Argentina


DISGREGADOS SECTORES POLÍTICOS ENVIDIAN A LA NUEVA EXPERIENCIA POPULAR BRASILEÑA


Alfredo Carazo *

Para Horts Köehler, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el alto porcentaje de votos alcanzado por Luiz Inacio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral "es una histórica oportunidad para responder a las aspiraciones económicas y sociales de los brasileños", para lo cual ofreció al presidente electo la disposición del organismo para ayudar "al crecimiento sostenido de la economía brasileña". Claro que nada es gratis y mucho menos para la usura internacional, que reclama desde ya muchos y mayores ajustes, capaces de comprometer en lo social al nuevo gobierno.

De todas formas, no deja de ser todo un gesto hacia la mayor economía latinoamericana, si se tiene en cuenta la ayuda recibida hace poco por el actual mandatario Fernando Henrique Cardoso -quien aconseja firmeza ante el FMI- y atentos a que después de mucho tiempo, en la región se vuelve a plantear la necesidad de establecer un Nuevo Orden Económico Internacional. Tanto más, si se tiene en cuenta que George W. Bush y Lula, van a asumir en forma conjunta las próximas negociaciones de un nuevo tramo del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), más cuestionado que aplaudido en toda la región, aunque en la Argentina se siga especulando con "relaciones carnales", hoy un tanto atenuadas.

De esta mirada, con toda la carga política y también ideológica que lleva implícito, no puede ocultarse la mano de Estados Unidos que prefiere discutir su futuro hegemónico con un gobierno surgido de una alianza entre la izquierda moderada y la burguesía nacional, un sector que no abunda en esta América latina transnacionalizada, porque en general se prefirió la prebenda del Estado, el vaciamiento, la evasión y la elusión, que con otro cuyo destino es incierto. Por lo demás, el nuevo rostro de la política brasileña deberá empezar a mirar hacia su propia deuda social y quizás asegurando un horizonte distinto de cara al Mercado Común del Sur (Mercosur), pero sin ir demasiado lejos.

Queda en evidencia que el neoliberalismo modeló en Argentina particularmente y en la región en general, a una clase dirigente cómplice que aceptó y cohonestó el despojo del país, además de fracturar a las organizaciones políticas y sociales que fueron perdiendo su representatividad y el respeto popular. Hay situaciones históricas objetivamente distintas entre ambos países y hasta se diferencian los espacios de construcción del movimiento nacional y popular, toda vez que el peronismo dio paso a contradicciones de grueso calibre.

Las confusiones progresistas

Podrá decirse que hasta no hace mucho, en la Argentina también gobernó una alianza, con alguna sintonía barnizada de "progresismo". Pero así terminamos. Aunque se presente como testimonial y autocrítico, vale poco el reciente mensaje a la sociedad del ex vicepresidente, Carlos ChachoAlvarez, acerca de sus confusiones en torno a un Fernando de la Rúa, al que considera como "el menos indicado para protagonizar un proceso de cambio". Mucho menos cuando afirma que "yo compré una imagen y confundí un moderado con un conservador". Toda la historia política del ex mandatario estuvo más volcada hacia una derecha, incluso un tanto alejada del centro. Y aunque los pueblos desechan la radicalización para no dar saltos al vacío, no menos cierto es que al Frepaso -como ahora al Partido de los Trabajadores en Brasil y aún salvando las distancias- se le pedía un equilibrio en la relación de fuerzas, capaz de empezar a transitar cambios políticos y sociales, algo más que la honestidad y el combate a la corrupción.

El escenario que presentan las formaciones políticas no seduce adentro y mucho menos podría hacerlo hacia fuera, porque luce poco serio. Y el propio peronismo, otrora la expresión más claramente identificada con los trabajadores, aparece quebrado y mezclado en la urdimbre de sus propias discordancias internas. Brasil es el país más inequitativo de la región, pero ofrece la voluntad popular de transitar, desde su propia personalidad, una vía distinta. Si lo logra o no, tiene que ver con una experiencia que no es exportable. Más al sur, las referencias políticas se reducen en la medida que el árbol no nos deja ver el bosque.

* Periodista.

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