ESTADOS UNIDOS AUTORIZA A COLOMBIA A UTILIZAR ARMAMENTO PARA LA CONTRAINSURGENCIA
Carlos Iaquinandi *
El gobierno de Estados Unidos decidió "quitarse la máscara" y ahora afirma sin rubor alguno que el gobierno de Uribe podrá utilizar "desde ya", la ayuda militar concedida para combatir el narcotráfico, informaron tres congresistas del Partido Republicano
Bob Barr, Benjamin Gilman y Brian Kerns anticiparon su visita oficial de cuatro días a Colombia, la primera delegación de parlamentarios de Estados Unidos que llega al país desde que asumió el presidente Hernán Uribe, el 7 de agosto. La información fue confirmada en Bogotá por la ministra de Defensa de Colombia, Martha Lucía Ramírez.
El conflicto armado interno en Colombia tiene más de 30 años de existencia. Obedece, como lo explica cualquier observador independiente, a causas objetivas sociales, políticas y económicas. La existencia del cultivo de coca y de los narcotraficantes que abastecen fundamentalmente al mercado consumidor de Estados Unidos, sólo es la excusa para una intervención. "La lucha contra el terrorismo" que parece justificar cualquier transgresión del derecho internacional, revela la verdadera intención de la "ayuda" estadounidense.
Ramírez dijo que la ley sancionada por el presidente de Estados Unidos, George Bush, aprueba que los equipos de guerra del llamado Plan Colombia sean utilizados contra "el terrorismo" en su país; entiende por tales a "las organizaciones al margen de la ley".
S nos atenemos a los conceptos formales del anuncio, el moderno equipo de guerra estará al servicio de la lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) -las dos principales formaciones guerrilleras del país- y también contra los "paramilitares" de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Pero es difícil pensar que los 60 helicópteros del tipo UH-60, "Black Haawk" y UH-1N o "Huey" vayan a dedicarse a localizar y combatir a estos últimos, cuando Uribe está fomentando la idea de reclutar y armar más civiles para militarizarlos contra su propio pueblo.
Contra las AUC se han presentado infinidad de denuncias sobre su connivencia con las fuerzas militares. Incluso se presentaron pruebas de un accionar conjunto en algunas de las matanzas de campesinos cometidas en los últimos años.
El Congreso de Estados Unidos aprobó respaldar al gobierno de Uribe, con el argumento de que la confrontación pone en riesgo el modelo democrático.
Curioso el criterio del gobierno Bush y el de sus parlamentarios: el 11 de abril pasado no dudaron en alentar y reconocer a un efímero gobierno golpista en Venezuela contra un presidente elegido democráticamente con más del 60 por ciento de los votos populares y ratificado en elecciones posteriores. Ahora afirman preocuparse por el modelo democrático colombiano.
El gobierno de Uribe sigue desatendiendo los reclamos sociales, recorta derechos y salarios, y destina cuantiosos fondos del Estado para las fuerzas armadas. No se esclarece ninguno de los miles de asesinatos de militantes de izquierda, activistas sindicales, defensores de los derechos humanos, periodistas, religiosos, abogados. Crea una red de "soplones" a sueldo del poder político y de los militares.
Los bombardeos y fumigaciones siguen provocando víctimas entre los campesinos y el desplazamiento de millares de familias de sus hogares y tierras.
En la zona de Tres Esquinas, en el sur del país, funciona una "base conjunta" de operación militar e inteligencia que tiene una presencia estable de militares estadounidenses. En territorio ecuatoriano, la base aérea de Manta, sobre el Pacífico, es ya un enclave de operación, radares e inteligencia del ejército estadounidense en relación con Colombia y toda el área andina.
Los expertos que analizan el conflicto dicen que el uso del sofisticado armamento militar y la asesoría norteamericano, romperán el equilibrio en favor del ejército. Hay dos posibilidades: que sea así, lo cual significará más muertes de civiles, rebeldes y soldados colombianos; mayor destrucción del medio ambiente en amplias zonas del país, el desarraigo de otros miles de familias y un aumento del autoritarismo y de la pérdida de derechos elementales.
Una "paz" de cementerio y la pérdida total de soberanía
O que la guerra continúe y se generalice aún más, implicando a países vecinos. En este caso, con gran probabilidad de una creciente participación militar norteamericana. Estos son los caminos reales que ofrece a su pueblo y a los vecinos el gobierno de Uribe. Cuando en América Latina se levantó el reclamo contra el Plan Colombia, los representantes del sistema, las grandes agencias y medios de comunicación, criticaban esta posición alegando que "era defender al narcotráfico".
Cayeron las máscaras
Aquella protesta no era equivocada ni demagógica. Esas armas eran y son para matar colombianos y para asegurarse el control social de la población. Los helicópteros artillados y las bombas, son parte del mismo sistema que origina las políticas de pobreza, miseria, marginación y dependencia.
Un mismo rostro cada vez mas identificable. También lo son sus representantes
y capataces en cada país de nuestro continente.
* Director del Servicio de Prensa Alternativa.