PLAN DE UN DÍA
Rolando Lazarte *
Roteiro. La palabra no importa. El hecho es que había llegado a la matriz del acontecer cotidiano. De la manera más simple. Tanto que parecería estúpida. Al borde de un sueño. Un ladrido, y del lado de acá. Toda la secuencia de actos del día estuvo en sus manos. El grillo dando vueltas al oído. La lagartija atisbando la mata verde en la oscuridad. Un ruido de latas. ¿No vendría el vigía?
Té no. Agua. Abrir la puerta de la sala del mural. ¿Quién sabría que la sala tiene un mural? Poca gente vive en un cuadro. Pero un pintor puede vivir en un cuadro. Flores multicolores que se alejan hacia el horizonte. Y un cielo azul que se aclara hacia arriba y se oscurece hacia abajo. Como un mar. Un auto pasa ronroneando por la calle del frente, al lado. Eso ya lo pusiste. No importa. Jazmín del cielo. Hortensia. Sé que estás aquí. Y no necesito poner tu nombre. Pues sólo tú eres ese celeste lila clarito. Ese andar de pasos silenciosos y tu cabellera negra y larga como Lorelei la sirena de la historia.
Aquí no hay bombas en los subterráneos. Ni la gente muere como moscas al sabor de perros de la guerra. Una esperanza entra en la sala y los perros siguen ladrando. En la palmera un pájaro nocturno. Respiración leve. Me dejaste descansado. Y alegre. Visita de hijo arco-iris doble por el cable del teléfono. Una canción. Tema de Nico. Revolución. Una carta desde otro país, Me hubiera gustado que fuese tuya. Será del general Lazarte. No tiene quien le escriba. Otra respiración y vuelve el sueño y te vas del lado de allá. Ya es hora del grillo. Canta y canta. Una motoneta se aleja en la oscuridad.
* Sociólogo y escritor.