RADIO TEOCELO: UN EJEMPLO DE RADIO COMUNITARIA
Ana María Peppino Barale *
La oficina regional para América Latina de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias AMARC (Montreal, 1983), con sede en Quito, ha propiciado la aglutinación de diferentes prácticas radiofónicas en torno a la concepción comunitaria del medio radiofónico. Con base en ese criterio, invita a asociarse "a las emisoras grandes y pequeñas, a los centros de producción radiofónica, a los de mayor y menor compromiso popular, a las radios religiosas y laicas, a las privadas y a las estatales, a las universitarias". La condición fundamental para admitir a un nuevo socio "es que su trabajo sea democrático, constructor de comunidad".
Si se repasa la lista de las radiodifusoras que integran AMARC se encuentra que responden a una variedad de características pues tienen: coberturas de mayor o menor potencia; longitud de onda larga, media o corta (AM, FM, OC); diversos propietarios del medio (de una comunidad, ONG´s, iglesia, grupo de jóvenes, grupo de mujeres, etc.); producción profesional o de aficionados; transmiten anuncios comerciales (en México, concesionarios) o reciben apoyo económico de una institución (permisionarios). Lo que las une es la esencia de lo comunitario, los objetivos sociales que las definen, la orientación de su quehacer diario al servicio de la comunidad.
Con el fin de que sirva de guía para ir construyendo el espíritu comunitario, se parte de un concepto amplio, que ampara un proceder multifacético que se caracteriza por la disposición a seguir la línea definida atinadamente por José Ignacio López Vigil (primer responsable de la oficina latinoamericana y gran promotor de la radio educativa, popular y comunitaria en América Latina), al enumerar las características que identifican a una radiodifusora comunitaria cuando:
"[...] promueve la participación de los ciudadanos y defiende sus intereses; cuando responde a los gustos de la mayoría y hace del buen humor y la esperanza su primera propuesta; cuando informa verazmente; cuando ayuda a resolver los mil y un problemas de la vida cotidiana; cuando en sus programas se debaten todas las ideas y se respetan todas las opiniones; cuando se estimula la diversidad cultural y no la homogenización mercantil: cuando la mujer protagoniza la comunicación y no es una simple voz decorativa o un reclamo publicitario; cuando no se tolera ninguna dictadura, ni siquiera la musical impuesta por las disqueras; cuando la palabra de todos vuela sin discriminaciones ni censuras, esa es una radio comunitaria".
Por lo anterior, una radio se hace comunitaria cuando se entrega a la comunidad, cuando atiende sus gustos y necesidades; también, cuando lo comunitario se vuelve un estilo de vida, de pensamiento y de participación. Así, la radiodifusión comunitaria se entiende como una vocación social que se construye cotidianamente.
En este contexto ubico a Radio Teocelo, que desde la zona cafetalera del estado mexicano de Veracruz, impulsa un proyecto de comunicación hacia y para la comunidad. Dentro del panorama general de la radiodifusión mexicana, se destaca la historia de Radio Teocelo. Su origen se remonta a un proyecto iniciado por el Centro de Promoción Social y Cultural CEPROSOC, asociación civil que pretendían fomentar el cooperativismo en la zona y colaborar en mejorar la educación y cultura de la comunidad, especialmente del sector campesino. En 1965 se obtuvo el permiso para operar la XEYT Radio Cultural, en la frecuencia 1490 de amplitud modulada.
La estación se operaba por voluntarios que cumplían la función de locutores, se transmitía música y programas producidos por organismos mundiales como FAO, OEA, ONU, UNESCO y OMS, programas de buena calidad técnica pero cuyos contenidos tenían poco que ver con los intereses de la población. Con el tiempo, disminuye el número de voluntarios, los equipos comienzan a fallar y los recursos a escasear, por lo que en 1977 la XEYT deja de trasmitir.
En vista de la imposibilidad de solucionar los problemas para reestablecer las transmisiones y para no perder la frecuencia, en 1978, CEPROSOC se la ofrece a Fomento Cultural y Educativo FCE que estaba por iniciar un proyecto de promoción en la región sur de Xalapa y que, desde 1975 operaba Radio Huayacocotla en la región noroeste de Veracruz. FCE es una asociación civil fundada en 1970 en el Distrito Federal, por jesuitas que cambiaron su labor educativa en los sectores altos (Instituto Patria), para dedicar sus esfuerzos a grupos menos favorecidos.
En 1980, ambas instituciones firman un convenio por cinco años, que se prorrogó cuatro años más para consolidar el proceso. La RCC se define no sólo como una emisora de radio sino como un proyecto de educación no formal para los campesinos de la región. Para representar la nueva etapa, la XEYT cambia su nombre a Radio Cultural Campesina-RCC y sale al aire el 9 de junio del mismo año, después de que los asesores de FCE adecuaron las instalaciones técnicas, formaron un equipo de locutores-operadores y armaron la programación para tres horas matutinas (7 a 10).
En mayo de 1983, instalan una antena nueva e inauguran un local que facilita la capacitación de más personal para atender un horario ampliado de transmisiones hasta completar 14 horas diarias. Después de tres años de esfuerzos se forma un equipo humano eficiente, se estructuran contenidos programáticos que permiten recuperar la audiencia y sentar las bases para la participación de los campesinos en el quehacer radiofónico. Se forman comités de radio que, en 1986, pasan de locales a municipales; su trabajo facilita la incorporación de nuevos espacios dentro de las tres áreas de programación: educativa, informativa y de entretenimiento.
Al concluir el convenio en 1989, la conducción de la XEYT queda bajo la responsabilidad de la Asociación Veracruzana de Comunicadores Populares AVERCOP, constituida para tal efecto por los propios trabajadores de la radio, que proponen una programación más urbana para ampliar el espacio de atención a la sociedad civil y a las cabeceras municipales. Para responder a esa nueva perspectiva y de acuerdo con los resultados de una encuesta previa, se suprimen los términos "cultural" y "campesina" del nombre de la emisora, que desde ese momento se denomina: Radio Teocelo.
Sin embargo, al retirarse FCE la asociación titular de la frecuencia, CEPROSOC quiere recuperar la radio y se inicia un largo conflicto con AVERCOP. En 1996 la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje de Xalapa, emitió un laudo favorable a la organización de los trabajadores y se levantó un acta de adjudicación de los bienes de la emisora para cubrir sueldos caídos; y para que los 1,240 m2 del terreno en que está asentada la radio y la antena, pasen a ser propiedad de la asociación de los trabajadores, estos deben cubrir a CEPROSOC la cantidad de $148,000.
Para resolver definitivamente el problema de la titularidad entre las dos asociaciones, el 25 de mayo de 1998 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes SCT clausuró la emisora y abrió un proceso sobre el asunto. Ante la salida del aire de la emisora, los oyentes de los seis municipios donde se escucha la estación reaccionaron y reunieron alrededor de siete mil firmas en un par de semanas, que se enviaron a la SCT para hacer de su conocimiento la utilidad de Radio Teocelo para la vida cotidiana de las comunidades.
Los ayuntamientos, que tienen un espacio diario en la emisora, también enviaron cartas solicitando su reapertura por considerarla un medio de comunicación útil y efectivo. Se sumaron a la demanda diferentes ONG´s que tienen proyectos en la zona (área de salud, proyectos productivos, cuidado del medio ambiente, derechos humanos). Asimismo, organizaciones nacionales e internacionales iniciaron una campaña de solidaridad para manifestarse ante la secretaría que llevaba el caso. Como respuesta, la SCT exhortó a los antiguos permisionarios a que acordaran con la organización de los trabajadores la titularidad de los derechos; al principio se negaron, pero finalmente cedieron. El 18 de diciembre de 1998 se otorgó a AVERCOP la titularidad del permiso.
El actual director de Radio Teocelo y presidente de AVERCOP, Elfego Riveros Hernández, reconoce que esta resolución significa un reto para cumplir con la gente, que al volver a escucharla sintió que había recuperado un servicio y un derecho. Los proyectos son ambiciosos, no solamente en el área de programación de informativos, sino también fundamentalmente en el área del financiamiento. Trabajan los 365 días del año de las 6:00 de la mañana a las 8:00 de la noche, y esto genera un gasto importante en consumo de energía, uso de teléfono, mantenimiento de la estación, papelería, etc., que no siempre es fácil cubrir; afortunadamente cuentan con el apoyo de voluntarios de la zona que colaboran con la emisora como locutores, corresponsales o promotores comunitarios.
En esta tercera etapa, establecen nuevos contactos con ONG´s, con ayuntamientos, con asociaciones que están trabajando en la zona, con productores de café -sector muy importante de la economía regional-, y abre un espacio a grupos que orientan su labor al cuidado de medio ambiente, "porque en esta zona el impacto precisamente de los beneficios de café empieza a causar problemas y hay el interés de llamar la atención de los ciudadanos en ese sentido y en otros aspectos de la cuestión ambiental".
Grupos de derechos humanos de Xalapa están viendo la manera de integrarse a la programación. Se mantiene el programa Cabildo abierto, espacio diario de una hora en el cual participan las autoridades del ayuntamiento para entrar en contacto con la ciudadanía, por carta o por teléfono, y de esa manera se puede tener una visión más general de lo que pasa en la zona, en la comunidad, en la región.
Las cooperativas de consumo -en la zona hay alrededor de cuatro- también quieren difundir lo que están haciendo y ofrecer a la ciudadanía una serie de servicios. En fin, una radio comunitaria con una barra programática de 14 horas puede atender a temáticas diversas para atender los gustos e intereses de la población.
De este modo, la práctica radiofónica se convierte en un foro donde se expone, se construye y se recrea la lucha de movimientos específicos que, en un momento dado, convergen e integran un espacio original para atender a una problemática común: la democratización de la palabra. Así, las voces que se expresan a través de la radio en su lengua autóctona, las que se refieren a sus asuntos comunitarios, las que reproducen sus cantos y sus tradiciones, las que discuten y proponen mejoras en su forma de vida, las que ejercen su derecho de participar en la producción, programación, conducción o administración de un medio radiofónico representativo de su realidad, constituyen un acto de afirmación de sectores sociales que habían sido excluidos del escenario oficial
Las radios comunitarias constituyen una propuesta plural, democrática y representativa de la sociedad civil. Por eso, AMARC reconoce la necesidad "no de marcos de tutela o privilegios, sino garantías legales de libertad de expresión para todos", en consonancia con una lógica de rentabilidad sociocultural "que corresponde a la noción de servicio público, y a los propósitos de afianzamiento de la democracia y logro de un desarrollo autosustentable". De ahí que impulse una legislación democrática para evitar condiciones y sistemas de otorgamiento de frecuencias que marginen a quienes carecen de poder económico o político.
* Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco/UAM-A, de México.