Y ROBERTO TRONABA LOS DEDOS
Sergio Zárate *
Roberto tronó los dedos mientras Martha lo miraba disimulada, lo conocía bien y sabía que cuando Roberto hacía eso era porque estaba verdaderamente preocupado, le sonrió levemente y distrajo su mirada, por su parte Roberto se regañaba y caminaba apresurado, casi hacía correr a ella.
- El tiempo consume y es preciso hacer algo- le dijo a Martha.
- ¿Hacer que?- preguntó confundida.
- Lo que debimos hacer desde el principio: ¡Que lo mejor será que abortes!
- ¡Qué!? ¡Estas loco si crees eso!- casi le grita en la cara afinada de él cuando se detuvo.
- ¡Es lo mejor, entiéndelo!
Ella se soltó de su brazo y se molestó, los paseantes eran indiferentes y Roberto sorprendido, sólo musitó- Espera, no te molestes pero ante esta situación… no tengo trabajo, en mi casa no les importó y no creó que algún pariente nos ampare… no tengo ni quinto y… muchas cosas más… ¡No es fácil pensar ahora…!
- Pero de eso a pedirme que… ¡Además,. te olvidas de mí!… ¿Yo no cuento en tus decisiones?, ¿No ¡verdad?.
- Si. tú eres importante, pero hoy… sigo pensando en que es lo mejor y así recomenzamos con mas seguridad, más pensado y…
- ¿¡Recomenzamos!?... ¡Tú si que estas zafado!... ¡Egoísta!...
Ella camino rápido y buscaba afanosamente un teléfono entre grises y opacos cuerpos humanos que intermitentes aparecían ante su vista…
¡No te desesperes, tranquila!, se repetía a sí misma mientras miraba con decepción a Roberto… el Roberto que no conocía.
-¡Oye, no es necesario que corras!
- Préstame tu celular… por favor.
-¿Para que, a quien le vas a llamar?
- A…a… ¡A Dios!, si, ¿A quien crees?... ¡Para ver si te ilumina ese grandioso cerebro y te permita pensar¡… ¡No insistas, no insistas!...
¿Cuantas veces hablamos de eso antes de que sucediera?... ¿Lo recuerdas?...
Quedamos que nunca desearías algo así…
Roberto volvió a tronar los dedos, sólo que esta vez lo hacía con exigente fruición…
- ¡Pues va a ser como yo diga, yo soy el que manda y ya estuvo de ponerte altiva y sabrosa!... ¡Vamos, aquí cerca esta mi cuate el doctor…!
La tomo sorpresivamente del brazo y la jalo hacia él con fuerza…
Ella tuvo que contorsionarse prácticamente para zafarse de su mano y correr rápidamente, así, sin sentido, correr apresurada porque así tenía que ser…
Corrió con dirección a la avenida y nunca vio el coche rojo que la atropelló, de pronto todo fue de un solo color…
Su frágil cuerpo había rodado silencioso…
Roberto con ojos espantados tronaba los dedos nerviosamente
y después de una pausa, miro a su alrededor y corrió, así,
sin sentido, corrió porque así tenía que ser; pero mientras
corría tronaba los dedos para acompasar el paso porque tenía
que correr verdaderamente muy rápido, si no…
* Periodista.