TRANZAS, JUEGOS SUCIOS Y TRAICIONES
Hermelinda Vázquez *
Los comicios del 5 de noviembre en Estados Unidos dejaron un grato sabor en los republicanos y un amarga experiencia en los demócratas, entre las dos únicas opciones de ganadores y perdedores.
Hay quienes consideran que el virtual ganador fue el presidente George W. Bush, quien hizo una acelerada campaña en los últimos días antes de las votaciones, como si el mismo hubiera estado en cruzada, uno de cuyos resultado es el histórico control de ambas cámaras, lo cual no había sucedido desde hace cincuenta anos. Los republicanos también se adjudicaron varias gobernaturas, entre ellas la de su natal estado de Texas, con el gobernador substituto Rick Perry, quien dejó en el camino al candidato de origen latino, Tony Sánchez. El empresario y aspirante candidato no logró motivar en Texas, a pesar de que se gastó una fortuna y su campaña publicitaria sólo tuvo eco en el Valle de Texas, donde logró un gran porcentaje votó.
Según la opinión de los analistas, es la primera vez que se registran elecciones tan reñidas, como tampoco los candidatos habían presentado a sus votantes un tema central de interés, además de que la popularidad de Bush, fue la clave del triunfo de los Republicanos.
La primera renuncia demócrata ya se hizo publica. El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, dimitió y dejó pendiente su propuesta de ley que presento a favor de los indocumentados. El único candidato latino triunfador fue el de Nuevo México, Bill Richardson, quien se impuso a un aspirante también de origen latino.
Pero ahora, los republicanos no podrán culpar de los errores a los demócratas, aunque también necesitan de sus colegas para la aprobación de iniciativas de ley, y en ocasiones es en el Senado donde se determina la última palabra, sin que los republicanos logren imponer sus puntos de vista.
El principal ganador de las votaciones fue, una vez más, el abstencionismo que alcanzó el 34 por ciento de la población en posibilidad de votar.
No sorprendió la intensa campaña impulsada por Bush. El mandatario estadounidense sabía que estaba en juego el control republicano en el Congreso de Representantes y del Senado.
La señora Bush, el vicepresidente y Rosario Marín, quien presentó su mejor perfil y plataforma en varios medios radiofónicos de amplia audiencia en la comunidad, Radio Única a, y en Houston en una de las estaciones locales, quedaron fuera la contienda.
En su ultima estocada a los demócratas antes de la votación del 5 de noviembre, Bush atacó a la demócrata Jean Carnahan, contrincante de Jim Talents, su favorito, tachándola de inexperta, pues ocupaba el puesto de su esposo, quien había substituido al ex procurador John Ashcroft. Bush destacó que su candidato es un hombre con grandes logros y amplia experiencia.
El presidente estadounidense arremetió con todo lo que pudo, para obtener el control del Senado, en manos de los demócratas, con el fin de preparar el camino para su próxima reelección en dos años.
De la nada, el presidente de Estados Unidos encontró atributos en candidatos que los votantes jamás habían escuchado, como en Arkansas salió al rescate de Tim Hutchinson, quien en 1996 ganó una plataforma basada en los valores familiares, pero resulto que fue un fraude, cuando le descubrieron que se divorciaba para casarse con una de sus colaboradoras.
El partido demócrata también hizo lo suyo, en una campaña encabezada por el ex presidente William Clinton, retirado de la política, al igual que su esposa la senadora Hilary Clinton.
El control que los republicanos lograron en ambas cámaras es un hecho histórico, lo cual traerá como consecuencia grandes cambios políticos en el país norteamericano.
Los estrategas políticos de la Casa Blanca han logrado desviar la atención de los medios y del público en general sobre los escándalos de corrupción empresariales por la amenaza del terrorismo, así mismo como por una posible guerra contra Irak. En la campana electoral, varios focos de información distrajeron su atención de los electores, entre ellos el caso del francotirador.
La campana intensa en realidad se llevó a cabo los últimos tres días, donde cuando Bush recaudo para su partido alrededor de 200 millones de dólares, en contribuciones políticas para todos sus candidatos. Ambos partidos, en el ultimo esfuerzo, día de la elección invirtieron 60 millones de dólares. El triunfo dependía de cuanto dinero estaba de promedio. En Pensilvania, la publicidad electoral por televisión llegó a cubrir la programación en horas pico pagada por los candidatos.
El interés de los votantes no depende sólo del trabajo publicitario en los medios, porque se ha comprobado que desde décadas anteriores, aún en elección presidencial, la participación ha sido de un tercio de votantes.
La competencia electoral como en cualquier contienda política, se realiza entre el poder de quien aporta más, lo que pone de manifiesto que el florecimiento de una democracia sólo está en el anuncio publicitario, porque en los hechos, está en veremos.
Otra de las enseñanzas del proceso electoral en Estados Unidos es la
influencia política de los latinos en el congreso. Por primera vez, dos
parejas de hermanos, los republicanos Lincon Díaz Balart y su
hermano Mario Díaz Balart, y los demócratas Loretto
Sánchez y Linda Sánchez.
* Periodista de origen latino radicada en Houston.