México


LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN


Lilia Cisneros *

El aparente desgaste de la frase que alude a la existencia de distintos tipos de México ha cobrado más realismo que nunca ante la dualidad en la que unos cuantos viven como en Jauja el momento más feliz de su vida y millones de excluidos, sufren -además de la marginación y los efectos de una distribución inequitativa de la riqueza- el escarnio de los primeros, en declaraciones que reconocen la disminución de empleos luego de acotar que esto tiene aspectos positivos, sin pasar por alto las recomendaciones al estilo feudal que suponen inventar impuestos por alumbrado público.

¿Porqué es tan difícil reconocer que todo el país y no sólo los estados azotados por el clima, sufre un estado de emergencia? ¿En cual de los tiempos de los medios concesionados, se advertirá de las consecuencias de la precaria situación de la agricultura, la ganadería y la porcicultura, recursos irrenunciables para comer y satisfacer así la necesidad primaria de un pueblo?

Mientras que nuestros socios, por la obra y gracia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se convierten en puente de ingreso de toda clase de mercancías de oriente, en México no se encuentra la forma de sustituir las importaciones, ni siquiera de controlar intangibles como lo volátil de la inversión extranjera, la influencia de los altibajos de un mercado global que ha propiciado el aumento de miserables en el planeta o la proliferación de mercaderes -de narcóticos, personas y armas- a los que parece no importarles el exterminio de la raza humana.

¿Tendrá alguien los tamaños para suspender el tratado comercial, sustentado tal medida en las continuas violaciones a las que los socios poderosos nos han sometido? ¿Cuantos inmigrantes expulsados de su tierra deben morir para que alguien reaccione con dignidad y sentido de patria?

Para justificar las medidas tomadas que en buena parte nos han llevado a esta crisis, los espurios del priísmo , dijeron que el Estado era un mal administrador de negocios, hoy se ha tenido que reconocer que el Estado es pobre, ya no tiene más que vender y pretenden, con la ley en la mano, endurecer las medidas confiscatorias disfrazándolas de expropiación por causa pública o limitación de recursos por motivos presupuestales.

¿Creerán con esto sus sucesores, que desaparecerá el estigma de los últimos gobiernos como pésimos rectores de la economía?. ¿En la prisa del Banco Mundial al pronunciarse a favor del recorte financiero a los estados, simple austeridad o responde a una etapa más del desmantelamiento de la federación? ¿En que fase de la entrega, concertada por quien sabe que perversos, nos encontramos?

¿Será que los miembros de la ANAGO perciben que el siguiente juego del tablero de ajedrez, es nulificar cualquier nivel de operación territorial? ¿Quién es el dueño del tablero de este ajedrez macabro en el que el pueblo, si acaso de vez en cuando, tiene oportunidad de ser peón?

La gravedad de los que está ocurriendo, va más allá de aspectos presupuestales y de mayores o menores recursos financieros, se trata de la escasa la percepción para identificar a los actores internos y externos que influyen en la vida nacional.

¿Hasta cuando tomarán conciencia de que existe una realidad distinta al escenario que alguien les ha construido para reflejar un México que no existe?

El llamado en este momento no debería ser a la confrontación interna, sino a la recuperación básica, de lo que significa patria, para que en la toma de decisiones se integren valores cívicos, símbolos nacionales y elementos fundamentales, que nos permitirán de verdad con los pies en la tierra servir al pueblo y no a extraños, cuya visión desecha -por la discriminación o la pena de muerte- aun a los seres humanos cuando ya no sirven a su interés mercantilista.

* Comunicadora social.

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