DESEOS DE AÑO NUEVO
Cada vez que la obediencia a intereses sectarios impuso en el 2002 la mala estrategia de desacreditar al contrario, las empresas de mercadotecnia, con las televisoras como comparsas, incluían en sus encuestas alguna pregunta relacionada con los anhelos populares e invariablemente la mayor preocupación siempre tuvo que ver con seguridad. ¿Qué significa este concepto para el ciudadano común?
En el simplismo enajenante al que pretenden someternos quienes por desconocimiento o perversidad han trastocado la función de tutela del marco jurídico, pareciera que el tema se reduce al de una función policial, que garantice: la erradicación de asaltos en vía publica, robos de autos, persecución a la piratería de producciones video o discográficas y el encarcelamiento de vendedores de droga al menudeo: y sin ser menor esta agenda habría que recordar que la auténtica seguridad tiene que ver con respeto a las garantías individuales, apego al marco jurídico establecido.¡Vamos! Estado de Derecho.
Comprendido de esta forma sería deseable que para el 2003, no haya ciudadanos que deban escribir un libro en reclusión carcelaria aun cuando desde el inicio de sus largos siete meses, se tuviera la certeza de que no estaba vinculado con el pemexgate, ni que se envíe a los cereros de alta seguridad a estudiantes por la pura sospecha de terrorismo aun cuando se carezca de los elementos objetivos que permitan tipificar el delito que se les imputa y mucho menos, que por el prurito de satisfacer el morbo alentado en aras del rating, se violen todas la normas procesales en perjuicio de una mujer y un bebé que independientemente de su probable responsabilidad penal no tendría -en términos estrictamente jurídicos- porqué haber pasado la Navidad y el Año Nuevo en un reclusorio.
En poco se abona al anhelo de seguridad de un pueblo, cuando los concesionarios de un medio de televisión, ocupan policías privados para desalojar a sus competidores en flagrante violación a las garantías constitucionales que entre otras cosas establecen que nadie puede ser, ya no digo despojado, ni siquiera molestado en sus bienes y posesiones sino mediante juicio y por autoridad competente. ¿Si esto se le hizo al canal 40 que impide que mañana un comando de cualquier índole llegue a su casa o su negocio y lo eche a la calle con cualquier excusa?
Así las cosas, en las listas de deseos para el año nuevo, la
mayoría de los mexicanos están pidiendo cosas como: si choco que
no me siembren droga o armas como le hicieron a la tigresa, si expreso libremente
mi opinión que no me manden a Almoloya acusado de terrorismo, si termino
de pagar mi deuda hipotecaria que no me expropien virtualmente mi propiedad
con impuestos prediales exorbitantes, si la empresa en la cual trabajo se vende
a una transnacional que no me toquen los recortes laborales, que mi ahorro depositado
en Afores no esté incluido en la lista de fondos incautados por el gobierno,
que mi derecho a la salud no se vea afectado por el seguro médico popular,
ni privaticen al ISSSTE y al IMSS, que los medicamentos genéricos y similares
no sean un fraude, que el burocratismo de la Secretaría de Hacienda no
nulifique mi libertad de asociarme en organizaciones para ayuda de otros que
viven en la miseria, que los campesinos mexicanos puedan producir en condiciones,
ya no digo iguales cuando menos parecidas, a los de Estados Unidos y Canadá,
que se propicie el diálogo para evitar la violencia, que prevalezca la
concertación por encima de la represión, que el gobierno cumpla
su mandato en vez de actuar en contra de sus gobernados.
* Comunicóloga.