¡EN ESTA ESQUINA...!
Por supuesto que no se trata de la serie Rocky, que concluye en su capítulo IV, con el heroico enfrentamiento pugilístico de un estadounidense salvando a la patria frente al insolente ruso, después de manipular su ego y lealtad al amigo, muerto a manos del pelele entrenado por los perversos del filme.
Estamos en México, país en desarrollo, empeñosamente ligado a los intereses del mercado internacional cuyos empresarios de la guerra, codiciosamente ansían monopolizar los carburantes que mueven su maquinaria.
¿Qué impide a los dueños del negocio boxístico gastar el dinero del público en campañas publicitarias que desacrediten al peleador patrocinado por los competidores? ¿Quién ha juzgado o sentenciado a los cómplices en tales medidas descalificatorias? ¿Porqué es el musculoso, dicharachero y favorito Rocky quien sube al ring y no sus seconds u otros retadores del equipo? Preguntas emanadas luego de una semana en la que todos parecen insistir en ponerle los guantes al presidente de México, Vicente Fox.
¡Hasta el jefe del gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, se sumó a los histéricos aficionados! en cuyo ring site, los panistas esperaron a ver como se movían las apuestas, en tanto que los tabasqueños, al filo del segundo round, nos descubrieron su sadismo por ver en la lona a los enemigos internos.
La empresa se ha puesto nerviosa porque los sparraings del sindicato, andábanse creyendo que podían aspirar al cinturón de campeones y antes de que el campanero anuncie el siguiente episodio, nos informaron de las encuestas: ¿No es verdad ángel de amor que el anhelo de impunidad de los líderes, es lo que mueve al retador?
Y ya entrados en gastos, el 79 por ciento por ciento de los aficionados, dijo ¡Sí mátalos, aplasta a los líderes sindicales y también a los jueces vendidos! Todo a fin de cuentas es parte de un espectáculo en el cual la empresa siempre gana.
Si su peleador no es noqueado, se la debe, si el retador la hace ya está todo arreglado con los managers de la otra esquina y si acaso el público quedó insatisfecho, pues le cambian su boleto para la siguiente función, evento para el que los empresarios visionarios se preparan, con rounds de sombra y hasta mandando a sus próximos púguiles a la esquina de los actuales.
¿Quién es el verdadero ganador si el pemex gate les resulta? ¿Alguien ha averiguado cómo llegó a conocimiento del contralor tanto detalle? ¿Terminará la gran pelea o se suspenderá por la tirada de toalla de los oponentes que fueron subidos al cuadrilátero, por los propios miembros de su equipo?
Por lo pronto si usted es uno más de los miles de desempleados, vea
el siguiente capítulo de éste que no es deporte, ni política,
ni siquiera telenovela o película arrabalera de Pedro Infante, pero que
eso sí, atrae a las masas, distrae el hambre y hasta permite sacar el
gas de la desesperación.
* Periodista.