México


¿SI USTED FUERA HEAD HUNTER...?


Lilia Cisneros *

... Y le encomendaran un perfil de funcionarios públicos a partir de la observación de su actividad desarrollada la semana pasada, seguramente tendría que usar, para describirlos conceptos como: proclividad al enfrentamiento, tendencia a la descalificación, machismo patológico, carencia de iniciativa, falta de asertividad en las tareas e incompetencia para su desempeño. Como si se tratara de una enfermedad perniciosa, el cuerpo social se vio obligado a vivir un conflicto adicional a los aún no resueltos en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Chihuahua, o Tamaulipas. Ni las autoridades, ni los líderes sindicales involucrados en el paro de dos líneas del Metro, parecen tener la intención de proyectar un análisis hacia el encuentro, pues desde la óptica de cada una de las partes el único argumento válido es el propio, como si la jugada fuera demostrar de qué cuero salen más correas.

A la desesperación popular por la cancelación perniciosa de oportunidades educativas, se responde con otro golpe al Estado de Derecho, creando por decreto presidencial, un nuevo Consejo que además de desconocer la estructura formal encabezada por el secretario de Estado, se sustenta en el reconocimiento publicitario, hecho a personajes cuasi-momificados. A las demandas de justicia para los pueblos indígenas corresponde una fiesta en la que modelos de ojo claro y pestañas maquilladas, visten trajes típicos; y a la casi extinta posibilidad de reflexión popular, se le mediatiza con encuestas manipuladas y foros de intelectuales concluyendo, por necesidad, que nuestra única salvación reside en: la amistad con el imperio, la actitud entreguista de algunos empresarios, el totalitarismo policial, la docilidad del poder judicial, la disciplina de los legisladores, la privatización del IMSS y el reconocimiento de que el PRI es el causante de todos los males que agobian a instituciones antaño reconocidas como logro de luchas sociales. ¿Será de verdad el tricolor culpable de todo lo malo en este país? ¿Qué circo es más patético, el instalado en el Zócalo capitalino o el que -con boletos muy costosos recaudados por la vía de impuestos- nos ofrecen funcionarios, que en lugar de hacer su chamba enriquecen a los medios de comunicación, con campañas tendientes a convencernos de que su show es mejor que el del otro?

Mientras cada cual considera su verdad como la única, el pueblo sufre hambre y marginación, sin más paliativo que el recuerdo de haber visto, por unos segundos, al personaje de su fe, traído y llevado con el refinamiento de las viejas campañas políticas, animadas por matracas, confeti, globos y porristas -verdes, amarillos, azules, solferinos y tricolores- que sin mucho cambio hacen fila para la salutaciones, con la diferencia de que hoy son organizados por los más altos exponentes de la ultraderecha, reclutados por los head hunters.

* Periodista.

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