratorio policial-militar. ¿Conoce el presidente Pacheco las consecuencias que podrían derivarse de esta acción aventurada y aventurera?

Se sabe que varios congresistas estadounidenses y oficiales del Pentágono pretenden otorgar mayor poder a las fuerzas armadas para que asuman el rol de la policía, a la cula se le está militarizando con el otorgamiento de facultades de vigilar cuidades estadounidenses como si se tratara de escenarios de guerra.

La prensa estadounidense informaba hace días sobre la operación TIPS, un plan del ministro de Justicia, el paranóico John Ashcroft , que pretende reclutar a un millón electricistas, albañiles, fontaneros, carteros o camioneros, para que vigilen los hogares de sus conciudadanos e informen de comportamientos que consideren sospechosos. No es una broma. Las organizaciones de defensa de los derechos civiles están indignadas y asustadas, se pretende convertir a muchos estadounidenses en soplones oficiales, que podrán de hecho, registrar domicilios sin permiso judicial.  Esta política de invasión y recorte de los derechos civiles del pueblo estadounidense, que comenzó con la promulgació de la Ley Patriótica, se pretende extender a todo el planeta.

Difícilmente pueden estar estos señores en condiciones de cumplir con el primer objetivo de la Academia de Policía que reza: "Apoyar el fortalecimiento institucional de la justicia criminal en América Latina, haciendo énfasis en el estado de derecho, los derechos humanos, la democratización y la construcción de capacidad para el cumplimiento de la ley".

Un gobierno soberbio y prepotente que se niega a ratificar la Corte Penal Internacional, la Convención de la Niñez, el Protocolo de Kyoto, armado hasta los dientes, que no respeta los derechos de sus ciudadanos y ejerce de gendarme internacional al margen de cualquier imperativo único o legal, puede, en verdad, venir a Costa Rica a enseñar a policías y militares de la región los principios y las prácticas de los derechos civiles y políticos.

¿Ha sido informado Pacheco del plan estadounidense para intervenir militarmente en Colombia?

No se trata sólo de la ya confirmada militarización del Plan Colombia, al que se le cayóla hoja de parra de la lucha contra el narcotráfico, para mostrarse tal cual era su designio original: una maquinaria de guerra para intervenir en Colombia y en la Amazonia.  Está también la grave denuncia que acaba de publicar el Jornal do Brasil , según la cual miles de soldados de cuatro paíes latinoamericanos se prepararán para intervenir en Colombia.  Detalles de ese plan auspiciado desde el Pentágono y el Departamento de Estado, fueron descubiertos por la agencia Red Táctica, oficina de consultoría de Washington, especializada en negociaciones de armamento en América Latina.

Nuestra memoria no puede ser tan corta para olvidar la trágica experiencia de la guerra centroamericana y los intentos para involucrar a Costa Rica. De hecho nos involucraron, como lo denunció el ex presidente Oscar Arias y que advierte que la prepotencia del gobierno de Estados Unidos siembra nuevos vientos de guerra. 

Estamos a tiempo de evitar que Costa Rica se suba al tren de la locura destinado a parar en nuevas estaciones de dolor y muerte para nuestros pueblos.

* Ex diputado de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, Coordinador del Foro de Acción Política Otra Costa Rica es posible, otro mundo es posible.

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